Jesucristo, el Príncipe que todas queremos.


Vaya, vaya, sé que no soy la adecuada para decir esto, porque a mí de chiquita jamás me contaron que un día iba a llegar un príncipe a salvarme, amarme, cuidarme y todas esas cosas bonitas y cursis. A mí de chiquita me contaron que había sapos y que había de todo, pero jamás crecí ilusionada sobre este tema, ya que tampoco vi películas de princesas, yo solo veía Dragon Ball y tenía la ilusión de volar sobre una nube y tener un peluche de Majin Buu (versión gordita). Como podrás ver, desde chiquita tomé automáticamente esta postura de que no existen los príncipes y decidí no vivir ilusionada para después desilusionarme.


Pero OH SORPRESA, el Príncipe de esta chica llegó. Y me emociona incluso escribirlo, es muy bonito, y tengo fe de que será para siempre.

Si tú me hubieras conocido el año pasado, 2017, y me preguntaras ¿El amor existe? Yo te hubiera contestado que no, que es algo en lo cual nos engañamos, pero que es falso, porque todos buscamos nuestros propios intereses, he aquí todo un corazón asustado, con miles de capas de acero cubriéndolo. Pero si hoy me preguntas lo mismo, te respondería que sí (suspirando), que sí existe el amor, y que es hermoso, inexplicable, incontenible y muchas cositas bonitas, neta. Y lo importante aquí, es, ¿por qué un cambio tan radical en relativamente tan poco tiempo? Voy a intentar explicarlo.

Desde chiquita, yo fui muy feita, jajajaja rima poquito! y mi vida amorosa empezó en la secundaria, al escribirle una cartita al chavo que tocaba en la banda de 3er año, estando yo en 1er año. Aún recuerdo, la escribí con todo mi corazón, relatándole de mi amor hacía el, y al intentar dársela en el patio de la secundaria, me ignora, no la acepta y se voltea. En eso yo corro hacía el salón, una amiga me consuela, volteo a ver a la ventana (sí, así de trágico) y lo veo, rompiendo la carta y derramando una lagrima, en mi mente me prometí no volver a sufrir por un chico, ya que, por obvias razones, no me convenía seguir derramando mis sentimientos en personas que lo desecharían y según yo, previne futuros rechazos. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer (ya lo perdoné). Ese fue el evento, que me hizo en un futuro rechazar a otros chicos, por caer en la mentira de “Yo no soy suficiente, puedes buscar algo mejor”, o sea por bajar mi autoestima y en la grandiosa mentira de que “el amor no existe”, un poco tonta, pero malamente este tipo de eventos mínimos, pero fríos como el hielo, es lo que enfría y encierra nuestros corazones. Y este fue el primero, de muchas cosas que han pasado en mi vida, deberé de decir que no muy gratas (odio inmerecido, golpes físicos y mentales, abusos, chismes, injusticias, etc.), más agradezco a Dios por todo, ya que todos estos eventos me hicieron correr hacía él y reconocer que Jesucristo es mi salvador eterno.

Después de estar totalmente atormentada por esta vida por este mundo, por gracia de Dios, puedo estar unida a Jesucristo (después habrá un apartado para mi testimonio completo). Y no puedo decir que ya conozco todo en su totalidad, pero lo poco o mucho que Dios me ha revelado hasta ahorita, es suficiente y es ETERNO, cada vez que me pongo a pensar en todo lo que sufrió Jesucristo, todo lo que dio, todo el amor, es un precio/costo incomparable con el cual él ya compro nuestras almas para salvarlas, él ya venció. No podría encontrar una historia más romántica y sincera, que esta. En la cual nuestro Príncipe de Paz da la vida por nosotros, en el cual en su completa sabiduría, amor, ternura, justicia, nos salva.

Y me di la tarea de buscar que es un príncipe azul….

El príncipe azul es un personaje que se originó en varios cuentos de hadas. Es un príncipe que va al rescate de una dama en apuros, y típicamente debe emprender una búsqueda para liberarla de un malvado hechizo. Se ha llamado así a los héroes de varias historias del folclore tradicional, entre ellas Blancanieves, La bella durmiente y Cenicienta. (Según Wikipedia).

Y cuando pienso en Jesucristo, veo ahí nuestro Príncipe de Paz, esperando a que nosotros lo aceptemos en nuestros y le digamos va, vente para que esto se convierta en nuestra historia eterna de amor (estoy enamorada de Jesucristo) y nos salve eternamente de este mundo. Tiene todo, siempre estará a tu lado, te escuchará (no se la pasará jugando Xbox), te aconsejará siempre lo correcto, es súper fuerte y lo más importante es que dio su vida por ti. //Jesucristo basta, la cruz nos basto//

Y no fue hasta hoy en la regadera, que dos pensamientos se juntaron…

Isaías 9:6 Pues nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre sus hombros, y será llamado: Consejero, Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

y toda esta idea mundana de que llegue un príncipe “azul” a salvarnos.

Te invito a enamorarte de Jesucristo, mi Príncipe de Paz, tu Príncipe de Paz si así lo deseas, date una oportunidad, él puede sanar tu corazón siempre y cuando le des todas las piezas y así podrás experimentar el amor. Y cuando permites que esto pase, ese amor incontenible, empieza a derramarse automáticamente sobre las personas a tu alrededor, lo cual es bellísimo (psst: que todo sea para la gloria de Dios).

Eterna salvación > cualquier cosa temporal.