Mi experiencia después de un año como freelance digital.
Hace ya algunos años que el trabajo a distancia llegó a irrumpir en las economías globales y yo me considero uno de sus integrantes más recientes. En este texto voy a contar mi experiencia, las razones por las escogí este camino y cuales han sido a grandes rasgos mis resultados más inmediatos.
Una industria que genera cansancio.
Estos días he ido cayendo en la cuenta de que ya pasó un año desde que me decidí a abandonar completamente el mercado regional y de paso el nacional para probar suerte en el internacional como freelance digital. Decisión que tomé después de más de 10 años de suficientes experiencias devastadoras (tengo que aclarar que también hubo buenas, pero si te decides a abandonar algo es porque ya pusiste las buenas y las malas en la balanza)que se sumaron a circunstancias muy particulares de mi vida un año atrás, en pocas palabras; ya estaba hasta la ver*a.
Cansado de las agencias, de los clientes, de los proyectos en serie y en general de una industria que te maltrata al punto que la habilidad de trabajar más de 24 horas de corrido sin cometer errores y seguir siendo altamente productivo ya debe ser parte de tu curriculum para que seas considerado candidato (no son palabras exactas pero todos sabemos a que se refiere la vacante en turno con “trabajar bajo presión”).
Pero sobre todo estaba cansado de mi, del artista en el que me había convertido con tanto proyecto pre fabricado y sin corazón, con duración de 5 minutos y para entregar ante ayer. Digo, estaba y sigo estando lejos de ser el mejor en lo que hago pero la verdad es que esa no es mi meta, sólo sabía que aún tenía habilidades por desarrollar y no lo estaba haciendo.
(Aclaro que a pesar de las palabras que uso no pretendo atacar a quienes hacen funcionar la industria, sé de muchos a los que estas prácticas les funcionan y llevan una vida laboral satisfactoria, por mi parte siempre fue mera tolerancia.)
No fue una decisión que tomé rápidamente, los 2 años anteriores había estado agarrando el valor necesario para cerrarme puertas que tampoco me había sido fácil abrir, abandoné un estudio de animación que junto con un amigo levantamos de la absoluta nada y prácticamente me dediqué a rechazar proyectos tan pronto como escuchaba que eran urgentes (casi todos). Así, digamos, fui quemando las naves.
¿Cómo se convierte uno en freelance digital?
También estaba el punto más importante; ¿por dónde empezar? ¿Cómo diablos hago para conseguir clientes en otras partes del mundo? Aún se me complicaba conseguirlos en México.
Mi primer paso fue comerme el internet, sintiéndome desorientado me saturé de información, leí todos los artículos que me encontré y me terminé desorientando más. También, como buen novato que era; abrí un perfil en cada plataforma de servicios digitales que me encontré, perfiles que a la fecha y a excepción de uno; siguen sin generar un solo peso. No llegué a mucho, y si encontré algo valioso en aquella época; se fue, desapercibido entre toda la paja.
Encontrar el camino.
Soy de la generación que está justo en medio de la que cree que sólo el trabajo duro trae recompensas y esa otra que prácticamente nació con un smartphone en la mano haciéndose millonaria con snapchat, nos quedamos en medio sabiendo que tiene que haber otro camino pero sin ser quienes lo descubrieron. El mundo ahora es otro, por un lado no tenemos ni remotamente el mismo poder adquisitivo que tenían nuestros padres a nuestra edad y por el otro los adolescentes de hoy en día tienen la oportunidad de hacer contratos millonarios con marcas internacionales si es que tienen un fanbase sólido (no sé si yo de adolescente hubiera tenido un fanbase sólido, pero me hubiera gustado tener la opción).
Pero estar en medio también nos da la ventaja de entender a los que nos preceden y a los que nos proceden, entendemos la mentalidad de trabajo duro y arduo de nuestros padres y también comprendemos los motivos por los que una marca le paga millones a un adolescente por sólo jugar enfrente de la cámara. Tenemos la perseverancia y paciencia de la generación pasada y la combinamos con la audacia y la creatividad que nos heredó la generación que siguió de la nuestra (porque cabe mencionar que es nuestra generación la que en su mayoría desarrolla estas plataformas para ellos, los millenials).
Esto que escribo es sólo mi apreciación personal y lo que creo que me ayudó a por fin y con el tiempo abrirme camino entre las plataformas, las redes sociales, las estrategias que logré ir desarrollando y ejecutando con las herramientas que me fui topando.
Mi vida hoy
Desde entonces mi vida laboral ha sido otra, mi jornada laboral promedio va de 5 a 7 horas diarias y en lo que va del 2017 me he desvelado sólo 5 noches por cuestiones laborales, rara vez trabajo en fin de semana y cuando lo hago es sólo un par de horas y porque yo lo decido días antes, no porque un cliente me lo imponga. En resumen; trabajo (mucho) menos y hago (mucho) más dinero.
He trabajado con gente de Estados Unidos, Canadá, Perú, Colombia, Ecuador, Inglaterra, Francia, Italia, Alemania, Australia, Nueva Zelanda, Estonia, Noruega, Suecia, Suiza, Malasia, China y más. He trabajado con youtubers y vlogueros, con start ups, con pequeños empresarios y con compañías más o menos grandes. He conocido personas bastante agradables e incluso he podido practicar bastante mi inglés al punto que pienso que tal vez sea hora de aprender un idioma nuevo. En este punto debo decir que mi trabajo nunca me había gustado tanto, y eso considerando que siempre me ha encantado.
Un logro, al fin
Entonces, un año después (o tres si contamos el proceso de ir abandonando la industria nacional) de pronto me detuve y me di cuenta de que ya estaba donde y cómo me había visualizado tiempo atrás y también de que rara vez me detengo a felicitarme a mi mismo por un logro, o mínimo me lo reconozco. Porque esto es definitivamente un logro no sólo profesional sino también personal, en el camino descubrí cosas que no sabía que tenía en mi, este año que pasó enfrenté (amos) más crisis personales y familiares que en toda la última década junta y eso no me (nos) detuvo.
Pero eso tal vez sea para otra entrada. El día de hoy ha sido tranquilo; me levanté a las 6 de la mañana, hice ejercicios de respiración, me bañé, asistí a un webinar sobre algo nuevo que estoy aprendiendo, lavé ropa, recalenté la comida que hice ayer con mi novia, comí, vi dos capítulos de BoJack Horseman, trabajé en dos proyectos y para mediodía ya había terminado mi día laboral. El resto del día lo ocupé en escribir esta entrada y en visitar a mis abuelos.
