UN DÍA DE ESTOS.
Un día de estos le hablaré de ti al infinito,
como quien alimenta a las palomas en un parque.
Un día de estos le contaré de nosotros a la nostalgia,
como quien ve caer hojas en blanco cuando mira las estrellas.
Un día de estos te escribiré una canción en la arena,
para que escuches cómo suena tu nombre en el agua,
para que sientas cómo me lleva el mar hasta tu playa.
Un día de estos me partiré en dos para ofrecerte la pieza que te falta,
porque lo que importa no es encontrar tu otra mitad,
sino conservar la que llevas contigo.
Un día de estos te haré un collar con cada una de mis llaves,
por si quieres abrir mis candados,
por si deseas encerrarte conmigo.
Un día de estos encenderé velas en tu cama,
para prenderle fuego a tu ropa,
para descongelarte la boca.
Un día de estos cambiaré tus puntos finales por besos suspensivos,
así es como inauguraré mi mariposario en tu vientre.
Un día de estos nos haremos una promesa que nunca se rompa,
ni aunque se caiga.
Entonces recordarás que del amor nadie se salva,
pues el corazón no tiene salida de emergencia.
Un día de estos invertiré la trayectoria de mis pasos,
como quien camina en dirección opuesta a la luz.
En ese momento pediré que me entierren con un salvavidas,
por si acaso no me gusta la muerte,
por si allá no encuentro a nadie como tú.
Un día de estos echaré raíces en tus ojos,
para que jamás deje de crecerte la mirada,
para que siempre tengas una vista inalcanzable.
Un día de estos le arrancaré los pétalos a todas las margaritas,
por si mañana se te caen las alas,
por si necesitas que te incrusten plumas nuevas en la espalda.
Un día de estos me volveré pájaro carpintero,
pero no para taladrarte el corazón,
sino para fabricarte una casa en mi pecho.
Un día de estos te llevaré jardines en vez de flores,
alojaré mis sueños en tus lámparas,
como quien llena de luciérnagas una almohada.
Un día de estos seré tan de ti como si todavía no lo fuera,
porque voy a ser tuyo hasta me demuestres lo contrario.