Después de la Universidad
Este año terminé de estudiar mi carrera universitaria. Fueron tres largos años de esfuerzo, constancia y… más esfuerzo. No fue un fácil, en especial cuando empecé a acercarme a las comunidades de emprendimiento. Las ideas de dejar la universidad trunca y buscar suerte llegaban todos los días, pero decidí no rendirme.
Escribo esto varios meses después de haber terminado de estudiar. Llevo todo el intentando contar un poco sobre lo que viví en la universidad, a lo que me enfrenté y lo que sigue. Esta es la primera vez que escribo en Medium y llevo un tiempo sin escribir algo que no sea código. Ojalá lo disfruten.
Asistir a la universidad es un lujo, los números nos dicen que existe un porcentaje bajísimo de personas que tan siquiera acaban la secundaria o la primaria. Pero es aún más bajo el porcentaje de aquellos que logran terminar de estudiar. Es una situación agridulce, por un lado eres de esas pocas personas que lograron cumplir este objetivo… por el otro lado, eres de esas pocas personas. Aunque eso no le quita mérito al logro, sabes que algo está mal.
La universidad, al final del día, se vuelve en un interesante lugar donde aprendes algo de lo que quieres vivir. Todo lo que vives en la universidad se vuelven pequeñas fotografías difíciles de perder. Aún puedo recordar las largas noches programando en C (y luego Java, porque fuck you, alumni), haciendo queries para bases de datos enormes, buscando patrones utilizando algoritmos de big data, escribiendo configuraciones de routers, odiando el box model y organizando tiempo, recursos y personal como project manager.
También recuerdo las mañanas frías junto a un café, platicando con psicólogos, administradores, estudiantes de comunicación, y chicos de negocios internacionales. Pasaba de escuchar interesantísimas teorías del comportamiento humano a la situación del medio oriente, o de la nueva canción de Foals a cómo montar tu startup en diez minutos. Este variado grupo de gente se volvió mis amigos, personas en las deposité mi confianza y compartí mis ideas, mis sueños y muy, muy, muy malos chistes.
A diferencia de cualquier otro lugar, la universidad –al principio– es un gran lugar para entender de primera mano que existen personas con diferentes ideas y opiniones. Personas con las que jamás nos hubiéramos atrevido a tener un debate sobre la situación del país, o sobre si los perros tienen sentimientos (sí, eso pasó… dos veces). Al final del día aprendemos que hay una diversidad enorme de personas allá fuera, y aún mejor, descubrimos que no todos somos tan diferentes.
Los profesores universitarios son los seres más extraños de este universo. Son personas que aman lo que hacen, lo aman con cada día que pasa y no tienen miedo a nuevos retos. Son personas complejas, la mayoría trabaja e imparte clases, o recorre varias universidades el mismo día para enseñar. Ellos saben muy bien su papel, lo cual no impide que se diviertan y se vuelvan colegas y amigos de sus alumnos… lo cual siempre pasa. Somos criaturas similares, con pasiones que te dirigen hacia la misma dirección y seguimos aprendiendo cada día.
Los alumnos, tus compañeros, son personas rarísimas. Puede que sólo se presenten el primer día a clases o que tomen todas tus clases y los veas todos los días de tu maratón universitario… y todas las opciones que hay entre esas dos. En mi caso, conservé dos muy buenas personas como amigos, y los demás se volvieron colegas y ex compañeros, a los cuales me alegra saber que les va bien en la vida.
Después de la Graduación
Después de las felicitaciones y aplausos decidí descansar un poco. Tomarme una vacaciones largas, no hacía falta buscar trabajo por ahora y necesitaba un respiro del estrés y cansancio. Encontré un espacio para mi, para tranquilizarme y entender más de la vida en un pequeño pueblo de España, rodeado de colinas verdes bajo el cielo más azul que he visto en mi vida. Ahí me di cuenta que no todo es aprender, no todo es trabajo y no todo en la vida es estar preocupado.
A veces tenemos que detenernos a oler las flores.
Antes del trabajo
Antes de encontrar trabajo quise tener un momento para mi. Hollywood nos ha vendido la idea de cerrar ciclos, y funciona muy bien.
También me he dedicado a aprender cosas que no hubiera logrado en la universidad. Aprendí a usar Grunt, SASS, mucho jQuery y javascript, hasta di clases de programación; también aprendí a cocinar, a usar una lija, a pintar metal; a cuidar niños –muy– pequeños; hasta aprendí a preparar cocteles increíbles.
Pero creo que la mejor cosa que aprendí en este largo descanso fue saber quién soy, qué quiero y cómo lo voy a lograr.
Estudié una Licenciatura en Informática y Tecnologías de la Información en la Universidad de las Américas, en la Ciudad de México. Ingresé en dicha universidad en agosto de 2011, me titulé en julio de 2014. Titulado por promedio, se me fue otorgando un reconocimiento ser el mejor de la generación, y se me otorgó un Bachelor of Science in Computer Science. Me certifiqué en Oracle y Linux, tomé cursos de Cisco CNNA y amo la programación y el diseño web.
Gracias a Regina, Salvador, Federico, Armando, René, Fitch, Gerry, Claudia, Ferro, Diego, Ani, Lore, Fernanda, Carlos y Edgar.