Seres extravagantes del diseño digital

Sobre Da Vinci, unicornios y otros seres fantásticos

César Sáenz
Sep 7, 2018 · 6 min read

Polimatía. Resulta una palabra extraña y en desuso, pero describe un tipo de persona muy especial: con un dominio de diversas áreas del conocimiento no necesariamente relacionadas entre sí. Un polímata es, pues, un erudito, un llamado “hombre del Renacimiento”.

Da Vinci es, quizá, quien personifica de una manera más cercana lo que realmente significa serlo, pues además de artista e inventor era también escultor, ingeniero, paleontólogo, anatomista, botánico, filósofo, poeta y, quizás, alguna otra cosa que no quiso contarnos. Un verdadero polímata.

Hay quienes dicen que encontrar una persona de ese tipo es casi como encontrar un unicornio; hay que reconocer que, por mucho que nos esforcemos, no todos tenemos la capacidad de Leonardo para llegar a ser tan buenos en todo lo que nos proponemos hacer. Porque no solo se trata de poder hacerlo todo, sino de hacerlo bien, de una manera brillante y destacable. Así que empecemos por no engañarnos: estos unicornios nacen, no se crean ni se transforman.

Unicornios, Alicornios y Pegásos

Observo con cierta expectativa cómo de pronto existe en nuestro medio una competencia desbocada por llegar a ser un profesional de múltiples recursos, una suerte de “todo terreno” del diseño digital. Si, como Leonardo, lo hiciéramos simplemente porque nos apasiona y nos viene en gana, está bien; pero si no, la pregunta es por qué de pronto tendríamos que considerar hacer algo que está fuera de nuestro talento y expertise.

Se debe entender que pretender hacerlo todo, sin la condición que nos acerque a la altura de un hombre del Renacimiento, únicamente termina por convertirnos en “todistas” o “superficialistas”: el sentido común nos dicta que para ser verdaderamente buenos en algo debemos aplicarle tiempo, estudio y dedicación.

Existe una genuina curiosidad y permanente sed de conocimiento que siempre nos debe llevar a explorar territorios para enriquecer nuestras capacidades, pero siempre debemos tener un eje. Una fortaleza. Por ejemplo, si somos felices siendo caballos, hay muchas probabilidades de que nuestras ganas de volar nos lleven a encontrar la forma de que nos crezcan alas. O un cuerno. O ambas cosas. Pero debemos fortalecer nuestra naturaleza ecuestre, porque, al fin y al cabo, con alas o no, es lo que en esencia somos.

Si lo que buscas es ser un unicornio, necesitas saber que para ser uno verdadero no solo debes ser capaz de hacer mucho y hacerlo bastante bien, sino también de disfrutarlo. He tenido la suerte de conocer personas muy capaces; profesionales que sin ningún inconveniente pueden resolver sin ayuda alguna un proyecto de principio a fin, pero más por necesidad que por placer. Si es que pudieran darse el lujo, muchos de ellos optarían por encargarle las tareas que consideran más tediosas a otros profesionales que lo disfrutarían más y lo harían mucho mejor. Digamos, a otros especialistas.

Donde habitan los monstruos

No nos confundamos: trabajar en equipo no es hacer que todos hagan de todo. El simple hecho de saber cómo se despliegan y funcionan las alas no nos convierte en seres voladores, ¿o sí?

Si optamos por formar equipos para hacer proyectos en conjunto, es porque existe una búsqueda de la excelencia que trata de aprovechar al máximo las habilidades y especialidades de cada integrante. Porque es esa sumatoria de capacidades la que da como resultado un buen producto.

Por supuesto que debemos tener un acercamiento hacia el otro, entender su trabajo y conocerlo, para que el equipo fluya; pero lo lógico y recomendable es que las tareas sean distribuidas y llevadas a cabo por las personas más capacitadas. De lo contrario, lo que hacemos en realidad es agregar a la cadena una capa extra de supervisión y reproceso.

Si se malinterpreta cuál es nuestro rol y cuáles son nuestras verdaderas funciones, es probable que nos quedemos atrapados en la isla de la polifuncionalidad, donde habita el desorden y reina la improvisación.

Por supuesto que somos un equipo, y queda implícito que — sea cual sea la especialidad — todos deben involucrarse con el proyecto, ser proactivos y participar en la ideación conjunta de soluciones; pero, en ese contexto, cada quien tiene un aporte específico que dar de acuerdo con la profundidad de sus conocimientos. Cada quién debe cumplir un rol y responder a un área técnica que vele por la profesionalización y sistematización de sus procesos para que sus entregables cumplan con los debidos estándares de calidad.

UX, UIs y UX/UIs

Llevo un tiempo en el mundo del diseño y debo confesar que nunca me fue tan difícil encontrar un nuevo perfil para mi equipo como ocurre ahora que tengo que evaluarlo bajo el rótulo de UX/UI. Percibo una falta de conocimiento acerca de lo que realmente significa ser UX o UI como para concebir el empaquetamiento de sus integrantes como si se tratase de una oferta 2x1. Valdría la pena preguntarnos primero: ¿Soy UX/UI porque soy un diseñador que sabe hacer wireframes y una arquitectura de contenido? ¿Soy UX/UI porque, luego de mi investigación de usuario, puedo hacer un prototipo?

Pienso que ser un diseñador especialista en UI ya implica tener conocimientos de UX. Ponerle el “/” es innecesario. Así que ¿qué clase de ser es este? Desde donde lo puedo divisar, diría que él mismo no termina de definirse ni de encontrar su forma exacta, pero reconozco que siempre tengo curiosidad por saber qué es lo que sabe.

Un diseñador UI debe tener un conocimiento integral que le permita entender y participar activamente en el proceso de conceptualización, definición y desarrollo de un producto digital. Debe alcanzar profundidad en lo referente a su especialidad y amplitud en el aprendizaje de otros temas afines, que le permitan interseccionar soluciones junto a otras áreas:

  • UX. Para tener entendimiento de nuestro usuario y ser capaces de idear soluciones, materializándolas en prototipos de mediana y alta calidad.
  • BRANDING. Para ser capaces de conceptualizar, definir y sustentar la aplicación de lineamientos de identidad de marca en nuestros productos digitales.
  • MOTION DESIGN. Para diseñar con un enfoque interactivo y así enriquecer la experiencia del usuario con interfaces que también comuniquen con el lenguaje del movimiento.
  • HTML5. Para integrar nuestro trabajo de una manera más efectiva, diseñando interfaces que sean más fáciles de codificar y que sostengan una comunicación más fluida con el equipo de tecnología.

Dicho esto, ¿eso quiere decir que en realidad debería ser un UX/UI/Brand/Dev/Motion Designer? Felizmente nunca vamos a ver esa descripción en un CV, pero digamos que sí.

Si tienes alas vuela, sino corre

Cuando hablamos de diseño UI hablamos en realidad de una suma de habilidades y capacidades que van más allá del diseño per se. Si es tu mayor anhelo, puedes llegar a ser un hermoso y mágico alicornio capaz de resolverlo todo; pero, aún si no lo fueras, créeme que nunca te vas a aburrir con todo lo que tienes por hacer y desarrollar siendo un humilde pero eficiente equino.

Hay mucho conocimiento que nos va a permitir crecer y mantener una perspectiva amplia de lo que hacemos, pero, en lo que a mí respecta, viviría mucho más tranquilo si dejáramos de crear hibridaciones con cada cosa nueva que aprendemos. Los híbridos no existen: lo que existe es especialistas mucho más capacitados. ¿O qué crees que pensaría el viejo Leonardo Da Vinci de nuestro intento de polimatía digital?

Bitch Please.

César Sáenz

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Soy Diseñador, pero la mayor parte del tiempo me la paso resolviendo problemas.

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