Monólogo

Personaje: Alberto Solís

El personaje habla en voz alta, mientras conduce su taxi por las calles de Madrid a la caza de algún cliente:

Me gustaría poder hablar con ella.

No sé cómo hacer para que razone un poco.

Ya no soy yo sólo el que se agobia.

El que vive jodido con sus gritos y sus manías.

Es que es una histérica, coño.

Nos tiene jodidos a todos en casa.

Ahora les ha tocado a las chicas.

Y peor todavía con la peque.

La pobre tiene la desgracia de cargar con sus frustraciones.

Como ella no pudo alcanzar sus sueños, la peque tiene que conseguirlo en su nombre.

Aunque no quiera. Aunque tenga otros planes.

Tantos delirios de grandeza, tantas ambiciones…

¿Qué derecho tiene?

Y sobre todo ¿tengo que callarme?

¿Tengo que asistir a este espectáculo diario de gritos, peleas, discusiones y malos rollos?

Joder, cómo me gustaría decirle que cierre el pico.

O mejor aún, cambiarla.

Que se lave la cara.

Ya no me acuerdo cómo es su rostro bajo tantas capas de maquillaje.

Que se quite tanta quincalla de encima. Se nota mucho que es bisutería, y en el barrio se ríen de sus esfuerzos por aparentar que son joyas auténticas.

Que se vista de acuerdo a su edad y deje de ser tan ridícula.

Que se acuerde de que tenemos otra hija.

La que calla. La que pasa inadvertida.

Como yo, es lo que hace: oír y callar.

Es que esto no es vida, coño.

Tendría que hablar con ella.

Tendría que pegar un puñetazo en la mesa de una puta vez.

Tendría que…

-Buenos días. Calle Mayor, por favor.

- Buenos días. Por supuesto señor.

- Marchando…Parece que hoy no va a llover.”

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