Una idea equivocada que todos tenemos de Dios

El Dios limosnero

Muchas veces nos hacemos la idea de un Dios Mendigo, un Dios limosnero, un Dios al qué hay que cumplirle para estar bien con él. A Dios no se le puede cumplir, sólo se le puede amar. Qué triste es cuando vamos a misa solo para cumplir con él. Y todavía nos atrevemos a decir ¿Ya cuenta para mañana? ¿Ya vale para mañana? Es decir ¡Ya cumplí!, ¡No hemos entendido nada de lo que vale una eucaristía, de lo que es estar en presencia de Dios media hora, un hora… si de verdad lo comprendiéramos iríamos todos los días a misa!

Les voy a poner un ejemplo de valorar el amor hacia Alguien:

Imagínense que un marido le dice a su mujer:

-¡Oye el beso que te voy a dar ahora…! ¿Ya cuenta para mañana? ¿El abrazo que te acabo de dar, ya cuenta para toda la semana?

Imagínense que los novios se digan:

-¡Oye el beso que te di hoy, ya vale para los próximos quince días…?

Realmente esto no existe, ni lo entendemos así. Cuando verdaderamente amas a alguien, quieres estar con la persona amada todo el día completo y todos los días de tu vida.

Te pongo otro ejemplo de lo que pensamos que a Dios hay qué cumplirle:

¡Vamos a misa a las ocho o nueve de la mañana para quedar ya libres!

¿Libres de qué? Díselo a tu esposa, díselo a tu novia… ¡Te voy a pasar a ver mañana de ocho a ocho y media para quedar ya libre…! ¿Aceptará tu persona amada dicha propuesta de amor?

Imagínense, ¡eso le decimos a Dios con nuestra actitud!

¡No es Dios quien necesita de nosotros, sino nosotros de Dios! ¡Si supieras quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él agua viva![1]

Imaginémonos qué hay un banco que nos dice: ¡Con sólo formarte te daré cien pesos, sin hacer nada, sin que tengas cuenta ni nada por el estilo! ¡Sólo fórmate y ya! Yo les aseguro que se iríamos a formarnos dos o tres veces, y si tenemos hijos los mandaríamos por delante, todos los días.

Bueno, pues cuando vamos a misa, nos formamos, nadie nos pide nuestro nombre ni una credencial ni nada, basta con que estemos en gracia, y no nos dan cien pesos, nos dan la eucaristía… Dios mismo ¡El tesoro más grande que tenemos los católicos! Tesoro del que a veces decimos: ¡Ya cumplí, me voy tempranito para quedar libre!

Y si vemos a alguien que todos los días va a misa y comulga todos los días, peyorativamente le llamamos “Fanático” e incluso decimos: ¡No te juntes mucho con él, no vaya a ser que se te pegue!

Puse énfasis en la misa, que es fuente y culmen de todo Católico[2], ¿Pero qué pasa cuando te invita Dios a través de una persona a un taller espiritual, o de formación personal y matrimonial? Cómo le contestamos a esa persona:

-¡Si Dios quiere allá llego! ¡Primero Déjame ver cómo arreglo unos asuntos que se me pueden presentar en esa fecha… y si Dios quiere voy!

¿De verdad no querrá Dios que asistas a esa formación personal y espiritual? ¿No será que tú realmente no quieres asistir?

¡Por supuesto que Dios quiere que vayas! Somos nosotros los que ponemos una infinidad de pretextos, y todo porque no hemos entendido de que sin Dios nada podemos[3]

[1] Jn 4, 10

[2] C.I.C. 1324

[3] Jn 15, 5–10

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