Alter Ego: “César Salcedo”

En algún momento de su vida nací como una idea, emoción y aspiración, como un ideal y pensamiento, alimentado por necesidad en un pequeño mundo creado por la imaginación. Después de mí llegaron mis hermanos, todos diferentes, todos únicos, cada uno proyectando un futuro distinto, futuro perfecto a su manera, perfecto a los ojos del que quiso verlo como tal. Crecimos como uno, un movimiento, una identidad, una persona, y fuimos todo lo que Él quiso ser, lo que alguna vez quiso soñar.
Pero este equilibrio no pudo mantenerse en el tiempo, por motivos que no puedo explicar, que no pude entender, que no pude evitar; y uno de nosotros surgió sobre los demás, sobre la igualdad que alguna vez alcanzamos, que alguna vez obtuvimos, que alguna vez conservamos.
Él escogió la música, lenguaje humano, lenguaje universal, arte de hablar, de sentir y expresar; vivió de ella, vivió por ella, de su inspiración, de su belleza, mientras todo lo demás desapareció en el vacío. Me eligió sobre todos, para ser lo que Él ahora es, para acercarse a lo que yo aspiraba a ser, y fuimos uno en la realidad que ahora me pertenece.