La seguridad aeroportuaria de Estados Unidos está basada en prejuicios

Publicado en Diario Perfil

10 de mayo de 2015

Según la Real Academia Española, un prejuicio es la “opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal”. El programa SPOT, utilizado en los aeropuertos norteamericanos para “detectar personas con intención de hacer daño”, se basa –justamente- en la formación de un concepto o juicio de forma anticipada.

El organismo que lleva a cabo el sistema SPOT es la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) y fue diseñado por Paul Ekman, profesor de psicología en la Universidad de la Escuela Médica de California, San Francisco, quien le enseñó a la TSA, las Aduanas, la CIA y el FBI cómo observar las expresiones faciales sospechosas que indiquen tensión, miedo o engaño.

Ahora bien, ¿qué es SPOT? Se trata de descubrir a aquellas personas que están ocultando algo a través de signos de estrés plasmados en comportamientos físicos y fisiológicos involuntarios. En otras palabras, si alguien, por ejemplo, está tratando de pasar con un cuchillo o una bomba, los oficiales de detección de comportamiento están entrenados para descubrir a los sospechosos. Una vez tomada la decisión, se apartan a estos pasajeros para una inspección adicional, o directamente se los entrega a la policía.

La Auditoría estadounidense (GAO) evaluó a la Administración de Seguridad en el Transporte y determinó que SPOT no tiene “ningún tipo de validación científica” y “carece de rendimiento”.

El informe, que analiza los datos de 2011 y 2012, y fue publicado por El Auditor.info, concluye que los indicadores de comportamiento utilizados por la TSA a través de este programa “no son útiles” para identificar a las personas que pueden suponer un riesgo para la aviación.

De hecho, la GAO afirmó: “La capacidad del ser humano para identificar con precisión el comportamiento engañoso sobre la base de indicadores de comportamiento es lo mismo o ligeramente mejor que el azar”.

Pero el organismo de control no fue el único ente que analizó el sistema SPOT. También lo hizo el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), pero los indicadores no demostraron su eficacia porque tiene “datos poco fiables”. A esta situación se suma que 21 de los 25 oficiales de detección dijeron que “algunos indicadores son subjetivos”.

Frente a las críticas recibidas –tanto por la GAO como por el DHS-, la Administración de Seguridad en el Transporte –que gasta 200 millones de dólares anuales en el sistema-, realizó un estudio en 2011 para demostrar la eficacia de su programa en el que aseguró que “SPOT tuvo más probabilidad de identificar correctamente a pasajeros de alto riesgo (como por ejemplo, aquellos con documentación falsa), que a través de una selección aleatoria”.

Déjà vu

No es la primera vez que la GAO evalúa el programa en cuestión. De hecho, desde 2007, año en que se puso en marcha, hasta la fecha, la Auditoría realizó cuatro informes sobre la TSA.

En 2010, el equipo de auditores determinó que la base de datos de SPOT “carecía de controles para ayudar a garantizar la integridad y exactitud de la información” y llegó a la conclusión de que “los datos no eran lo suficientemente fiables”.

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