#HeForShe y Bonafont, una carrera ligera.

La teoría era muy bonita: usar la carrera de 5Km de Bonafont, ya prácticamente tradicional, para hablar de la igualdad. Se adoptó un grito de guerra (Avancemos por la igualdad) y se eligieron embajadores que representaran al movimiento #HeForShe en México.

La causa era muy noble, correr en favor de la igualdad de oportunidades; además de la mano de ONU Mujeres México ¿qué podía salir mal?

Mucho. Casi todo.

La verdad es que no pude quitar las gafas moradas ni antes, ni durante, ni después; tal vez fue mucha exigencia la mía, pero la verdad es que el movimiento #HeForShe me llama mucho la atención. Es más me gusta. Me gusta lo que representa porque es una pequeña parte de todas las cosas en las que creo, me entusiasman sus aliados y sus campañas internacionales me parecen increíbles. Me sentí muy feliz cuando en 2016 México se unió a la causa. Universidades como el TEC de Monterrey, la UNAM y la Ibero formaron colectivos. También se adhirieron partidos políticos y el gobierno federal. Yo misma me inscribí en su plataforma.

Realmente el impacto del movimiento en México ha sido invisible y silencioso ¿inexistente?. A diferencia de otros países, aquí no hay conferencias multitudinarias, recomendaciones exitosas a gobiernos, ni embajadores preparados. Hasta estos momentos, casi podemos afirmar que ONU Mujeres México se ha limitado a crear documentación sobre fenómenos sociales, contabilizar feminicidios y condenar y repudiar dichos asesinatos. Cuando anunciaron la unión con Bonafont, de igual manera me emocioné. Pensé que por fin iban a involucrar a la sociedad, que iban a traer información y nos iban a invitar a unirnos para formar colectivos y nos iban a proporcionar orientar para identificar apoyos o ya de plano líneas de crisis ¡qué sé yo! Esperaba algo de todo esto. Siendo muy sinceras, no me gusta correr (aunque sí amo hacer ejercicio) y me inscribí “a ver qué tal” para involucrarme más, para formar parte del cambio.

El primer foco rojo debieron ser los embajadores. Invitaron a Alfonso Herrera y Ana Serradilla, quienes a pesar de representar “Una Carrera con causa” en su edición “Avancemos por la igualdad”, afirmaron (en el caso de Alfonso) desconocer si existió brecha salarial en uno de sus proyectos más famosos en México, algo que por cierto Ana secundó diciendo:

Es que es lo que te digo ¿verdad que es muy difícil saber? Pues no estás ahí chismeando en la nómina, está cañón.

Y pues sí Ana, sí está cañon. La cuestión es que saber no es tan difícil como lo planteas, pero si te comportas como tú y afirmas cosas como:

Que es terrible que estén sucediendo abusos, es terrible… que el movimiento que está ahora surgiendo del “Me Too” y de “Yo También” nos va a ayudar a que esto se evite es también grandioso, pero yo creo que no es de muy buen gusto ahora ponernos a mencionar este tema, es un poquito delicado… entonces yo creo que eso mejor nos lo evitamos.

Y rehúsas a hablar de todo esto cuando estás en pleno evento del movimiento sobre la desigualdad de oportunidades de la campaña de #HeForShe de la ONU, de la cual eres embajadora por cierto, entonces sí ya lo volviste difícil. De verdad, ¡¿Quién eligió a estos embajadores?!

Las “hermosas botellas conmemorativas” fueron el segundo foco rojo: rosas y negras, los colores de #HeForshe. El problema fue que la negra decía “No es para hombres, tampoco para mujeres. Es para quienes creen en la igualdad de oportunidades” y la rosa “No es para mujeres, tampoco para hombres. Es para quienes creen en la igualdad de oportunidades”. ¡Ah! No podía faltar el maravilloso fenómeno de los productos rosas y marcas para sentirte más “femenina”, cuyas ventas abundaron en el evento de recolección de kits, pero ¿qué significaba “igualdad de oportunidades”? ¡Justo ese es el problema! Nadie lo supo, porque el significado real de la campaña no se hizo presente, tampoco hubo representantes de #HeForShe que guiaran los pasos de los organizadores de la carrera.

En América Latina la brecha salarial es de hasta el 17% esto quiere decir que por cada $100 que gana un hombre, una mujer en igualdad de circunstancias gana solamente $83. Específicamente en México solo 27% de las mujeres llegan a tener a tener educación superior y 53% de las mujeres se consideran víctimas de violencia económica por parte de sus parejas; además de que dedican aproximadamente 373 minutos al día atendiendo tareas domésticas mientras ellos solo destinan 113 minutos, sin contar el cuidado de los hijos para las cuales la mujer destina 53 minutos al día en comparación de sus parejas quienes destinan apenas 15.

Ninguno de estos datos estuvieron disponibles en ninguna de las partes del evento. No hubo mujer que se enterara de qué carajos es #HeForShe, pero eso sí, todas nos llevamos un bonito pin y una playera diseñada por Sofía Castellanos y Osmani, que en contraste con ediciones pasadas donde la oportunidad se le otorgaba exclusivamente a una diseñadora. Porque ya saben, para cerrar la brecha salarial y de oportunidades hay que meter más hombres en el hueco.

Durante la carrera se nos animó a correr por la igualdad entre hombres…

…Y mujeres.

Así con ese espacio entre las frases de motivación, porque, por lo menos en Guadalajara los animadores y “maestros de ceremonia” a falta de un mejor término (todos hombres por cierto), se olvidaron de que las más afectadas por la desigualdad somos las mujeres. Claro que no faltó la consigna de “¡Y arriba las mujeres”, así como no faltaron quienes nos pedían sonreír porque “ya mero llegamos” (Bitch, acabo de correr 5km, me caga correr y me cagas tú).

Debo decir que al final no corrí para combatir la desigualdad. Lo hice para correr con mis amigas, quienes hacen vocales estos fenómenos y luchan desde su trinchera porque no hay quien nos ayude. Porque #HeForShe llega tan ligero a México como el agua Bonafont.