El jugón

Hace 19 años Alfredo Relaño (actual director del diario As y entonces jefe de deportes de Canal+) hizo una apuesta importante comprando los derechos de la NBA para emitirlos en C+, aquella cadena de pago que había nacido 6 años antes y que poco a poco se estaba haciendo con el monopolio de todos los deportes. Relaño sabía que la NBA miraba con lupa las emisoras que habían adquirido su producto, priorizando aquellas donde daban por hecho que tendría un tratamiento digno. El caso es que, para comandar las retransmisiones de los partidos, el directivo confió en Andrés Montes, un tipo muy peculiar (negro, calvo, bajito y que siempre iba con traje y pajarita)que no era muy conocido porque sólo había trabajado en la extinta Antena 3 Radio a las órdenes de José María García (el mítico Butanito) y que hasta no hacía mucho se ganaba la vida a una emisora gallega. Obviamente, la apuesta le salió redonda, porque Montes cambió la forma que teníamos todos de ver el baloncesto.

El carismático narrador entendió que la NBA era showtime y, por eso mismo, narraba los partidos como si fuera el speaker de un circo, ya fuera inventándose el apodo más absurdo para los jugadores, amenizando los momentos muertos con sus bromas o con su peculiar manera de analizar las jugadas. Como comentaba más arriba, Montes tenía un apodo para cada jugador, como el Aerolíneas Jordan que gritaba cada vez que el inolvidable ‘23’ de los Bulls volaba hasta la canasta. La llegada del periodista en la NBA coincidió con la triunfal vuelta de Jordan a los Bulls después de su retirada, donde el escolta ganó tres anillos y cuatro MVP ‘s más. Por eso mismo, para muchos que crecimos mirando estos partidos los dos nombres siempre irán asociados. En aquella época Montes formaba tándem con Antoni Daimiel, un auténtico experto en la materia que le servía de contrapunto perfecto. Mientras uno excitaba el corral, el otro intentaba poner cordura. Durante 11 temporadas estos dos señores lograron que la NBA ganara adeptos en todas partes, convirtiendo lo que era una liga para cuatro insomnes en un producto que movía masas. Su jugón (palabra que repetía cada vez que veía una canasta espectacular) ya forma parte de nuestro vocabulario cotidiano.

Lo curioso es que el nombre de Andrés Montes no comenzó a ser conocido por gran parte de la sociedad hasta que, en 2006 y después de desvincularse de Canal +, aceptó la oferta de La Sexta (cadena que acababa de nacer ) para retransmitir el Mundial de fútbol que se disputó en Alemania. Durante tres años, el periodista compaginó la narración de la Liga con los campeonatos que la selección española de baloncesto disputaba los veranos (coincidió con el inicio de la etapa gloriosa de este equipo comandado por los Gasol, Navarro y compañía). Hay que decir que su paso por el mundo del fútbol no fue tan exitoso como quisiéramos ya que, aparte de pasar a la historia por ser el precursor de la expresión tiki taka, se le veía bastante perdido a la hora de narrar los partidos, equivocándose cada dos por tres con los nombres de jugadores o teniendo serios problemas a la hora de describir qué pasaba en el terreno de juego. Quedó claro que el fútbol no era el deporte idóneo para un showman como él …

El Negro, como era conocido por sus compañeros de profesión, fue encontrado muerto en su casa el 16 de octubre de 2009, hace hoy ocho años. Esta noticia conmocionó a sus compañeros de profesión, a deportistas y los aficionados del deporte que habíamos crecido con él, y más cuando hacía poco más de un mes que la habíamos visto retransmitir la victoria de la selección española en el Eurobasket de Polonia. Un fatal ataque al corazón (ya había tenido un par de avisos) acabó con la vida de un pionero en esto de retransmitir el deporte como si fuera un espectáculo, dejando huérfano a toda una generación que aprendimos a amar el baloncesto gracias a él. Moria un periodista diferente, único en su especie y de los pocos que daban prestigio a una profesión que no pasa por sus mejores momentos. Su legado es tan grande que no hay torneo de baloncesto donde juegue la selección española en la que no se le mencione, como pudimos ver en uno de los últimos europeo, donde un Siro López visiblemente emocionado despedía la transmisión recordando una de las míticas frases del gran periodista.

Andrés Montes se pasó veinte años recordándonos que la vida podía ser maravillosa y, aunque muchas veces parezca todo lo contrario, su carisma y sonrisa me vienen a la mente y pienso que todo puede ir siempre a mejor. Y como yo, la mayoría de los que crecimos con él.

Gracias por tanto, jugón.

Like what you read? Give Héctor Chacón a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.