5 recuerdos rápidos sobre el Dü

Amanecí triste con la noticia del fallecimiento de Grant Hart, mítico baterista, vocalista y compositor de Hüsker Dü, una de mis bandas favoritas de toda la vida. Descubrí al trío proveniente de Minneapolis debido a que Billie Joe de Green Day constantemente hablaba de ellos en entrevistas. Aunque ya existía internet, era un pedote encontrar la música y de ahí sale el primer recuerdo:

  1. Conseguir los putos discos: Vaya monserga que era este pedo, que les mama hacer más romántico de lo que era a aquellos que nostálgicos necios que quieren hacer parecer mejor el ayer que hoy. Me pasaba semanas ahorrando para comprar discos en los elevados precios de MixUp y Tower Records y buscar algo que ya no tuviera tanta demanda (como Hüsker Dü a finales de los noventa en la Ciudad de México) era peculiarmente frustrante, pues los encargados te mandaban a las tiendas más pinches lejanas: “Ah sí, queda una copia en el MixUp de Satélite”. Y ahí tienes al pendejo de Chema tomando metros y peceros para llegar y recoger el disco que generalmente costaba un 28B (este era el código para saber cuanto costaba cada cosa en Mixup, tenías que ver un cartón con las equivalencias). Y sí no era en Satélite, era ir al de Universidad o al Tower de la Zona Rosa. Poco a poco, me hice la colección completa de Hüsker Dü, siendo el más difícil de apañar mi favorito, el Warehouse Songs and Stories. Hace dos años aproximadamente caí en depresión y regalé todos mis CDs.
  2. El Y2K y mi discman rojo: Recuerdo el año de 1999 por dos cosas particularmente. La primera era por la conversación interna y externa de lo que podría pasar la noche que cambiáramos a dos miles ¿habría un colapso tecnológico como el que nos prometían? ¿Alguien se volvería loco y haría algo en nombre del nuevo milenio? ¿Sería una fiesta digna de Prince? La otra cosa que recuerdo es un walkman rojo y en el cual generalmente cargaba dos discos, el Tim de los Replacements y el Zen Arcade de Hüsker Dü. Recuerdo tantas pinches caminatas, viajes en camión y metro escuchando ambos, absorto en la complejidad de Reocurring Dreams, lo mucho que me sacaba de pedo Standing by the Sea y el ruidero melódico, ahogado en distorsión de Something I Learned Today, Pink Turns into Blue; las guitarras agresivamente acústicas de Never Talking to You Again. Nunca había escuchado algo así y sigue sin pasar a la fecha.
  3. Las clases de guitarra: En el año 2000, mi mamá me regaló una guitarra roja imitación de Fender a la que conjuntamente bautizamos como Blondie. El nombre no tenía tanto que ver con la agrupación liderada por Debbie Harry, sino con el hecho de que en ese entonces traía el pelo decolarado rubio. Traté de aprender guitarra por mi cuenta, pero nunca tuve la paciencia para perseverar en esta disciplina. A lo mucho, salía al patio de la casa a aventar la guitarra y cacharla, para ver si podía impresionar a la amiga de una de mis hermanas que iba a la casa. Obviamente nunca funcionó. Después decidí que tomar clases era la mejor manera de convertirme en un singer-songwriter (yo no quería ser rockstar, yo quería ESCRIBIR canciones), por lo que tomé clases con diversos maestros. Siempre que me preguntaban que quería tocar, sacaba el Warehouse Songs and Stories de Hüsker Dü mientras contestaba “así”. Los maestros lo escuchaban y burlonamente agregaban que se trataba de punk; tres acordes, cualquiera puede hacerlo. Yo nunca pude hacerlo, pero verga lo bien que puedo lanzar una guitarra al aire y cacharla.
  4. Leslie: En el 2002 había una chica que me gustaba mucho que se llamaba Leslie. Como buen clase mediero, aspiracional y moreno, mi pedo siempre han sido las güeras y ella lo era, además de alta y con unos ojos verdes que recuerdo como espectaculares. Siempre la recordaba con Green Eyes del Flip Your Wig de Hüsker Dü. Una vez me invitó a su casa, que se encontraba en un suburbio muy al norte de Lomas Verdes. Y ahí me tienes, postal constante de mi coming of age, tomando metros, camiones y largas caminatas para llegar a lugares más bonitos y alejados de donde vivía. Hora y media después que llegué (con mi discman rojo aún en mano), me bajé del micro y me presté a dar la pinche caminata larguísima para llegar a su casa que se encontraba hasta el final de la cerrada donde vivía, por lo menos traía mis discos de Hüsker Dü en la mochila. Nomas puse el pie en el pavimento y se soltó una lluvia apocalíptica de esas tan comunes en el Distrito Federal, y yo, como siempre, sin paraguas. Y ahí me tienes caminando, empapándome porque obviamente no hay nada con que pararte debajo, hasta llegar a su casa. Toqué el timbre. Nada. Otra vez. Nada. Esperé un rato. Me paré debajo de un árbol y seleccioné Standing on the Rain del Warehouse Songs and Stories, para hacer más emo el momento cuando sonara el coro que decía

You left me, you left me, you left me, you left me
You left me standing in the rain
You left me standing in the rain
You left me standing in the rain
Oh, no, now
You left me standing in the rain
You left me standing in the rain, oh, now
You left me standing in the rain

La esperé como una hora y nunca llegó. Pinche Leslie, you left me standing on the rain. ¿Fue por qué soy moreno?

5. La reunión que nunca se dio: Hace unos años, se reunieron The Replacements, una banda que juré que si algún día lo hacían, haría todo lo humanamente posible por asistir. Al final, no lo hice. Preferí asistir a ver unos shows de comedia al gringo y si les soy sincero, no me arrepiento. Este fin de semana, se reúne Jawbreaker en el Riot Fest, banda que fue mi favorita durante mucho tiempo (y una que también fue increíblemente influenciada por Hüsker Dü), al grado de que mi primer tatuaje fue su logo. Con ellos también me prometí alguna vez asistir a su reunión, si es que esta tomara lugar y en esta ocasión no lo hice porque a donde quiero llevar mi vida requiere de gastos diferentes a ir a un festival de música a Chicago, situación que anoche me puso triste cuando la pensé anoche que llegué de ir a fumar mota al departamento de mi amigo Pedro, por lo que me prometí que si un día se reunía Hüsker Dü, haría todo lo humanamente posible por asistir a esta reunión, cerrando mi trato conmigo escuchando Private Plane y su verguísima solo derrite oídos. Hoy en la mañana descubrí que esta era otra promesa más que no cumpliría.

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