Cómplices y responsables

La candidata platinada se golpea el pecho mientras agarra fuerte su crucifijo. Inmediatamente después dice que nos perdona por haberla criticado por las incoherencias que vomita cada vez que habla.

Los candidatos y funcionarios porteños amarillos -que cada día se parecen más a la secta de Ravi Shankar- disparan cada diez minutos, con precisión suiza, sus falsas condolencias en 140 caracteres. En realidad, sólo les interesa evitar la fuga de votos el domingo.

La que tiene problemas con la bebida sorbe un trago de Johnny Walker en su despacho mientras espera que el secuestro de 10 gramos de marihuana le salve el pellejo. Del muchacho no dice nada.

El de ojos azules, ausente durante los 80 días, llama a la familia del joven desaparecido y muerto en democracia desde un número privado. “Son unos perversos”, dice Sergio, el hermano de Santiago Maldonado, que ayer reconoció el cuerpo por sus tatuajes.

Los medios de comunicación accionistas del gobierno nacional, que operaron como un brazo armado durante estos casi tres meses -como también lo hicieron causalmente en la última dictadura- ahora llenan sus portadas y pantallas tragándose las mentiras y el veneno inyectado a la sociedad argentina.

Todos los anteriores son cómplices de un Estado responsable, que encubrió y operó -y lo seguirá haciendo- para ocultar la desaparición forzada y muerte de Santiago Maldonado.

No olvidar. Nunca más.