subtract

Estamos socialmente programados para pensar que todo tiene que sumar, tenemos que ganar, ser más, positivos, mejores, siempre ir para adelante, creer que nada es imposible, pensar todo lo tenemos que poder hacer. ¿Alguna vez se detuvieron a considerar las implicancias de vivir bajo esos mandatos? Son como poco, súper estresantes, y creo que pueden llegar a ser traumáticos si no encontramos los mecanismos para no tomarlos tan en serio. Nos ponen una presión que sencillamente es inhumana, irreal. Nadie está bien ni hace todo perfecto todo el tiempo. De hecho, de los errores y fracasos es que salen los grandes éxitos de la vida.

Una de mis mejores amigas una vez me dijo una gran frase, que se quedo conmigo por suerte: “si no te suma, te está restando”. Se aplica a todo, es una buena medida para saber si deberíamos priorizar algo o no. Junto a esta otra frase, hacen una máxima en mi vida.

When things aren’t adding up in your life, start subtracting.

La traducción no es fácil de lograr, pero sería algo así como que si las cosas no están sumando (resultando) en tu vida, empezá a restar(las).

Death to Stock

Estas ideas tan simples que expongo, constituyen un pilar de mi filosofía. ¿Y por qué es importante la filosofía? Porque nos da las pautas y valores para la toma de decisiones en nuestra vida. Mi visión de la filosofía es bien práctica, como lo era la de los grandes clásicos.

Esta semana estuve muy sobrepasada, de todo. Mucho trabajo, falta de tiempo sumado a time management issues. Problemas domésticos. Tratando de hacer magia con mis finanzas en una argentina inflacionaria (que me sorprendió con billetes de nueva denominación!). Queriendo ver a amigos y sintiendo que no tengo tiempo para nada. Pensando cuando iba a tener tiempo para escribir en este blog, y en el de Staples? Planificando un viaje. Y un viaje adentro del viaje. ¿Pero, llego con la guita? De paso estaba tratando de tomar una decisión trascendental sobre cambiar mi marca y tipo de cámara de fotos. Muchas, muchas cosas en la cabeza, en el cuerpo, en la agenda y en los varios TO DO lists que suelo tener para organizarme.

Y en un momento, cerquita del colapso, me dije a mi misma: things aren’t adding up? Start subtracting! Les juro que fue tan sencillo como eso. Así es como funciona la filosofía en acción. Estaba en el colectivo, yendo a vender mi primera cámara digital (fue triste despedirme), y haciendo cuentas mentalmente: cuentas de dinero, de tiempo, de tareas aún por realizar, de cuándo iba a poder tener tiempo ocioso. Y dije BASTA. Claramente algo tenía que ceder. Fue un click casi mágico en mi estado de ánimo. Automáticamente pasé a hacer una rápida revisión de todas estas tareas que tenía pendientes y empecé a decidir cuales soltar. Y gracias a la tecnología, las empecé a soltar inmediatamente, mandado algunos mensajes y mails para avisar de compromisos a los que iba a decir que no después de todo. ¡Alivio por fin! Qué placer poder elegir enfocar en lo que me hace bien, en lo que suma, y en lo que tengo ganas (y tiempo) de estar haciendo.

Se trata de aprender a decir que no. Priorizar. Soltar.

También se trata de soltar pensamientos. Ideas que nos hacen eco en la cabeza y que a veces ni registramos que nos están afectando. Reconozco que venía en una escalada de soy-superwoman-puedo-con-todo que me estaba agotando, y que no suele ser normal en mi. Por eso existe este blog, es una manera de recordarme y reconectarme con mis principios filosóficos. Que lejos de ser declaraciones de una vez que quedan escritas en piedra, son compañeros de mi vida. Es una práctica constante de amoldar las ideas a la coyuntura. También de saber qué ideas soltar cuándo! En este caso, tuve que re ajustar (por enésima vez, y vendrán otras tantas más!) mi idea de éxito.

You will find that it is necessary to let things go; simply for the reason that they are heavy. So let them go, let go of them. I tie no weights to my ankles.

Me di cuenta de que atrás de ese agotamiento mental y físico, había un deber ser que me estaba imponiendo a mí misma. Estaba tratando de cumplir con un ideal de éxito más ajeno que propio, y generándome más presión de la que yo conscientemente decidí que quiero para mi vida. Por eso también me parece que es importante revisar constantemente el diálogo interior, y cuestionárnoslo. ¿Por qué queremos algo? ¿A qué estamos respondiendo cuando tomamos las decisiones en nuestra vida? La pregunta más importante para mi es: ¿esta vida que tengo hoy, se parece a la que quiero tener mañana? Si la respuesta es no, algo tiene que cambiar. Hoy. Para que mañana sea distinto.

*Nota de la autora: no sé si este post fue lo más elocuente que podría haber sido, o si es todo lo que yo quería transmitir cuando me senté a esbozarlo. Pero de paso, solté la idea de que cada post tiene que ser maravilloso. Será un work in progress. Y estoy feliz con eso.