la falta de fe.

Sómos nosotros los más desprotegidos, los incrédulos, los agnósticos, los ateos. Que nada tenemos para aferrarnos, solo nuestras dudas; si ya en vida estamos relegados del paraíso, si no esperamos nada después de la muerte. Nosotros, que tenemos que agarrarnos de nuestros actos y hacernos responsables de nuestro destino, no tenemos en quien ampararnos y consolarnos. Dependiendo de nuestra limitada capacidad, del libre albedrío, de nuestros propios y torcidos preceptos de justicia y nuestros limitados valores. Por eso les pido que nos incluyan en sus oraciones; porque a nosotros no nos alcanza la fe más allá de la ciencia, de lo comprobable y aun así, seguimos dudando. Porque en la duda está nuestra mas profunda práctica religiosa, en ella descansa nuestra espiritualidad. Para todos mis amigos creyentes.. que pasen unos profundos días de reflexión.. mientras el resto, para los que no alcanza la fe, nos seguimos haciendo preguntas.