Un Hospital que perdió la memoria

Publicado en Diario Perfil

8 de marzo de 2015

Si hacemos un racconto de las falencias encontradas en el Hospital de Odontología Infantil Benito Quinquela Martín, la lista no tiene fin. Pasaron ya siete años de la primera edición de El Auditor. info, en donde se publicaron los problemas detectados por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA). En 2014, un nuevo informe de seguimiento señaló que “más de la mitad de las irregularidades no fueron solucionadas”.

En 2008, el organismo de control indicó que para solicitar un turno por primera vez, el Quinquela Martín tiene un “sistema de atención telefónica que funciona solo un día por mes”. Esta situación sigue sin resolverse en el informe de 2014.

El trabajo de la AGCBA justificó que este método es “ineficiente porque la demanda sobrecarga la única línea que se pone a disposición de los pacientes.” Más aún teniendo en cuenta que este mecanismo también se utiliza para el reingreso de los chicos que recibieron el alta y que, además, no se entregan turnos presenciales.

El seguimiento que realizó la Auditoría evidenció que “de las once irregularidades detectadas en 2008, seis continúan sin mejorar”. Entre ellas, se encuentran las cuestiones relacionadas con la productividad tras “una disminución de las prestada nes anuales brindadas”. En 2004 fueron 114.623, para 2008 bajaron a 92.373 y en 2011 apenas superaron las 82.000.

Según destacó el informe, “se atienden menos pacientes de los que se debería, fundamentalmente en los servicios de cirugía y odontología integral”. El primero de los sectores “tenía previsto brindarle cobertura a 226 personas por mes, mientras que efectivamente se atendió un promedio de 100”. En odontología, “la productividad ronda el 54% y el 77%”. Es evidente que con estos números los auditores del organismo de control consideraron que “el nivel de avance no fue satisfactorio”.

Los tiempos para acceder a un turno tampoco fueron materia de mejora. Para el servicio de cirugía, “la demora fue de 53 días”. El personal del hospital informó que “para las personas que solicitan asistencia por primera vez, la tardanza es de entre 20 y 30 días, en tanto, para el quirófano se extiende a 60”. Frente a estos tiempos, “se observa una mejora con respecto al 2008 para aquellos pacientes que asisten al centro por primera vez, pero no para los que necesitan operarse”.

En cuanto a la duración de la consulta, los datos no son alentadores. Nuevamente, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires manifestó que “el nivel de avance no fue satisfactorio”. Son 30 los minutos estipulados de atención en servicios como los de ortopedia u ortodoncia, pero “se registraron desvíos que van entre los 54 y 120 para el primer sector y entre los 69 y 143 minutos para el segundo”.

En 2008, el organismo de control también alertó sobre el estado edilicio e instrumental del Quinquela Martín. Los cuatro sillones odontológicos que están en el servicio de ortodoncia tienen más de 30 años de antigüedad y no se reclinan. Otro dato que llamó la atención es que la sede no tiene agua caliente y la limpieza del instrumental de cada consultorio, que es tarea de la división esterilización, se hace con agua fría.

Pese a que el edificio tiene cuatro pisos, “solo están habilitados para el público los baños de la planta baja, el resto permanece
cerrado con llave y para uso exclusivo del personal”. En ese entonces, la Auditoría también pudo constatar es que el hospital no tiene un plan de contingencias y que la puerta de ingreso se abre hacia adentro, “lo que implica un importante riesgo porque es la única salida en casos de emergencia”.

AVANCES. Si bien pareciera que ambos informes fueron en vano, el Hospital mejoró algunas de las falencias detectadas.
En 2008, la AGCBA alertó que “el manejo de los desechos patológicos y líquidos peligrosos no cumple con las normas establecidas en la materia”.

Sin embargo, otro informe aprobado en 2012 y publicado por el portal periodístico El Auditor.info, sostiene que el Quinquela Martín fue uno de los siete (de 33) que envió la documentación solicitada por la Auditoría sobre el proyecto presupuestario para líquidos y desechos peligrosos, bases de cálculo, y hasta detalles sobre las modalidades de contratación de los servicios relacionados con el retiro de los residuos de 2010 y 2009.

La situación de las Historias Clínicas (HC) es una de las cuestiones que tuvieron un nivel de avance satisfactorio. Es que en su auditoría anterior, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires detectó que “los sectores de Fonoaudiología, Psicología, Ortopedia y Ortodoncia no utilizaban las historias como un documento único del paciente, por lo cual se duplicaban los registros”. Pero desde aquel entonces las cosas cambiaron y se verificó que “en las HC se registran todas las prestaciones de los diferentes profesionales con la firma de cada especialista interviniente”.

También fueron positivos los logros que hubo en materia de supervisión de residentes. El informe señaló que “si bien el porcentaje de pacientes atendidos en guardia se mantuvo en 33, todos los casos fueron observados por un responsable”. Por ese motivo, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires decidió “levantar la observación” por considerar que el nivel de avance de 2008 a 2011 fue “satisfactorio”.

También se destacó el cumplimiento de la ley 2247 de 2006 que establece la obligatoriedad de la existencia de un Libro de Quejas, sugerencias y Reclamos en todas las dependencias.

El circuito interno de solicitud de reparación de bienes muebles tuvo un avance “incipiente”. Si bien desde 2010 la mayoría del equipamiento del Hospital está tercerizado, la situación de los sillones odontológicos es particular: “la reparación de los 41 asientos dependen del jefe de mantenimiento que está próximo a obtener el retiro voluntario”.

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