No hay Rosa que no se marchite

Si has simpatizado o defendido en algún momento a UPyD seguro que en más de una ocasión te han preguntado cómo este partido no fue capaz de abanderar el centro político y crecer de forma definitiva para romper el bipartidismo. La otra gran pregunta que te hacen son las razones para no unirse a Ciudadanos.

Una vez consumado el desastre en las generales (con el preludio de las municipales, anteriormente de las andaluzas y de las europeas) donde se prefirió que todo siguiera igual creyendo que todo iba a cambiar. Pero no. Ya lo dijo Einstein, quién hace lo mismo esperando resultados distintos es indicio de locura.

Posteriormente ante la separación más que evidente entre las élites de UPyD y los ciudadanos (con minúscula), y de cara a buscar la mayor unión posible en un partido con un retroceso ya consumado (no son las encuestas, sino a los votos que pertenecen a los ciudadanos y no a los partidos han hablado y claro). Recuerdo un artículo de David Ortega en el que hablaba de “El Espíritu de Vistalegre”, donde en aquella época el partido tenía ilusión y consiguió el mayor éxito de campaña: meter 6.000 afiliados en la plaza de Vistalegre.

Cuando los pocos afiliados esperaban conocer la estrategia del Consejo de Dirección tras la debacle en las elecciones generales, estos han decidido tomarse un mes de reflexión. Aunque haya afiliados pidiendo la disolución del partido.

Más allá de que va a pasar, y si UPyD podrá pagar su deuda, incluso descifrar sus enigmáticos tuits. Para explicar como ha llegado a la situación actual, nada mejor que saber que ha pasado. El día de las elecciones generales se cumplía un año de un Consejo Político en el que se votaba la gestión del partido, de los 150 miembros sólo tres (Miguel Ángel Quintana Paz, Luis Baeza-Rojano y Julián Domínguez) votaron en contra (también hubo 2 abstenciones, una de Emmanuel Baena). Curiosamente miembros que entraron en el Consejo por sus propios medios sin necesidad de ser recomendados por nadie. Cualquier parecido con la parábola el rey desnudo supera a la ficción.

Por ello creo que no hay mejor explicación de lo que ha pasado, y pasa en UPyD que ver las reacciones de muchos de sus miembros y responsables:

Pero siempre hay la excepción que confirma la regla (no es el único):

Ahora comparemos con la reacción de Albert Rivera en 2011:

Carlos Martínez Gorriarán justificaba en el año 2011 la unión con FAC para formar grupo parlamentario en el Congreso que UPyD no podía ser como el comando suicida de los Monty Python, concretamente: “Para hacer política con mayúscula en el Congreso, UPyD ha tenido que asociar temporalmente a un diputado (tan diputado como nosotros) del FAC, un partido con el que tenemos tan poco que ver como con los demás del Congreso. Quien rechace esta asociación por “falta de coherencia” o “inmoralidad” estará confundiendo estética con ética, y ésta con política, o sencillamente desea que fracase nuestro proyecto político”. Siempre he preguntado porque los argumentos para asociarse con FAC y no morir eran válidos en cambio para unirse con Ciudadanos — partido a todas luces más parecido a UPyD que FAC — era misión imposible. Quizá haciendo caso a Gorriarán es que aquellos que rechazaban esta asociación es que sencillamente desean que fracase el proyecto político de UPyD. Es más Gorriarán pone el ejemplo de Churchill cuando se alia con Stalin, donde Churchill aseguraba que si Hitler invadiera el infierno él haría un discurso en los Comunes a favor del diablo. Podemos imaginar la opinión de Gorriarán sobre Rivera. Hoy ya esa unión es imposible.

Pero por suerte el proyecto iniciado con las siglas de UPyD no va a morir con la propia formación. Porque como dijo Rosa Díez cuando dejó el PSOE había llegado a la conclusión de la “inutilidad de defender estas ideas desde dentro”, “que los partidos son de ellos, de los militantes y simpatizantes y no de quiénes ganan los congresos”, que ella permaneció en el PSOE hasta que la era imposible “trabajar desde dentro”, en definitiva que abandonaba el PSOE pero seguía siendo socialista. Por eso Rosa fundó junto a otra mucha gente UPyD, para defender sus ideas «con más libertad y más eficacia desde la perspectiva de los ciudadanos». Entonces afirmaba que un partido era «un instrumento al servicio de los ciudadanos y no propiedad de sus dirigentes, ni siquiera de sus afiliados» y que «sin los votantes, los partidos no serían nada», ya que los partidos «nacen para hacer una oferta política a los ciudadanos que no está cubierta».

Por eso no hay más que felicitar a los diputados que ha conseguido UPyD desde fuera de UPyD: Paco Igea (C’s Valladolid), Nacho Prendes (C’s Asturias), Toni Cantó (C’s Valencia), Fernando Maura (independiente en la lista de C’s Madrid), Irene Lozano (PSOE Madrid), Fernando Navarro (C’s Baleares) y Marta Martín Llaguno (C’s Alicante).

Si pudiéramos saber primero en donde estamos y a donde nos dirigimos, podríamos juzgar mejor que hacer y como hacerlo.” Abraham Lincoln

*NdA: Fui afiliado de UPyD desde el año 2009 hasta agosto de 2015. Anteriormente fui simpatizante.