“Analizar la enseñanza con el propósito de mejorarla”

En esta instancia se vuelve necesario analizar y reflexionar la enseñanza dentro de la práctica profesional docente con el fin de proponer ciertas orientaciones que permitan mejorar algún aspecto relevante del quehacer docente, siendo en este caso en particular, estrategias para favorecer la autonomía en niños (as) de NT2. Por ello, a continuación se destaca la importancia de del ítem seleccionado y luego se desarrollan 3 orientaciones de mejoras en relación a la práctica profesional.

La autonomía es la base para aprender de manera constante durante toda la vida (Gómez y Martín, 2013) y esta se ve fortalecida a medida que los niños (as) van siendo capaces de valerse por sí mismos en los distintos planos del hacer, sentir, pensar y actuar (Mineduc, 2001). Asimismo, este fortalecimiento progresivo está estrechamente relacionado con el desarrollo de la confianza, de la conciencia y del creciente desarrollo y dominio de sus habilidades corporales, socio emocionales e intelectuales (Mineduc, 2001).

Dentro de la educación parvularia, la potenciación de la autonomía de los niños (as) se transforma en una etapa dentro del proceso educativo muy importante, debido a que los niños (as) progresan gradualmente en su iniciativa e independencia para escoger, opinar, decidir y asumir (gradualmente) responsabilidad por sus actos ante sí mismo y los demás (Mineduc, 2008). Es por lo anterior que, dentro de la educación inicial se persigue el objetivo de ayudar y acompañar a los niños (as) a que sean independientes, autónomos, adquieran habilidades para tomar sus propias decisiones y puedan en un futuro valerse por sí mismos (as) (Mineduc, 2001). Lo anterior, se debe a que bien es sabido en la actualidad, que los niños (as) son personas con capacidades y competencias internas propias, aprenden a expresar sus emociones y sentimientos, así como también sus deseos, necesidades y preferencias, así como también son capaces de realizar acciones y llevar a cabo ideas de manera independiente (Gómez y Martín, 2013). Es por lo anterior, que se vuelve necesario que los educadores promuevan la autonomía en los niños (as) desde el involucramiento en hábitos de independencia para sus vidas.

En relación a las estrategias, lo anterior refiere a dar énfasis en los intereses, motivaciones y perspectivas de los niños (as) de manera deliberada y constante, con el fin de fomentar la independencia de los niños (as) dándoles papeles significativos dentro del aula, motivándoles a hablar, escuchar ideas y permitiendo a ellos (as) mismos tomar decisiones cuando corresponda o sea oportuno (La Paro, Hamre y Pianta, 2014). Lo cual invita a dejar de lado la “sobreprotección de la infancia” por parte de los educadores (as), al intentar prevenir posibles riesgos físicos, emocionales, sociales, evitar conflictos entre pares, evitar cualquier dificultad que se presente, además del aburrimiento y cansancio (Román y Salís, 2010).

Es importante destacar algunos aspectos a considerar dentro de las diversas estrategias que se pueden llevar a cabo dentro y fuera del aula, considerando que no es una tarea fácil, que requiere tiempo, paciencia y entrega por parte del equipo pedagógico (Terrón, s.f). Entre estos aspectos destacan: toda intencionalidad pedagógica debe promover el autoestima de los niños (as) por lo que es necesario reforzar sus avances, asimismo se deben respetar sus tiempos de aprendizaje como forma de respetar la individualidad y singularidad de cada niño (a), también es importante actuar sobre sus posibilidades (dentro de todas las áreas de aprendizaje y desarrollo) con el fin de fomentar la autonomía de los niños (as) en relación a sus propias posibilidades, es necesario además reconocer los esfuerzos que realizan los niños (as) para ejercer su autonomía en los distintos ámbitos de su quehacer y es necesario que los adultos dentro del aula promuevan el avance de metas, es decir, que se deben proponer estrategias con mayor dificultad, recordando que estos pueden ser difíciles pero no imposibles (Terrón, s.f).

Entendiendo ahora la importancia que tiene favorecer la autonomía en niños (as) desde diversas estrategias modeladas y utilizadas por los adultos, se han diseñado tres estrategias de para responder al análisis y reflexión en torno al tema a mejorar dentro de la práctica profesional docente.

Consideración hacia las perspectivas de los niños (as) (La Paro, Hamre y Pianta, 2014): el adulto otorga experiencias de aprendizajes en donde los niños (as) pueden ser más autónomos para progresar en su independencia y capacidad de decidir (Mineduc, 2001). Por ello, se generarán instancias para que los niños (as) aporten con sus ideas, comentarios y sugerencias dentro de las futuras planificaciones, lo cual permitirá favorecer el pensamiento y la capacidad de decidir autónomamente en relación al quehacer dentro de una tarea. Concretamente esto se realizará preguntando y/o proponiendo formas distintas de llevar a cabo algo, invitándolos a decidir qué es lo que ellos (as) quieren hacer o usar sin desviarse de la intencionalidad pedagógica propuesta, además se darán oportunidades a los niños (as) para realizar acciones de manera autónoma evitando que el adulto realice todo por ellos. Favoreciendo así la independencia y toma de decisiones de aquellos aspectos de la rutina diaria en que pueden realizar cosas por sí mismos. Si es necesario el adulto debe graduar la ayuda proporcionada por el adulto.

Estrategias de resolución de conflictos: se constituyen como herramientas esenciales para favorecer la autonomía en niños (as) de NT2, puesto que existe una amplia necesidad de resolver conflictos entre pares de manera autónoma (Mineduc, 2001), es decir, sin la necesidad que el adulto resuelva aquellas situaciones por el niño (a), sin descartar una mediación que invite a los niños (as) a proponer sus propias ideas e intenciones. Es por ello que se emplearán estrategias como, dialogar, comprometerse, reflexionar, acordar (Carrasco y Schade, 2013), en el momento en que los niños (as) se acerquen al adulto para pedirle que resolvan sus problemas, como forma de intencionar la resolución autónoma y no la resolución del adulto al problema. Esto permitirá que los niños (as) progresivamente logren empatizar y forjar soluciones a los diversos problemas que les atraviesan a lo largo de su crecimiento (Dallos y Mejía, 2012). Asimismo, se utilizarán refuerzos y/o ideas para verbalizar sentimientos, emociones, etc., que los niños (as) pudiesen estar sintiendo y que es necesario reconocer para solucionar conflictos (¿le dijiste al compañero (a) que eso no te gusta, le contaste cómo te hace sentir eso? Asimismo, es importante que a través de comentarios y reconocimientos los adultos puedan apoyar la construcción de su autonomía dando la oportunidad de discutir puntos de vista y reflexionar en torno a ello, apoyando de manera concreta la paulatina toma de decisiones por parte de los niños (as) como parte de su aprendizaje sobre las decisiones mejores para el bienestar propio y de los demás (Mineduc, 2011).

Finalmente, la tercera estrategia busca ofrecer espacios dentro del aula, en los cuales se promueva la autonomía. Lo anterior se debe a que el espacio dentro del aula constituye un ambiente fundamental, donde los niños (as) se encuentran a diario, comparten y aprenden (Mineduc, 2011). Es por ello que se ofrecerán espacios en los cuales los niños (as) puedan encontrar diversos materiales para explorar y crear, haciendo posible que estos (as) decidan autónomamente el material que deseen, asimismo, se invitará a los niños (as) a organizar y ordenar aquellos espacios en los cuales puedan guardar sus pertenencias con el fin de promover la acción autónoma como primera forma de ayudarlos a hacerse responsables de tareas reales (La Paro, Hamre y Pianta, 2014). Es importante mencionar que las responsabilidades otorgadas a los niños (as) irán aumentando en nivel en el transcurso del ciclo escolar (La Paro, Hamre y Pianta, 2014).

Implementación

Estrategia 1: dentro de las experiencias de aprendizaje aplicadas se han considerado las ideas y toma de decisiones por parte de los niños (as) en relación al tipo de material que desean usar, las acciones que van a realizar para cumplir con algún objetivo, se han seguido los intereses de los niños (as), entre otros. Concretamente se han generado espacios en que los niños (as) pueden opinar y aportar sus ideas sobre cómo vamos a decorar la sala de clases considerando la temática “invierno” y qué materiales se van a utilizar, también se han generado oportunidades en que los niños (as) pueden decidir el juego que quieren realizar en grupo grande, el nombre de la mascota del nivel, entre otros. Esta estrategia ha tenido gran impacto dentro del aprendizaje de los niños (as), puesto que ellos (as) participan, toman decisiones y aportan ideas de manera más espontánea y segura que en el período anterior.

Estrategia 2: en el momento en que un niño o niña se acerca al adulto a pedir resolver sus conflictos, este ofrece dialogar, plantear acuerdos, comprometerse para resolver la situación particular que se está desarrollando. En relación a lo anterior, es importante mencionar que la inclusión de estas estrategias ha proporcionado a los niños (as) diversas “pautas” sobre cómo solucionar situaciones conflictivas simples de manera autónoma, por lo que la ayuda del adulto ha sido cada vez menos necesaria.

Estrategia 3: en esta primera implementación se han generado espacios en los que los niños (as) pueden actuar de manera autónoma, desde la toma de decisiones del material que van a utilizar (ejemplo, diversidad de textos, materiales), la organización y cuidado de estos. Asimismo, se han otorgado responsabilidades en relación a tareas de la rutina diaria (encargados de: biblioteca, asistencia, panel del tiempo, altar, entre otros) que benefician al niño (a) y a los demás y se ha incluido como responsabilidad la “tarea” de cuidar a la mascota del aula.

Referencias bibliográficas

- Ball, DL, y Forzani, FM (2009). La construcción de un núcleo común para aprender a enseñar: Y Conexión profesional de aprendizaje a la práctica . Educador de América. 35 (2), 17.

- Carrasco, A. y Schade, N. (2013). Estrategias que utilizan las educadoras de párvulos en el aula inicial para abordar los conflictos entre niños y niñas de 4 a 6 años de edad. VOL.12, Nº2, 2013. pp.104–116. Universidad de Concepción. Chile. Recuperado en: http://www.scielo.cl/pdf/psicop/v12n2/art11.pdf

- Dallos, C., y Mejía, O. (2012). Resolución De Conflíctos Desde Las Competencias Ciudadanas Con Estudiantes Del Grado Noveno Del Colegio Nuestra Señora De La Anunciación De Calí. Universidad Tecnológica de Pereira. Facultad de Ciencias de la Educación. Pereira: Colombia.

- Gómez, O., y Martín, J. (2013). Cómo fomentar la autonomía y responsabilidad en nuestros hijos e hijas. CEAPA: Madrid.

- Hamre, K., La Paro, K., Pianta, R., & amp; LoCasale-Crouch, J. (2014). Sistema Aula puntuación de la evaluation (CLASS). El Manual de infantil. Baltimore, MD: Paul H. Brookes Publishing Co.

- McDonald, M., Kazemi, E., y Kavanagh, SS (2013). Prácticas básicas y pedagogía de la formación del profesorado: Una llamada de un lenguaje común y la actividad colectiva. Journal of Teacher Education, 64 (5), 378-386.

- Mineduc (2001). Bases curriculares de la Educación Parvularia. Santiago: Chile.

- Mineduc (2008). Mapas de progreso del aprendizaje para el nivel de educación parvulari: núcleo de aprendizaje: autonomía. Santiago: Chile.

- Mineduc (2011). Cuadernillo de orientaciones pedagógicas. Núcleo de aprendizaje: Autonomía. Santiago: Chile.

- Román, M., y Salís, I. (2010). Camino escolar: paso hacia la autonomía infantil. Madrid. España.

  • Terrón, A. (s.f). ¿Cómo fomentar la autonomía en los niños? Psicología colegiada. Madrid.
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Se adecúan espacios para que los niños (as) decidan sobre el material, compartan, opinen y discutan sobre él sin la intervención del adulto.
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