“Lo que el absurdo a las matemáticas” (El punk rock en los tiempos de nostalgia)

Aquellos familiarizados con el periodismo musical online en México (o que chequen con cierta constancia sitios como Noisey, Vice, LifeBoxSet et al) podrán atestar la veracidad cuando asevero que en años recientes ha existido un significativo incremento de reportajes dedicados a glorificar las escenas musicales locales de los últimos quince, veinte años.

Artículos de reflexión personal, ensayos e historias orales, estos textos están plagados de conceptos contrastantes, por un lado aludiendo demora y rezago contra anticipación a la curva artística e integridad : subterráneo, subdesarrollo e infravalorado; adelantado a su tiempo, real y honesto; estos paladines detrás del monitor, mecanografían agresivamente en el teclado una misiva que aparentemente encararán hasta las últimas consecuencias, tal como si hubiesen aceptado la asignación de una misión personal y divina, semejante a aquella que Dios colocó en los hombros trajeados de Jake y Elwood.

Esta labor está relacionado con asignar un valor a un momento y lugar histórico del pasado bajo los criterios de juicio contemporáneos.

En un mundo que cada día encuentra más y más complejas formas de fragmentarse, aparentemente existe una imperiosa necesidad de auto-celebración, un circulo orgiástico masturbatorio donde los participantes olvidan cualquier rencor pasado de forma que alguien, quien sea, pueda salir a flote triunfante. Existe cierta belleza retorcidamente altruista en este concepto.

Ahora podemos entender que aunque Andy Warhol tenía razón, calculó erróneamente cuando manifestó que en el futuro todos gozarían de fama mundial por quince minutos: Cuando este futuro hizo acto de presencia, su primer anuncio fue que la popularidad no sería ni ecuménica, ni de un cuarto de hora, sino digital y de longitud aleatoria. Fair enough.

Un gran número de estos textos lánguidamente optimistas curiosamente están relacionados con el punk rock. Punk rock: Dícese de ese concepto ambiguo, impreciso y mutable cuya utilidad oscila desde los manifiestos revolucionarios escritos en panfletos hasta los emblemas anti-conformistas estampados playeras producidas por corporativos multinacionales. Buena suerte tratando de precisar una interpretación universalmente entendida y aceptada.

Aunque no existe (y probablemente no debe existir) una descripción colectivamente reconocida del punk rock, ciertos elementos están demasiado incrustados en su esencia como para simplemente descartarlos o por lo menos no arquear una ceja de manera prominente cuando son desestimados o contradichos.

Uno de estos es la postura nihilista con relación al pasado y al futuro, su escepticismo abstraído exclusivamente con el presente inmediato es probablemente una de sus inherencias fundamentales.

Hablando desde una perspectiva enteramente periodística, este texto no ofrece ninguna primicia sobre la escena punk de México, su argumentación está enteramente ligada con la percepción dentro de cierto contexto. Una percepción personal de que el punk rock es una idea cuyo fundamento está basado en una noción enfrentada a la añoranza del pasado: El único museo del punk rock debería ser una pila de cenizas en un sitio anodino, de preferencia junto a la taza de baño. El personal, sin excepción deberá siempre de lavarse las baños.

En The Wheel, trigésimo episodio treceavo episodio de Mad Men, Don Draper elocuente formula uno de los pitches más legendarios en la historia del programa.

Si el Sr. Draper tiene razón (y generalmente tal es el caso) y la nostalgia es una maquina del tiempo que nos lleva en direcciones posteriores y ulteriores, resueltamente no puede estar relacionada con el punk rock. Contradice cualquier precepto de su identidad. El punk rock es a la nostalgia lo que el absurdo a las matemáticas: Un concepto interesante en teoría, pero imposible en ejecución.

Perdón si soy incapaz de celebrar aquello que por su constitución más básica me parece incelebrable, más aún, cuando en la actualidad acontecen un gran número de acontecimientos emocionantes, que si las cosas siguen así, serán elogiados por robots capaces de emitir juicios artísticos de forma apasionada. Wait and see.

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