El poder de las palabras y como nos manipulan sin que nos demos cuenta


Para que esta publicación se entienda correctamente, primero es necesario aclarar alguno términos importantes:

Comunicación inferencial: Se basa en la idea de que la comunicación se realiza a través de señales que el propio comunicador envía a su interlocutor, a fin de que este pueda INFERIR DEDUCTIVAMENTE la información que no está codificada y reconocer cuales con las intenciones del comunicador (de Santiago, 2008).

El mensaje enviado, siempre se descodifica en base al contexto en el que se envíe y por tanto, dicho contexto influye en la interpretación que hagamos del mensaje. Por otra lado, nuestras actitudes, según la Programación Neurolingüística, tiñen nuestra percepción de las cosas y el modo en que vamos a responder a ellas.

George Lakoff resumió muy bien estos conceptos en su Teoría de los Marcos Cognitivos, donde asentó que los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver las cosas y, según el contexto y nuestras actitudes, activaríamos uno u otro.

Por otro lado, existen en el lenguaje palabras “talisman”, las cuales tienen el poder de darle prestigio a todas las palabras afines a ellas y desprestigiar al resto.

Así pues, una vez resumido esto, un buen comunicador es aquel que sabe sacar partido de la situación adecuada, generando un mensaje que las palabras adecuadas y fomente la activación de los marcos adecuados. A continuación, presento un ejemplo:

En la noticia vemos como Berlusconi, para justificar la expulsión de los inmigrantes de Italia, emplea palabras como “ejército del bien” y “ejército del mal”.

Berlusconi, con estas palabras, está generando un “marco de alivio”: Todo lo que se oponga a “bien”, está en contra de la corriente positiva que genera este marco cognitivo.

En primer lugar, Berlusconi advierte a los ciudadanos de que existe una corriente malvada (ejército del mal) que va en contra del bienestar y la tranquilidad de ellos pero, para ello, va a proponer que se amplíe su “ejército del bien”. De esta manera, justifica un mayor control policial y un mayor gasto de dinero en seguridad quedando además patente, que todo aquel que sea contrario a esta medida es MALVADO.

Como este podemos encontrar mil y un ejemplos en nuestro día a día, que nos hacen interpretar de manera manipulada la información que nos llega.

Y tú, ¿te habías dado cuenta alguna vez de esto?