Estudio de El Ultimo Sueño de Flores

José Asunción Flores con Manuel Ortiz Guerrero y Dalmacia Sanabria a orillas del Aquidabán. Estudio para El Último Sueño de Flores.

“Esta aspiración no me deja dormir, me afiebra y me tiene como alucinado. Hay momentos en que me parece ver al Mariscal López, montado en su brioso Mandyyu, blandiendo su espada y defendiéndose, como un león, a orillas del Aquidabán. Se me presentan partes impresionantes de aquella guerra fratricida, cual si estuviera viendo una película. Tengo varios apuntes, pero no más. la inspiración viene, en ráfagas, y se va dejándome vacío, estéril.

Y sé muy bien lo que me pasa. Me hace falta savia, necesito nutrirme con los aires y paisajes de mi roja tierra. Es imprescindible para mí estar en Cerro Corá, vivir allí un tiempo para componer este poema sinfónico, que tal vez sería mi obra maestra. Preciso empaparme la cara, las manos y el alma de tierra colorada; escuchar el canto de los pájaros y el ruido de las frondas, ver las estrellas sobre mi cara y sentir los vientos de Cerro Corá. Esto es lo que me hace falta para lograr “La Noche Antes”, y captar musicalmente la trágica epopeya de nuestro pueblo infinitamente ultrajado.

Hace tiempo que mi corazón-viejo y “chagásico”- parece que se me quiere escapar por la boca cada vez que pienso. ! Y tan poca cosa necesito para llevar a cabo mi sueño!…Un ranchito a orillas del Aquidabán y un piano. Nada más. El resto vendría solo. Presiento que todo el paisaje me ayudaría a convertir en realidad el sueño de mi vida, pero…me parece que va a ser imposible. Me siento morir, y no quiero morir todavía. ¿Por qué? ¿Por qué antes que termine mi obra maestra, La Noche Antes?…” José Asunción Flores

“Es una obra interesante y hasta si se quiere, delirante. Me es imposible no sonreír conociendo la historia que representa. Dos sueños cumplidos: El primero, aquel sueño de Flores, exiliado, de componer un poema sinfónico, su última obra, a orillas del Aquidabán, y el segundo, el sueño de la artista, de corporizar el sueño incumplido del Maestro.

La exuberante vegetación en un recodo del rio Aquidabán con el cerro Corá quebrando el horizonte , sirven de escenario para plasmar el sueño del creador de la Guarania e inmortalizar la amistad que compartía con Manú ,el gran vate guaireño.

Flores con su personalidad alegre y encantadora , apaña algunas partituras de su poema sinfónico mientras Manú, diez años mayor, aconseja tal vez, sosteniendo el tintero en sus laceradas manos, con ese halo misterioso que lo rodeó, acaso desde su nacimiento, acrecentado aquí por la noche estrellada. Dalmacia, la infatigable y siempre sonriente compañera de Manú, ajena al coloquio de los artistas, parece percatarse de la presencia de un espectador. Hay un perro, el infaltable en todo evento paraguayo, y cuenta Catalo Bogado B., que cuando Darío Gómez Serrato lo llevó a Flores a la casa de Manuel Ortiz Guerrero, éste salió a recibirles acariciando la cabeza de su perro.

Celebro y valoro profundamente este homenaje y espero más sueños cumplidos!”

Leonardo Fernández