Belleza de salón

Desde afuera se ve toda la historia que guarda ese salón de belleza, la decoración es al estilo de los años 50, y su elegancia, perdura desde entonces. Mis ropas no eran aptas para tanta cortesía pero mi alma vieja reconocía ese lugar como un recinto lleno de autenticidad, de clase, de buenos modales y un punto de fuga para las pláticas donde se confiesan las travesuras de la moral distraída que todos tenemos.

–¿Gusta un café?– me dijo la dama quien me había abierto la puerta y ofrecido asiento previamente, no supe responder, balbucee un sí entrecortado y la amabilidad de la siguiente pregunta conquistó mi corazón –¿Cómo lo toma joven?–

En 1968 pasaron cosas que marcaron el país (México), pero también, en la calle Newton de la colonia Polanco casi esquina con Homero, pasaba algo, un salón de belleza abría sus puertas para vender una tregua a las mentes atormentadas y abrumadas por tanto estrés, problemas y cruda realidad.

Las chicas de este salón nunca imaginaron que 15 años después nacería un niño a 500 km. de distancia quien 33 años más tarde, las visitaría y reconocería en ellas la fortaleza de creer en su negocio, en sus ideas. No darse por vencidas nunca y permanecer intactas en su forma y figura, manteniendo su estilo a pesar de la fuerte ola y altamente sugestiva que es la corriente de la moda y las “nuevas” tendencias.

Ellas me han enseñado el verdadero significado de lo que es, Belleza de Salón: modificar todo lo accesorio sin trastocar lo necesario para reconocerte siempre en ese reflejo que muestra el espejo la calidad de persona que eres.

El salón de belleza de la esquina de Newton con Homero de la colonia Polanco, lleva 48 años abierto esperando a que aquellas personas abiertas de corazón, se animen a traspasar sus puerta y prueben un poco de tradición y lo que significa una amistad para siempre.

La belleza que se acaba, es aquella que deja de ir al salón.
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