Cuba libre de Fidel

Como dijo Belén Landaburu «Todo el mundo entendió que el franquismo sin Franco era como un pastel de liebre sin liebre.[…] La Transición se hizo porque dentro del sistema había personas que pensábamos que había que transitar a la democracia. Todo el mundo perdonó a todo el mundo y reclamaba ser perdonado del mismo modo. Si la oposición empuja las puertas y los de dentro se resisten, la casa se viene abajo. Pero aquí unos empujaron y otros abrimos puertas». Lo mismo pasa con el castrismo, ahora mismo es como un pastel sin liebre.

Muerto el perro no se acabó la rabia. Justo ahora que se cumplen 40 años de la Ley de Reforma Política en España, donde transitamos de una tirana dictadura — como todas las dictaduras y con lugares comunes en todas las dictaduras: falta de libertad de expresión, falta de democracia, partido único, falta de libertad de opinión, presos políticos, … — a una imperfecta democracia, intrínseco en todas democracias, imperfectas pero con los mecanismos para irse corrigiendo y mejorando. Al contrario de lo que se cree, en La Transición no estaba todo atado y bien atado, ni siquiera la monarquía, y fue una transición que duró 20 meses la cual fue aplaudida por el mundo libre y como ejemplo de como transitar pacíficamente. Hoy Cuba debe mirar de nuevo a la madre patria y ver cómo el modelo español funcionó.

Al igual que con Franco: la Historia no ha absuelto ni a uno ni a otro. Es difícil no ver las similitudes con Arias Navarro diciendo en el canal único de TV el famoso “Españoles, Franco ha muerto” o las colas que hubo en la capilla ardiente en el Salón de Columnas del Palacio de Oriente. El inicio de la revolución cubana contra el otrora dictador Batista fue aplaudida por el mundo libre, donde hasta Vargas Llosa inicialmente lo apoyaron (como todo demócrata) ante las promesas, incumplidas, de Fidel de que en 18 meses habría elecciones libres y que el no era comunista. La verdad fue mucho más dolorosa: supresión de los medios de comunicación independientes, las instituciones civiles, la libertad de expresión (entre mayo y julio de 1960 desaparecieron los diarios menos Revolución que se fundiría en el Granma). En palabras de Fidel: “…Vamos a implantar, frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria y que todo el mundo sepa quienes y qué hace el que vive en la manzana…”.

Fidel Castro declarando que no eran comunistas
Artículo 5 de la Constitución Cubana

Al igual que lo que queda del franquismo es el nacionalismo, en Cuba pueden corregir ese error, y en vez de seguir encerrados en si mismo abrirse al resto del mundo. Porque, españoles, digo cubanos, Castro ha muerto.

Los héroes no dialogan,
pero planean con emoción
la vida fascinante de mañana.
Los héroes nos dirigen
y nos ponen delante del asombro del mundo.
Nos otorgan incluso
su parte de Inmortales.
[…]
Modifican a su modo el terror.
Y al final nos imponen
la furiosa esperanza.

“Sobre los héroes” — Heberto Padilla (encarcelado)

Mientras en España, siempre muy unida a la isla, hemos tenido reacciones de todo tipo ante la muerte del tirano dictador. El acomplejamiento de la izquierda española en su defensa del dictador es importante, especialmente comparado con la repulsión a la dictadura franquista, lo cual esta hipocresía y falta de coherencia les pasará factura. Pero no sólo hay acomplejamiento en la izquierda, sino también en la prensa en general, en el tratamiento informativo (a veces vomitivo con las pocas referencias a los asesinatos de disidentes, homosexuales o cualquiera que no siguiera a pies juntillas los edictos del dictador), incluso del resto de formaciones políticas que no son de izquierdas.

La portada de Le Monde es clara: Tirano
La portada de El País que lo declara símbolo y no dice nada de su tiranía

Por un lado tenemos a Pablo Iglesias, que no sé si seguirá diciendo que no es comunista como Fidel o Chávez en su día, con sus luces y sombras, a Alberto Gazón (IU-P’s), Pisarello o Arnaldo Otegui haciendo loas al asesino Fidel Castro. Un caso curioso es el diputado de Podemos que ha declarado:

Lo interesante es la valentía de este diputado en su partido y leer los comentarios que recibe por parte de sus compañeros, comentarios plagados de sectarismo y con una invitación de la mayoría de afiliados de su partido a que deje el partido Podemos.

“Te puedes acercar o alejar de la democracia según el momento histórico” — Pisarello

Muchos crecimos en nuestra adolescencia con Silvio, el gran Silvio Rodríguez, lo que daba un halo romántico a la revolución. Con el tiempo, pero siendo aún un púber universitario visité la isla. Intenté por todos los medios saber lo que piensan los cubanos de la revolución, de la democracia, de Fidel, … quienes hayan estado en la isla saben que el intento es vano. El miedo que tienen los cubanos, el miedo a las consecuencias, les ha enseñado a hablar sin decir nada, a vivir sin nada que decir, de forma que nunca sean revelados sus verdaderos pensamientos.

Pero como ante todas las tiranías siempre hay algunos hombres que se revelan ante cualquier cara del fascismo, bien sea comunista bien sea xenófobo o ambos. Y así surgieron a lo largo de los años las Damas de Blanco, los Orlando Zapata Tamayo, los Guillermo Fariñas o las Yoani Sánchez. En junio de 2010 colaboré con la campaña “Tu carta para un preso”, donde estuve carteándome con Próspero Gaínza Agüero. Los relatos de torturas en las cárceles cubanas, los campos de concentración y la falta de Derechos Humanos en la isla no se pueden justificar bajo ningún concepto, por muy buena que sea la sanidad o la educación tal y como indican medios in-the-pendientes con el Granma.

La revolución cubana ha sido un sonoro fracaso, lleno de atrocidades y crímenes. No sólo porqué empezó con mentiras, sino que también ha terminado con las mismas, Castro, que decretó tres días de luto por la muerte de Franco, ha terminado igual que él en la cama y finalmente ha cumplido una de sus promesas: “Cuando mi gobierno cumpla todas sus promesas, me afeitaré la barba”.

Carta de despedida
Queridos amigos: debido al estado precario de mi salud y a la terrible depresión sentimental que siento al no poder seguir escribiendo y luchando por la libertad de Cuba, pongo fin a mi vida. En los últimos años, aunque me sentía muy enfermo, he podido terminar mi obra literaria, en la cual he trabajado por casi treinta años. Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que pronto Cuba será libre. Me siento satisfecho con haber podido contribuir aunque modestamente al triunfo de esa libertad. Pongo fin a mi vida voluntariamente porque no puedo seguir trabajando. Ninguna de las personas que me rodean están comprometidas en esta decisión. Sólo hay un responsable: Fidel Castro. Los sufrimientos del exilio, las penas del destierro, la soledad y las enfermedades que haya podido contraer en el destierro seguramente no las hubiera sufrido de haber vivido libre en mi país.
Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la Isla los exhorto a que sigan luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza.
Cuba será libre. Yo ya lo soy.
Firmado,
Reinaldo Arenas