Celsa Puente
Aug 27, 2017 · 9 min read

Designación de horas docentes en Educación Mefia. URUGUAY

Los clásicos se juegan en el estadio.

Comencé a ejercer la docencia en. los últimos años de la dictadura. Aún. puedo sentir en la piel y en el alma la sensación de que la vida cotidiana estaba atravesada por el autoritarismo y el miedo. La asignación de horas docentes se realizaba en forma central, arbitraria, definida por algunos poderosos a los que no les importaba si teníamos que atravesar la ciudad entera para llegar al liceo y si el horario era adecuado o no a nuestras necesidades. Tampoco importaba si uno era titulado o no lo era, porque los privilegios se distribuían caprichosamente en función de otros criterios que ni vale la pena recordar. Nada se elegía en la vida, a duras penas se mantenía la vida…

El regreso de la ansiada. democracia nos abrió un nuevo horizonte: al menos podríamos elegir nuestras horas, aunque en dudosa condición de transparencia, al menos elegíamos lo que aparecía en un pizarrón con contenidos sometidos a lo que la autoridad deseaba ofrecer y a la capacidad de la funcionaria ocasional que se equivocaba o acertaba a escribir allí lo que iba quedando disponible para ser elegido. La segunda condición era la rapidez. Había que decidir en minutos escasos, escasísimos, lo que iba a determinar la vida laboral del año que se avecinaba, con las consiguientes consecuencias en la organización familiar y naturalmente determinantes de los ingresos que se iban a percibir, que por cierto, en aquellos tiempos eran vergonzosamente magros. Igual había siempre muy poquitas horas. Las horas aparecían o desaparecían y los motivos de esto nunca eran claros.

A veces es bueno y necesario hacer estos ejercicios de reactualizar el pasado en un país donde –ya lo he dicho muchas veces- parece que estuviéramos vacíos de memoria.

Con el fortalecimiento de la democracia en el Uruguay, hemos profundizado en derechos. Cuando les contamos a los jóvenes las historias que supimos protagonizar, les cuesta creer que sean ciertas. Sin embargo, con el cambio de los tiempos, también ha calado hondo el individualismo y los procesos colectivos se han visto deteriorados. Es un análisis hecho a la ligera, pero es necesario tomar conciencia de que los espacios de participación que no habitamos, que las voces que no volvemos disponibles por comodidad o desinterés o vaya a saber por qué otros motivos, son ocupadas por algunos que tienen otros intereses y que muchas veces cristalizan procesos. deteniéndolos sin que haya razones justificadas. Sin embargo, no creo que esto deba hacernos desistir de la decisión de gestionar convocando a que todos logren expresarse. Convencida de que los cambios verdaderos no se decretan sino que salen de una voluntad colectiva, es necesario solicitar la salida del inmovilismo y el derribamiento de los deseos. de algunos para que se expongan. los deseos de todos.

Los sueños nunca realizados.-

Año a año, la elección de horas es una instancia de preocupación para los docentes. Se diluye a medida que uno va envejeciendo porque cuanto más “arriba” uno está ubicado en el escalafón, más probabilidades de elegir el liceo deseado, el turno, los cursos. Es paradójico y tiene un ribete casi cómico porque a medida que envejecemos, -única razón aún por la que subimos en el escalafón los profesores efectivos- el acto de elección de horas es un acto de inmenso valor social, un momento en el año en el que nos encontramos con los de nuestra generación, nos abrazamos, comentamos viajes, situaciones familiares y posibles tiempos de jubileo próximos a llegar. De paso, nos quejamos.

Pero no es así cuando uno está en los grados más bajos, es decir, en los primeros años del ejercicio de la carrera y sobre todo, cuando la asignatura que se dicta es de las denominadas “deficitarias”, aquellas disciplinas en las que hay muchos docentes para el total de horas. Supe vivir año a año el sobresalto y la inseguridad de no saber dónde trabajaría el año próximo, ni cuántas horas de clase lograría tener y por lo tanto la incertidumbre de la vida misma, de los ingresos que tendría, de los horarios en los que debería desempeñarme. La incidencia que esto tiene en la vida familiar es inmensa, sobre todo cuando uno tiene hijos pequeños y debe organizar horarios para estar presente a ciertas horas del día. En muchos años, recuerdo la preocupación reinando durante todo el verano a causa de. elecciones de horas tardías y las consiguientes angustias llevadas a grado superlativo. El sueño de la duración de la elección de horas por más de un año era recurrente y la fuerza con la que ese deseo estaba instalado era directamente proporcional a la falta de diálogo e interés por el tema que las autoridades de ese tiempo tenían. Es paradójico y amerita un análisis bien interesante. que algunos personajes de ese tiempo, aún permanecen en la palestra pública y son actualmente adalides defensores de lo que NO hicieron en su tiempo, de lo que NO concedieron e incluso de lo que ni siquiera escucharon al menos para abrir una posibilidad de diálogo. Soñar con la elección de horas por más de un año, era aspirar a. un futuro estable, con la capacidad de organizar nuestras vidas familiares, nuestras posibilidades de seguir formándonos, nuestros ratos de ocio, la construcción del equilibrio de la vida cotidiana.

Pensando desde las instituciones.-

Durante algo más de trece años de mi vida, fui Directora de un liceo de Ciclo Básico. Fue un cargo estable porque accedí a él por concurso, por lo que la efectividad obtenida a través de ese mecanismo me permitió permanecer todo el tiempo deseado. Vivía sin embargo, cada año, la incertidumbre de no saber con quién contaría dentro del plantel docente para el año siguiente. Cada verano se sucedían los abrazos de bienvenida renovada y las angustias por las pérdidas de compañeros que se veían obligados a tomar sus horas en otros centros. Era necesario también el esfuerzo de recibir con la suficiente disponibilidad a los nuevos para darles la oportunidad de mostrar sus virtudes sin que cargaran con el peso de haber “corrido” a alguno de los que hubiéramos deseado retener. Debo confesar también que a veces nos invadía la preocupación de la llegada de algún profe de los que sabemos que no hubiéramos deseado conservar, ya sea por su falta de integración a la propuesta institucional, su carácter o sus múltiples inasistencias, entre otras razones. Aun así, con toda la carga de buenos profes y no tan buenos, yo hubiera deseado como directora, en ese tiempo, contar con un plantel estable por unos años. Si bien es cierto que el núcleo principal de docentes efectivos se mantenía, había cierto porcentaje de rotación que hacía que cada año tuviéramos que dedicar el tiempo inicial a compartir con los colegas nuevos el rumbo del proyecto institucional, narrar actividades realizadas y tratar de seducir a los recién llegados para que entendieran nuestros objetivos, se plegaran a la propuesta institucional y pudieran aportar el enriquecimiento de la misma.

Para un equipo directivo siempre es bueno contar con un plantel estable. Uno va conociendo las fortalezas naturales de cada uno de los docentes, va generando expectativas con respecto a las potencialidades de cada integrante y a las posibles conformaciones de equipos de trabajo, va descubriendo qué es lo que les puede delegar y también va conociendo las debilidades y armando. estrategias de formación y abordaje para que los aspectos que necesitan ser superados, se atiendan en contextos de formación individual y colectiva. Tengo la convicción de que uno aprende con los años a aceptar a los colegas como son y a ayudarlos a formarse a evolucionar y a aportar a la convivencia. que se genera en el intercambio con los otros: con los jóvenes y los adultos de la institución. Por lo tanto, con el equipo confirmado por dos o tres años, con sus figuras fuertes y con las que no lo son tanto, es mucho más probable establecer una buena planificación para conseguir las metas educativas nacionales y los rumbos educativos particulares que cada liceo desea darle a su propuesta.

Hablando de educación media.

La educación media es el tramo educativo que más atención requiere en los diversos países de todo el mundo. Coincide con el advenimiento de la adolescencia, una etapa que ya sabemos que es difícil en la historia de las personas, clave en la construcción de la subjetividad pero que es particularmente compleja, lo fue siempre y lo es especialmente. en el mundo de hoy, de jóvenes atravesados por estímulos audiovisuales, de adultos escasamente presentes en sus vidas y de instituciones educativas que no han cambiado por siglos. El sistema educativo de media tiene muchos desafíos por delante en todo el mundo. En el caso concreto de Uruguay tiene que redefinir y reconstruir el modelo del liceo para que sea realmente un escenario de desarrollo de los estudiantes, debe ser un espacio hospitalario, de exploración de posibilidades, de trabajo con otros, de aprendizaje de ciudadanía, de circulación de saberes para interrogar el mundo y para lograr transformarlo a partir de esa interrogación. No puede ser un espacio de trámite por el que forzosamente hay que pasar porque muchos de los jóvenes hacen lo que ya han demostrado que la propia fuerza de la juventud y el instinto de vida los llevan a hacer: se van.

La formación y estabilidad del colectivo docente, la ruptura con las rutinas, la disponibilidad a la innovación a la hora de pensar en la propuesta didáctica, la libertad en el uso de los tiempos y los espacios institucionales, la exploración a partir de temas de interés o problemas del contexto, el trabajo en duplas y tríos docentes, la posibilidad del acompañamiento de los estudiantes a su ritmo, la oferta cultural del centro. y el espacio liceal como un espacio hospitalario en el que el joven es bienvenido son a mi juicio algunas claves fundamentales. La lista podría continuar y da cuenta del trabajo inaugurado aunque se encuentre en diversos niveles de desarrollo según el centro educativo del que hablemos pero lo cierto es que encierra algo mucho más importante a ser cambiado que cada uno de los aspectos. enunciados: el necesario cambio en relación a una cultura y una concepción de la educación media. El problema es tan complejo que es incluso difícil de poner en palabras, por lo que lo que quiero señalar con mayor fuerza es que una única acción por necesaria que parezca y por bien implementada que se tenga no será la solución definitiva. Acá no hay fórmulas mágicas, ni pócimas milagrosas. La posibilidad de que los docentes permanezcan por más de un año con sus horas asignadas a un centro educativo es para nosotros una medida beneficiosa por los motivos ya expresados pero NO es la solución a la compleja situación de la educación media de este país. Y esto lo aclaro para erradicar simplismos que algunos oportunistas están expresando en el ámbito público.

El clásico de todos los años.

Cuando me convocaron en enero del año 2014 a dirigir el Consejo de Educación Secundaria, todo el procedimiento de elección de horas era un gran caos casi inexplicable. Con el tiempo hemos generado un proceso limpio, transparente, a tiempo y muy participativo para erradicar las desconfianzas que todos tenemos y que arrancan de algunas décadas atrás en que algunas ventajas exclusivas solo para cierto sector estaban a la orden del día. Es destacable haber comenzado con los cursos con una cobertura casi completa de las horas de clase en todo el país y de haber desarrollado procedimientos alternativos como las Aulas en línea, con tutores remotos, cuando ya estamos seguros que no hay ningún profesor real ni en la localidad ni en su entorno para dictar la clase. Repito que es interesante el proceso de amnesia que viven algunos actores públicos que tuvieron puestos de relevancia en aquellos tiempos.

El tema de la elección de horas es moneda corriente para la prensa, casi como una renta renovable que se da año a año sin que muchos sepan bien de qué se trata pero se presenta a la opinión pública por parte de algunas figuras como síntesis de cambio o innovación y como expresión de impotencia de las autoridades. Es bueno recordar que hay actores que aprovechan las circunstancias para sacar de ellas el mejor beneficio posible, que gozan de un vedetismo que no pueden por sus condiciones personales lograr con otros temas de los que sí, de verdad, deberían encargarse y que logran de este modo, rédito político, saciando su narcisismo.

En el Uruguay, todos sabemos que el fútbol ocupa un lugar preponderante. Puede ocurrir la mayor catástrofe del mundo pero si hay un clásico, solo se habla de ese evento, antes, durante y después de jugado. Ha calado tan hondo en esta sociedad sensacionalista y ha llegado a completar tantos agujeros existenciales en las personas, que las peleas entre bandas, las humillaciones, los golpes e incluso la muerte están asociadas con los resultados de los partidos. Esta actitud, se ha extendido por doquier y cualquier circunstancia parece pasible de ser vista como un clásico de fútbol. Algunos temas se viven así, como un partido clásico con el consiguiente encuentro a matar o morir que se produce entre bandas. La educación no puede admitir estos abordajes. La educación no es un partido de fútbol, en el que unos ocasionalmente triunfan y otros pierden, porque si perdemos, perdemos todos, por eso no hay que confundirse porque los clásicos se juegan en el estadio.

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