Modelo de inspiración Lucano

Antes de ingresar de lleno a explicar el Modelo Lucano y lo que este conlleva, veo necesario introducir este desarrollo resaltando que fue lo que llevó a Lucas a escribir este evangelio, ya que tiene una relación directa con el tema a tratar.

La diferencia entre los evangelios de Mateo, Marcos y Juan con respecto a Lucas, radica en su público objetivo. El propósito de Lucas al escribirle al “Excelentísimo Teófilo”, era llegar a los griegos, siendo esto algo que se ve en la forma de desarrollar los mismos conceptos que los otros evangelios, a lo largo de todo el libro. Un ejemplo claro es el sermón del monte de Mt. 5–7 que se encuentra también en el libro de Lucas, pero la diferencia radica en la forma de transmitir la idea detrás del sermón del monte debido a su auditorio. En el evangelio de Lucas no hay nada que un gentil no pueda captar y comprender, de hecho el contexto de Col.4:11–14 parece sugerir que Lucas no era judío sino gentil por lo que, más que ningún otro evangelista, se refiere a los incidentes que destacan el interés y el ministerio de Jesús por los gentiles.

Confiamos en que lo que nos llega como mensajes inspirados por Dios, basado en nuestra fe en Él y en su Palabra, así como en la obra convincente del Espíritu Santo en nuestros corazones. Ahora bien, comprender los conceptos de inspiración y revelación sostiene dicha confianza. Por lo que se entenderá como ‘revelación’ al proceso mediante el cual surgió el contenido de las Escrituras en la mente de profetas y apóstoles y como ‘inspiración’ al proceso mediante el cual se comunicó el contenido de la mente de los profetas y apóstoles de forma oral o escrita. Diferenciando así un proceso cognitivo de un lingüístico tal como lo describe Fernando Canale.[1]

Pero en este informe centraremos la atención en el proceso lingüístico, es decir, en la inspiración. A la hora de hacer una investigación exegética y teológica debemos marcar primeramente que si bien hay varias interpretaciones en cuanto al método de inspiración, la cristiandad en su mayoría está dividida básicamente en dos de ellas las cuales desarrollaré brevemente.

Método de inspiración verbal: es una interpretación extra bíblica más bien filosófica de la hermenéutica que vamos a definir a grandes rasgos como un proceso mecánico donde no hay diferencia entre el autor y el redactor de las Escrituras, sino que son la misma persona, Dios. Esta interpretación no da lugar a errores, ya que prácticamente se le está dictando, por lo que el redactor no tiene voluntad alguna.

En el Método de inspiración de pensamiento: Dios revela su mensaje al profeta, ya sea por medio de; visiones, sueños, o directamente. Esa revelación está en su mente y por medio de la inspiración Dios guía al profeta para que transmita ese mensaje de forma fidedigna. Supone también una división entre pensamiento y palabras, es decir, son independientes uno del otro. Explica que los pensamientos son perfectos pero al ser transmitidos con palabras falibles imperfectas, da lugar a ciertos errores pero sin alterar el mensaje salvífico de las Escrituras.

Partiendo de esta base, es necesario hacer una diferencia entre método y modelo de inspiración. Los que fueron desarrollados previamente son métodos de inspiración los cuales a su vez incluyen modelos de inspiración, y el modelo lucano está dentro del modelo “historiador” de inspiración. George Rice lo explica de la siguiente manera:

“In order to comprehend the Lucan model of inspiration, we must recognize that the Bible writer who operated under this model was an autor and a theologian in his own right. As an autor he shaped and arranged the material he researched so that the end product expressed his interest. As an theologian he worked with material so that the end product expressed his theological understanding. Yet the Spirit guided throughout the whole process.”[2]

Elena G. de White sigue la misma línea de pensamiento:

“God has been pleased to communicate His truth to the world by human agencies, and He Himself, by His Holy Spirit, qualified men and enabled them to do this work. He guided the mind in the selection of what to speak and what to write.”[3]

Anteriormente en el mismo escrito, también recalcó que Dios usaba el trasfondo, el entrenamiento, la educación y los intereses de la persona. No eran elegidos al azar.

Elena de White mismo en su obra “El conflicto de los siglos” declaró:

En algunos casos cuando he encontrado que un historiador había reunido los hechos y presentado en pocas líneas un claro conjunto del asunto, o agrupado los detalles en forma conveniente, he reproducido sus palabras, no tanto para citar a esos escritores como autoridades, sino porque sus palabras resumían adecuadamente el asunto.”[4]

También es importante hacer un hincapié en que mucho se ha publicado con respecto a este modelo lucano, dejando de lado que libros como los libros de Marcos, Hechos, Éxodo, Josué, Esdras y Ester siguen el mismo modelo de inspiración y no hay tanto cuestionamiento al respecto. Por lo que llegamos a la conclusión de que el modelo histórico no es una excepción a la regla, todo lo contrario, Dios ya lo utilizaba siglos atrás. Afirmamos así, que hay una doctrina claramente definida y desarrollada en lo que concierne al modelo Lucano dentro del método de inspiración de pensamiento que como Iglesia Adventista del Séptimo día en su conjunto, apoyamos.


[1] George W. Reid, Entender las sagradas Escrituras, p.63

[2] George Rice, Luke, a Plagiarist?, p.27 (Mountain view, Calif.: Pacific Press, 1983)

[3] Ellen G. White, The Great Controversy between Christ and Satan (Mountain View, Calif.: Pacific Press Publishing Association, 1911), p.6)

[4] Elena G. White, El conflicto de los siglos, p.14