Serios problemas que se congelan en el tiempo

Publicado en Diario Perfil

14 de junio de 2015

Hace frío y estoy lejos de casa, dirían los Abuelos de la Nada. La afirmación es totalmente cierta si se tiene en cuenta que 3300 kilómetros son los que separan la Antártida de Buenos Aires. A esa distancia, la Auditoria General de la Nación (AGN) realizó su primer informe aprobado en 2009.

La Dirección Nacional del Antartico (DNA) no “monitorea” el impacto ambiental en los sitios de uso turístico, provocado por “el incremento exponencial” de visitas a la región.

Asf lo explicó el informe, sobre datos del período 2004–2009, en el que se detalló que la cantidad de turistas creció de 6.700 en 1993 a 28.531 en 2007. Cabe señalar que durante la temporada 2014–2015, ese número incrementó a 36.702 viajeros, según informó la Asociación Internacional de Operadores Turísticos Antarticos (IAAT0).

Por otra parte, el informe del organismo de control reveló que “la DNA no tiene un plan de acción” para reducir los daños resultantes de posibles derrames de combustible.

No es la primera vez que la Auditoría hace hincapié en esta irregularidad. De hecho, en el segundo informe realizado en la Antártida -aprobado en 2012-, señaló que “falta diseñar un Programa de Gestión de Combustibles” que detalle cómo actuar en caso de un siniestro en las bases, embarcaciones y campamentos. Dentro de este marco, la Dirección implemento en 2010 un plan de contingencia en la Base Jubany ante derrames de crudo.

Hablando de la Base Jubany -que desde 2012 pasó a llamarse Base Antartica Car-lini-, cuando los auditores realizaron su primera visita, detectaron “inconsistencias en el manejo de residuos peligrosos”. Cuando la AGN volvió a inspeccionar, se encontró con que “falta un Plan de Gestión de Residuos para todo el programa antartico”.

A esta situación se le suma que tampoco “hay un Plan de Contingencia y/o Emergencia que elabore estrategias específicas para cada base a partir de un registro de incidentes, accidentes y casi accidentes”.

Uno de los ejemplos que aparece en el informe es el ocurrido en 2011 en Jubany, donde se generó un principio de incendio a causa de un cortocircuito. Tal vez, si hubiese existido un Plan de Emergencia, el accidente podría haberse evitado.

PARQUES NACIONALES

Un nuevo informe de la AGN -aprobado este año- y publicado por El Auditor.info evaluó los Parques Nacionales Perito Moreno, los Glaciares y Tierra del Fuego. El equipo auditor se volvió a encontrar frente a las mismas irregulardades que en la Antártida.

El relevamiento destacó que no se hacen mediciones para determinar cuántos visitantes pueden recibir los complejos sin alterar el medioambiente. Recordemos que esta falencia fue detectada en la primera inspección de la AGN en la Antártida.

“Ninguno de los Parques- dispone de un Plan de Uso Público ni de estudios de capacidad de carga, que son los análisis que permiten establecer topes máximos de visitas que puede recibir los complejos sin alterar el medioambiente”, sostuvo la AGN.

De hecho, en Tierra del Fuego, la Auditoría detectó que “algunas de las zonas cercanas a los sitios de uso público se encuentran más deterioradas por el pisoteo, en especial las que son cruzadas por senderos turísticos intensamente transitados y próximos a los campings”.

Volviendo al tema del manejo de residuos, la AGN descubrió “un espacio con aguas residuales a cielo abierto, oculto tras una estructura en el área de servicios concesionada”.

Con respecto a la prevención de accidentes, si bien tanto el Perito Moreno como los Glaciares cuentan con una “guía de protección contra incendios forestales, no poseen un Plan Integral de Incendio, Comunicación y Emergencias”. En cambio, el Parque Tierra del Fuego cuenta con un Plan de Protección contra Incendios Forestales desde 2006.

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