Por qué es tan importante la visión para tu proyecto creativo

Cuando hablamos de visión en proyectos artísticos, la relación directa que se me viene a la cabeza es la de encontrar un sentido trascendental por el cual hacer lo que quieres hacer.

Explicado de manera simple, la visión es lo que te va a permitir conectarte a la fuente de todas las posibilidades y con esto sumergirte en una vasta pileta de energía en la que podrás comenzar a nadar y convertirte en alguien que parece inagotable en lo que quiere hacer. Ser uno con la visión se siente como si pudieras respirar el agua del océano.

Es como una cosa mágica, en el sentido en que no podemos controlarla — y no tiene sentido alguno hacerlo, aunque la monstruosa liberación de información a la que hemos asistido como humanidad nos ha permitido construir un entendimiento cercano de cómo manifestar de maneras más creativas cualquier proyecto en el que la visión esté presente.

Así como el pez pertenece a otro mundo y, desde nuestra perspectiva, puede “respirar” en él, la visión está disponible solo para los que están comprometidos a conectarse a otro mundo más vasto que aquel en el que ahorita creen vivir. Y solo necesitas usar tu mente para ello.

Si crees no haber encontrado la certeza de visión para tu proyecto, debes evaluar si estás dedicando toda la energía que dispones a racionalizar excesivamente todo. No estoy diciendo que esté mal usar nuestra parte racional, solo te estoy invitando a dedicarle más a tu parte visionara.

La visión es difusa y tratar de darle nitidez es un completo sinsentido si no has comenzado a moverte hacia eso que “no se puede ver muy bien” pero que a la medida que avanzas, va tomando forma. La visión abarca todo y al mismo tiempo no reside en un evento o hecho. Estos son tan solo formas posibles de su presencia o de su ausencia que no la pueden contener en su totalidad.

Ya adentrados un poco en lo que la visión puede significar, es importante ahora ver cuáles son esas cosas que en este momento no nos dejan conectar con ella.

Atrévete a negar muchas cosas

Puedes comenzar por el ejercicio de hacer una lista de cosas que no quieres ser y hacer como artista. Es una buena manera de empezar a considerar qué es lo importante, pues es muy poco probable que niegues tu propia esencia.

No pienses mucho mientras haces este proceso, solo déjate llevar. Con esto se busca lograr que prestes atención a aquello que ya de hecho haces pero que de verdad no te va a llevar a conectarte con tu mente visionaria, esa que se va a convertir en el mejor combustible para ti y tus compañeros.

Lo maravilloso de una persona con visión es que puede llegar a sostener proyectos que involucren decenas, cientos o miles de personas.

Una persona con suficiente visión llega a un punto en el que se conecta a procesos mayores que la trascienden y así puede llegar a crear un fuerte impacto en el mundo.

Toda se ajusta a la medida de tu propósito.

Steve Jobs fue uno de los recientes visionarios más famosos

Vence tu naturaleza reactiva

Esto va un poco de la mano con la lógica de acción-reacción. Si somos reactivos, actuamos de manera predeterminada ante la vida y esto hace que muchas veces no tengamos ni siquiera control sobre lo que hacemos. La visión es una buena acompañante de los “accionan” y no de los que “reaccionan”.

Hay muchas formas de empezar a ser un poco más activo que reactivo, pero entre las más obvias está ponernos en práctica para conseguirlo. ¿Cómo? Enfréntate a ti mismo a hacer cosas que no harías por default en una situación determinada.

Si has escuchado la frase “no prometas cuando estás feliz”, pues bien, viene un poco por allí.

Cuando estamos felices se inflan nuestras emociones y entramos en un estado excitación que nos pone alegres y le ponemos buena cara a todo el mundo, abrazamos a cualquiera y hacemos una que otra estupidez por una alegría circunstancial. Aquí entramos en una fase reactiva y como un reflejo, proyectamos nuestra felicidad ante los demás.

Ahora miremos de manera inversa la misma situación: vivimos de repente un momento que nos hace entrar en ira, molestia y la sangre nos comienza a hervir. De forma reactiva, extendemos nuestro mal momento a los demás, pero el trabajo “activo” vendría si apagamos el piloto automático y, a pesar de nuestro mal momento, podemos tratar en buen plan a las demás personas y como consecuencia, el resto del día que tenemos por vivir no se arruina.

Cuando reconoces tu naturaleza reactiva te puedes dar paso a ser más activo y a hacer aquello que te va a sacar de cualquier situación de estancamiento. La creatividad se abre paso y podemos hacer cosas que ni imaginábamos que podíamos realizar. Esto fue lo que nos sucedió cuando decidimos grabar nuestras primeras canciones por nuestros propios medios e irrumpir en la escena musical.

El shock al que te enfrentas por ver materializado algo que ni remotamente tenías idea que podías lograr pasa a ser un catalizador de tu parte más creativa.

En el momento que te enfrentas a una situación emocional, detente, bájale y piensa si la actitud que vas a tomar es de tipo reactiva o activa.

Sincroniza pensamiento-palabra-acción

Esta sincronización te ayudará a enfocar lo que la visión te entrega como “sensaciones” o “posibilidades”. La visión nos permite imaginar cualquier cosa y proyectarnos de maneras bastante fantasiosas, pero solo la disposición a llevar ese pensamiento a palabras y acciones palpables hará que el tiempo no sea perdido.

Antes de llegar a ser reconocidos por millones de personas, Los Beatles hicieron vida artística varios años en la convulsionada ciudad de Hamburgo. Eran unos don nadie, pero practicaban a diario algo muy importante: la concentración y la fe.

Siempre en back-stage, John Lennon era el reiterador y guardián de la visión. Mientras se miraban al espejo, él preguntaba: “¿Quién es la mejor banda del mundo, chicos?” Creo que ya supones qué respondían los otros tres.

No solo lo pensaban y lo decían, ellos ponían lo mejor de su parte para que eso tomara forma. Todo era cuestión de tiempo. La visión es un arma muy poderosa para quien está comprometido a practicar todas esas imágenes que ella pone en tu cabeza.

Si no eres tú el visionario, súbete al barco de alguien más

A este punto puedes sentir que todo lo que he dicho no se ajusta a tu realidad. Tal vez no quieras ser ese visionario del que hablo, pero ya sabes de qué va la visión y puedes identificar a los visionarios de los no visionarios. Y está bien acercarse a ellos porque te dibujarán una nueva forma de ver la vida, además de llenarte de la energía necesaria para que puedas hacer del cambio algo enriquecedor para tu proceso.

Y aunque parezca raro, la visión se contagia.

Llegará un momento en que te has familiarizado tanto con ella que empezarás a volverla la base de las cosas más importantes de tu vida.

Una vez hayas empezado a considerarla, te volverás una persona más flexible y adaptable a los hechos que vives, pues poner nuestra concentración y fe en cualquier posibilidad que vaya acorde con ella, nos permite cambiar la actitud rígida o el plan inflexible por diferentes formas de hacer las cosas.


Tal vez al principio no resulte como imaginas, pero para alguien con visión este “darse cuenta” le permite mover el timón hacia cualquier otro lado y evitar el sufrimiento innecesario por no comprender que debemos ser flexibles en el camino hacia nuestros sueños. El objetivo no debe perderse nunca, pero la manera de llevarlos a cabo está resuelta a ser muy diversa.

Escrito por Ánfer Chávez C.


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