Animar a emprender


Hace cosa de un mes me contactó la jefa de redacción de un diario para que escribiera un texto destinado principalmente a transmitir ilusión “a esas personas que están pensando en emprender”.

Cuando alguien me pregunta sobre emprender y el fenómeno mundial que ha supuesto y me preguntan que por dónde empezar, mi respuesta es clara: por el principio. Suele parecer que el principio es lo más sencillo, y en este caso sería definir qué es emprender, qué es una startup y por lo tanto qué es un emprendedor. Parece una cosa baladí, pero no lo es, es más ni los propios emprendedores nos ponemos de acuerdo.

La definición más ampliamente aceptada es la de Steve Blank :

A startup is an organization formed to search for a repeatable and scalable business model — Steve Blank

Es decir una organización, ni siquiera una empresa, que busca un modelo de negocio replicable y escalable. Un de los alumnos de Steve Blank, Eric Ries, autor del libro “The Lean Startup”, la define como:

“Una startup es una institución humana diseñada para ofrecer un nuevo producto o servicio en condiciones de extrema incertidumbre” — Eric Ries

Y si nos vamos a un ejemplo geográficamente más cercano la Asociación Española de Startups dice:

“Una startup es una empresa tecnológica de nueva creación y alto potencial. Por tanto, las startup no son un modelo de negocio como tal, sino la fase de arranque de una empresa.
Una startup por definición se mueve en un entorno de incertidumbre y habitualmente se espera de ellas un crecimiento exponencial, aunque esto no es una característica intrínseca de este tipo de empresas.” — AES (Asociación Española de Startups)

Así que si estás pensando en emprender es porque tienes una idea, una idea de negocio, que puede ser o no original, y la cual aún tienes que lanzar al mercado y validar si tus premisas son válidas. Erróneamente cuando tenemos alguna idea creemos que esta es única y original, es intrínseco en el ser humano creerse especial, que nuestras ideas son únicas, y en muy pocos casos así sucede. Lo normal es que nuestra idea de negocio o similar se le haya ocurrido a alguien antes y haya intentado algo parecido. También tienes que tener en cuenta que aunque creas que lo fundamental es la idea, es una premisa errónea. Emprender suele ser un 99% ejecución y un 1% inspiración. En palabras del genio Picasso: “Si se me aparecen las musas me encontraran trabajando”. Por lo tanto no te centres en tus primeras fases tanto en pensar en lo buena que es tu idea como en tener un plan. Un plan de ejecución, desarrollo, crecimiento, … un plan A, un plan B, un plan C, …

Y siguiendo por el principio — sí, esto es el principio que lleva bastante aprender a empezar, antes de correr hay que aprender a caminar — ver si tu idea de modelo de negocio es un modelo replicable y escalable. Y te preguntarás que quiere decir eso; son otros términos que parecen sencillos de aplicar pero que a la hora de llevar a la práctica no es nada fácil, te lo aseguro. Resumiendo, que sea replicable y escalable es que llevar tu modelo de negocio a nuevos mercados (nuevos países, nuevas verticales, tener nuevos usuarios, …) no suponga una inversión, y que tenga la capacidad de crecer exponencialmente. Esto quiere decir que si tu idea de negocio es poner un restaurante, un taller mecánico, o crear una empresa clásica, tu empresa/idea no es una startup.

Una vez que tenemos más o menos claro lo que puede ser una startup y lo que no (tan importante es saber que es una startup como que no es). Antes de empezar y después de haber leído las historias de éxito de startups que se venden por millones de euros en Techcrunch, o ya puestos en blogs startupiles patrios como Loogic o Novobrief, y crees que tu idea será el próximo unicornio (se denomina unicornio aquellas startups que adquieren una valoración superior a $1.000M) tienes que tener claro que nunca es fácil lograr éxito con cualquier empresa, que no hay atajos, que el 99,99% de las startups se cierran antes del primer año, que aquellas startups que consiguen inversión el 99,99% también cierran y no consiguen ningún tipo de exit, y que aquellas startups que consiguen inversiones de 1M€ la mayoría al año cierra. Es decir, lo más seguro, con una probabilidad del 99,99%, es que si finalmente te lanzas a emprender es que acabes cerrando tu startup.

Por lo tanto no quiero animarte a emprender. Es más te animo a que no lo hagas. ¿Y por qué siendo emprendedor no quiero animar a que haya más emprendedores? Por la misma razón que no voy animar a que alguien se tire haciendo un triple tirabuzón a una piscina sin agua, ya que con una probabilidad del 99,99% se dé el tortazo de su vida, no voy animar a nadie a que emprenda hasta que no compruebe que la piscina tiene agua.