Misceláneas #10

Celestineia
Sep 29 · 6 min read

1. Vender un teléfono

Vendí mi iPhone X para comprarme el iPhone 11 Pro.

El proceso de venta fue toda una aventura. Empecé por ponerlo en el mercadolibre de Holanda, Marktplaats. Al tercer mensaje ya estaba llena de paranoia, pensé que me iban a secuestrar, hasta que me iban a matar a mi, a mi novio y a mis gatos. El escenario donde me robaban todos mis ahorros también existió. Es que por más seguro que sea cualquier tipo de envío, suena raro que te pidan que mandes un teléfono a Nigeria por correo. Leí muchas cosas en Google también sobre cómo se las arreglan para cagarte, los estafadores son personas muy ingeniosas, que mal que usen su ingenio para cagar gente. Qué curioso también, ¿no? Desperdiciar tanto talento en hacer el mal.

Finalmente lo publiqué en Facebook, lo terminé vendiendo por ahí. Finalmente le encontré una utilidad a Facebook. Tuve 4 potenciales compradores, una dijo que lo quería ver, pero después me dijo que no porque se compró otro teléfono. Otro, después de haber visto el teléfono y decirme que iba a pasar a las 5pm a retirarlo, nunca más apareció. Otro se lo quería regalar a la hija y me insistió durante 3 días que quería comprar el teléfono, cuando le dije que pase, nunca más me contestó. Todavía no entiendo por qué no me contestaron, aunque sea un “no, gracias”. Para mi, la forma más fácil de conocer a alguien es por cómo se comporta con los extraños… pero tampoco quiero sacar muchas conclusiones.

Finalmente se lo llevó un programador, simpático el chico pero hablaba un poco raro y estaba nervioso, inspeccionó el teléfono de arriba a abajo, miró con lupa todas las esquinas. Le dije que lo cuidé tanto que no tenía ni una marquita… me dijo, “si se nota, bueno se ve que puedo confiar en vos”. Y se lo llevó. Me puse contenta que mi ex-teléfono quedó en manos de alguien que lo aprecia de verdad, creo que lo a va a cuidar. ¿No es algo raro el apego que sentimos por los objetos electrónicos? Ni que fueran nuestras mascotas. También aprendí que si cuidas mucho tu teléfono aparentemente la gente confía más en vos.

Compré el iPhone un día antes de venderlo. Fui un lunes a Amsterdam, después de trabajar, llegué al Apple Store a las 7pm y me dijeron que no podían vender más teléfonos. ¿Cómo que no podés vender más teléfonos? Me fui con un gustito amargo. Volví el jueves, esta vez llegué a las 5pm, pensé que iba a recibir la misma respuesta, pero me tomaron el pedido y me hicieron hacer una fila. Me hizo acordar a McDonalds. Pregunté si el teléfono me lo llevaba en el mismo día y el chico me respondió, “claro, ¿para qué estás haciendo la fila entonces?”. No le contesté con palabras, si no con una risita, avergonzada de haber hecho una pregunta tan pelotuda, pero tampoco tanto eh, que hacer preguntas tontas te hace pensar mucho.

Llegó mi turno y me atendió otro chico, super simpático, pero tenía demasiada energía para el día gris y lluvioso que era. Me preguntó de dónde era, Argentina, le respondí. “Ah te hago el tax free”, me preguntó en tono de pregunta que ya el mismo se había contestado. “Vivo acá”, le dije. “Wow, sos la primera argentina con la que me cruzo que no viene a nuestro país a llevarse nuestros impuestos”. Casi que me ofendí, pero lo miré con cara de perro confundido. También me contó, sin que le preguntara, que en estos días no pararon de vender teléfonos y que hubo 2 personas que se llevaron 22.000 euros (cada uno) en productos de Apple, y les devolvieron algo como 3.000 euros en impuestos. El pibe también hizo chistes sobre el nombre de la empresa donde trabajo, “MEDIAMONKEYS”, re-bautizó la agencia.

Toda esta interacción quizás haya sido la más ridícula, divertida y auténtica que tuve con un extraño desde que llegué a Holanda.

Me compré el iPhone 11 Pro por la cámara, no voy a mentir. Me voy a Japón en un par de semanas, cierra por todos lados. Quizás también tengo la esperanza de que pueda sacar más y mejores fotos de las que saco ahora, pero ya se que eso es una mentira, porque un teléfono no afecta tu visión del mundo, la que necesitás para sacar fotos… y ahora mi visión del mundo está rara. Quizás saque fotos raras entonces.
Cuando volvía para mi casa en el tren, me pregunté cómo es que se va a llamar el iPhone en el 2150. ¿Seguirá existiendo Apple para ese entonces? Me gustaría que alguien le haga competencia y que la empresa de llame Banana o Kiwi. De todas formas, el tema de los números en los nombres de los teléfonos no creo que sea algo que pueda mantenerse a lo largo del tiempo, “iPhone 78 XPRO”, no queda bien, casi que parece el nombre de un robot. Quizás es esa la idea.

2. Alicia

Dije antes que mi visión del mundo está rara y es verdad. Mi psicólogo dice que quizás subestimé lo que es mudarse a otro país. Creo que tiene razón. Desde que me mudé siento que me caí en una madriguera y estoy intentando encontrar la salida. Me entretiene pensar que quizás es que necesito vacaciones, pero no sé si tomarme un avión a otro lugar será la solución.

Cada vez que quiero hablar de esto se me hace un nudito en la cabeza, es como que se me apelotonan los pensamientos y no los puedo sacar. Me pone de muy mal humor y me da ansiedad y me angustia y quiero resolver esto ya, porque estoy hace mucho tiempo parada con este problema que parece imposible de resolver.

Me gustaría tirar todo por una ventana y ver que pasa, pero mi psicólogo dice que no tengo que escaparle a la situación, si me quedo quizás encuentro algo de valor, como cuando estás limpiando la casa y encontrás ese objeto que habías olvidado en un rincón y ahora tiene otro valor, mucho más grande que el que tenía cuando lo abandonaste. Quizás está bueno perderse y volverse a encontrar.

3. Gracias

Estuve pensando mucho en qué cosa buena puedo sacar de semejante berenjenal, y si bien todavía no lo sé, me parece que podría empezar por ser más agradecida. Muchas veces desestimo la magia de las cosas que me pasan, mis tres contestaciones de manual son: “si a todo el mundo le pasa”, “si es re fácil”, “ay no es la gran cosa”.
Cuando era adolescente y lloraba por cosas de adolescente, mi mamá siempre me decía, “Celeste no estés triste, tenés salud, una casa, una familia y amigos que te quieren”. Y ahora que estoy lejos de casa, creo que es una buena idea aferrarme a esta idea.

Una amiga ayer me contó que le dieron un contrato permanente en el trabajo acá en Holanda y que se puso a llorar de la emoción. Con un contrato permanente acá podés comprar una casa, tenés mucha estabilidad y seguridad en general, porque es muy muy difícil que te echen, a menos que la cagues mundialmente. Y si bien la principio no me pareció la gran cosa, lo pensé dos veces, y me sentí afortunada, por ella y por mi.
A veces creo que estamos tan acostumbrados a las cosas que nos pasan, que nos olvidamos de lo extraordinarias que pueden ser. Internet me parece extraordinario, ir en bicicleta a trabajar me parece extraordinario, el iPhone me parece extraordinario. Quizás es clave tener la capacidad de asombro de un nene de 2 años.

4. Convenience store woman.

Este libro lo terminé ayer. Es de una autora japonesa llamada Sayaka Murata. Es cortito, 163 páginas. Pero tardé en leerlo porque no me quería apurar. Cuenta la historia de una mujer de 36 años que trabajó toda su vida en un mercadito.

De a ratos se vuelve un poco raro e incómodo el libro, pero me gustaron mucho las reflexiones que tiene sobre qué es ser normal y qué no, sobre las “regals de la sociedad”, etc. No quiero spoilear mucho, pero si alguna vez te sentiste fuera de lugar, quizás este libro te va a gustar.


Disparadores

Me di cuenta que muchas de las cosas que escribí y pensé esta semana, fueron disparadas o complementadas por diferentes lecturas, podcasts, etc.
En vez de linkearlas por separado, creo que sería mejor si las linkeo acá abajo:

MARKTPLAATS
Nota en Vice que cuenta la experiencia de una mujer que vendió algo en Marktplaats y le robaron. Está en holandés, usá GTranslate.

ESTAFAS POR WHATSAPP Y TIKKIES EN MARKTPLAATS
Acá hay otra nota sobre las estafas en Marktplaats.
¿Qué es un tikkie? Acá lo explican.
Está en holandés, usá GTranslate.

HOW TO PRACTICE GRATITUDE
Hay muchos artículos al respecto. Pero este me gusta mucho.

CONVENIENCE STORE WOMAN.
Review sobre el libro.


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    Celestineia

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    Project manager 👩🏻‍💻 • Internet kid • Feminist • Made in Ushuaia, living in The Netherlands • Escribo un newsletter sobre misceláneas http://bit.ly/2SICqcd

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