Carta abierta a @MrEbola

Privacidad, política, esperanza y desesperanza.

Hola César,

Quería disculparme por mi reacción de ayer. No fue mi mejor momento haberte escrito un correo que te saludaba muy poco amablemente con un “Que pendejo estás”. Fue una reacción que no medité mucho, y me arrepiento. Te pido me disculpes. También, antes de seguir quiero aclarar que yo no tengo nada que ver con Pedro Kumamoto ni su campaña. Simplemente me ilusiona mucho como ejercicio de la democracia y porque coincidental y afortunadamente vivo en el distrito por el cual es candidato y pienso votar por él. Por eso mi correo personal estaba en la lista que quedó descubierta ayer.

Es irónico que la privacidad nos cause tanto conflicto en este mundo en el que exponemos lo que desayunamos esta mañana y la selfie que nos tomamos en el espejo del baño (que antes era de las habitaciones más íntimas de nuestras casas y ahora una de las que más mostramos), en este mundo en el que no importa cuanta gente nos diga que nuestros gobiernos husmean nuestras cuentas de Facebook seguimos ahí metidos viendo las fotos del desayuno de nuestros amigos y sus selfies en el baño. Pero nos importa la privacidad. Nuestra privacidad.

Fue un error gravísimo el de la campaña de Pedro Kumamoto haber expuesto todos nuestros emails. Si hubiera sido cualquier partido o cualquier otro candidato, probablemente las consecuencias y las quejas hubieran sido aún peores que tu email de spam en respuesta. La gente puede decir que están chavos, que están aprendiendo, que no volverá a pasar, pero el caso es que pasó y pusieron en riesgo muchas cosas.

Pero la verdad fue más mi desilusión contigo que con la campaña de Kumamoto. Creo que por eso no aguanté mi reacción inmediata. Nunca he ido a una de tus pláticas sobre bitcoin, y creo que tampoco te he conocido en persona ninguna de las veces que he ido a reuniones en Hacker Garage, pero eres una figura bastante pública en ciertos círculos y te he tenido en el radar desde hace algunos años y siempre me has parecido un tipo interesante y un elemento importante del ecosistema emprendedor de Guadalajara. En fin, te respetaba y te respeto por lo que has logrado y por la imagen que has cultivado.

Mi percepción de ti y la razón por la que te he tenido en el radar durante todo este tiempo, es que quieres construir algo chido. Por eso eres emprendedor, por eso promueves y educas sobre el uso de bitcoin, por eso trabajas.

No me importa por quien votes, César. No me importa por quien vote nadie. Esa es la democracia. Pero en este México que da pasitos de bebé hacia el apocalipsis, que nos ha acostumbrado a que lo terrible y lo trágico y lo injusto sea lo normal y lo de diario, en este país en el que la gente elegida para representar al pueblo no se representa más que a si misma, tener esta nueva oportunidad de votar por un candidato independiente es increíble (en Jalisco solo hay 4 candidatos independientes, y está padrísimo tener a uno de ellos tan cerca).

Nunca antes en nuestras vidas había sido posible que un ciudadano como tú y como yo pudiera aspirar a un cargo de elección popular sin pertenecer a un partido político y todo lo que eso conlleva: todos los favores, todas las lamidas de culo, todas las trampas. Es una señal de que a pesar de todo, algo nos está saliendo bien y podemos esperanzarnos por el futuro.

Para mi tu email fue un acto de destrucción, muy opuesto a ese afán por mejorar tu situación y la de los demás que connota la imagen que cultivas como emprendedor y tecnólogo. Lograste tu cometido: evidenciar el error del equipo de campaña de Kumamoto. ¡Y si que les diste una lección, César!

De repente mis timelines de Facebook y Twitter se inundaron de indignación. ¡Qué chafa se deja ver Kumamoto regalando su base de datos! Tienen razón. Estuvo muy chafa.

Pero más chafa está la manera en que hiciste las cosas, César. Pudiste haber mandado un email o un tweet a la campaña avisándoles de su error y pidiendo que lo corrigieran de alguna manera, pidiendo que no volviera a suceder. Pero también se siente bonito aleccionar, evidenciar los errores con humillación. Se siente bonito sentirse por encima de los otros, y más cuando los ideales de estos otros pueden por exclusión hacernos sentir menos. Se siente muy bonito dar cachetadas. Yo lo se. Pero si no nos ayudamos, si no trabajamos juntos, ¿qué nos espera?

Espero que me perdones por mi respuesta tan burda, y espero poder conocerte en persona un día de estos y que podamos platicar de otras cosas. Creo que puedo aprender mucho de ti. Espero que sigas haciendo cosas chidas, y espero que te vaya muy bien en todo lo que emprendas. Te lo mereces. Me da mucha pena que esta haya sido mi primera interacción contigo.

Un abrazo,

Carlos Ochoa

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