Confesiones

Soy muy malo para aprenderme los nombres de los actores y actrices de Hollywood, también para recordar como se escriben, olvidar las fechas importantes es solo para demostrar mi hombría.

Estoy un poco harto de los falsos debates sobre la selección mexicana de fútbol y me dan tanta pena ajena los hombres y las mujeres homosexuales que a huevo quieren que todo mundo sea homosexual.

Por alguna extraña razón hablo inglés fluido cuando estoy borracho, me hubiese gustado haber nacido en Argentina, para tener esa carga extra de autoestima que en momentos claves de la vida me falta.

Me gusta comer en el Toks y desayunar en Sanborns, siempre he creído que un aristócrata, un pachucho, un esclavo afroamericano y un seductor de taberna inglesa, reencarnaron en mí juntos, y que se pelean por ser alguno de ellos quien defina mi personalidad.

Me gusta escribir con el alma, aunque no tengo buena ortografía, el alma qué se va a preocupar por esas cosas, bendito sea el auto corrector, que maquilla nuestra ignorancia pero ayuda a expresar nuestros pensamientos.

También me gusta leer y releer lo que escribo, es un ejercicio que el ego agradece.

No creo en la lotería pero me gusta pensar que algún día me la voy a sacar, algo parecido pasa con los horóscopos, no me gusta el chisme pero ¡prefiero que me cuenten todo!

No me gusta hacer promesas porque no soy el dueño del tiempo y practicante nadie lo es, por lo que creo que aunque la intención sea cumplir una promesa, el hacer promesas es un desafío al tiempo y una mentira para quien le hacemos la promesa, yo solo me entiendo no se preocupen.

Vivo solo y ni yo mismo me aguanto, aunque tener una familia es uno de mis más grandes sueños.

No sé por qué estoy diciendo todo esto, si sé que en internet como en la corte, todo lo que diga será usado en mi contra.

A menos que sepan que mi mayor competencia soy yo mismo y mi peor enemigo también.

Ahora iré a tomarme mis pastillas…