El deporte nacional pierde fanáticos… y no son buenas noticias.

Durante años hemos pensado que el deporte nacional de Puerto Rico es el baloncesto o el beisbol. La verdad es que no, el deporte nacional siempre ha sido la política, en especial la política partidista donde agarramos bandos, hacemos caravanas y tenemos intensos argumentos sin llegar a ningún lado. Todos tenemos algo que decir, muchas de nuestras posturas han sido simplemente una herencia de nuestra familia en la cual nos dijeron que debíamos ser PNP o Popular, y en pocos casos Independentista.

Todo eso ha cambiado. El deporte nacional pierde fanáticos. ¿Por qué lo hace? ¿Qué nos trajo aquí? Han sido muchos los factores pero el que prevalece sobre cualquier crisis en cualquier parte del mundo siempre es el factor económico. La terrible crisis económica en la cual nos encontramos los puertorriqueños ha hecho que tantas personas se hayan ido de Puerto Rico, en ese proceso se han roto familias de padres e hijos, también se han roto núcleos más amplios de primos, tíos, amigos, vecinos. Los domingos de compartir familiar han cambiado para muchas familias, ya no existen las tradicionales reuniones domingueras o si existen, ya no son iguales. Ahora sobran los espacios de personas que ya no están con nosotros pero que todos sabemos donde se sentaban, que chiste hacían, que equipo era su favorito, etc. También hay muchísimos niños que crecen sin ambos padres a su lado. Hay abuelos que ya no pueden ver a sus nietos con la frecuencia que acostumbraban. Sin duda una vejez dolorosa y unas memorias perdidas en la vida de un niño. Todos recordamos las habichuelas, los cuentos y los consentimientos de Abu.

Este costo humano se refleja directamente en la perdida de fanáticos del deporte nacional (la política). Ya muchas personas entienden que la liga ha bajado su nivel competitivo, que su equipo no tiene los mejores jugadores, que muchos juegan sin tener las cualidades, que el sistema de la liga está hecho para ayudar a los equipos de arriba y que muchos de los que juegan están fuera de condición. Ha bajado la calidad de los políticos que nos representan. La gente tiene la percepción de que los políticos solo buscan beneficiarse a si mismos y a su pequeño grupo de amigos. Los días de Muñoz y Ferré ya pasaron. No hay dos Muñoz, ni dos Ferré, tampoco hay dos Raymond Dalmau, ni dos Roberto Clemente. Todos lo sabemos, pero ¿cómo terminamos con políticos tan poco capaces? Nuestra situación actual está totalmente ligada a ellos y sus decisiones pasadas, en especial a los que han ocupado el puesto de gobernador, quienes son los capitanes de cada equipo. Si, eso incluye a Rosselló, Sila, Anibal, Fortuño y Alejandro. Todos y cada uno de ellos tiene su responsabilidad en lo que nos está sucediendo hoy. Ya sea porque cogieron prestamos de más, o porque no hicieron los cambios que debían hacer, les faltó visión a largo plazo.

En el fútbol eso es grave. Tan grave que pequeños errores en momentos decisivos jamás son perdonados por los hinchas. Costándole la participación en el equipo a un jugador o el trabajo a un dirigente. Cuando los jugadores no juegan como se espera, los fanáticos muchas veces se manifiestan en contra de su propio equipo. Los fanáticos conocen el juego y esperan cosas especificas de aquellos que participan. Los fanáticos odian que les hagan perder el tiempo y luego no ejecuten al nivel que prometieron.

Estos fanáticos son los mismos que cuando la Liga de Beisbol Invernal bajó su nivel, ellos dejaron de ir a los juegos, sin embargo siguieron yendo a los juegos de Beisbol Doble AA. En la Doble AA los chicos tenían más pasión y mejor acondicionamiento, muchas veces que los de la liga “profesional”. Esto pasó con muchos equipos de baloncesto, en un momento la fanaticada de los Piratas de Quebradillas dejó de ir a los juegos. El equipo con la mejor tradición del BSN, los fanáticos más pasionales de la historia de Puerto Rico, el lugar de las leyendas como Raymond Dalmau o Neftali Rivera, de momento dejó de tener fanáticos. La liga tuvo que intervenir, tuvieron que recesar y aún hoy siguen luchando por tener un apoyo decente de la fanaticada más fiel de Puerto Rico. Algunas veces la fanaticada no perdona.

Al igual que sucedió con el beisbol o con algunos equipos del basket local, los fanáticos del deporte nacional (la política) no son tontos. Se han dado cuenta que el ticket de entrada (caravanas, mítines, caminatas) es muy caro por un espectáculo que no llena sus expectativas. Muchos hoy simplemente no apoyan a su equipo pasado o incluso miran desde la TV, que nuevo equipo le puede proveer un mejor resultado. Adiós a las caravanas, a las marchas, y a todo lo que sea partidista. Ayer mientras Leo Diaz ganaba con una envidiable ventaja (casi 7 a 3) y celebraba frente a su comité de campaña era claro que aunque había apoyo real y gente celebrando su victoria y la de su equipo, ya no era como antes. Había menos participación. Los mítines de miles y miles de personas nadie sabe si se volveran a ver. Al menos no como hace 20 o 30 años atrás.

No hay duda de que la liga necesita una renovación. Quizás hace falta cambiar las reglas y adaptarlas a la nueva vida. Como hizo el básquet local cuando bajó su reloj de tiro de 30 a 24 segundos como lo tenía la NBA. Eso hizo del juego uno más rápido y entretenido. Quizás lo que hace falta es tener jugadores mejor acondicionados para que puedan ejecutar durante todo el trayecto de 4 años y al final no se queden sin gasolina en donde los minutos cuentan. Como le pasó a Alejandro que prácticamente nadie lo respeta en su partido y aún le quedan 6 meses de gobierno. O quizás necesitamos cambiar de enfoque, como lo hizo las Grandes Ligas cuando en los 90 el juego era de fuerza y cuadrangulares (a base de esteroides) y ahora es uno basado en su origen, el buen picheo. Antes todo era fuerza, ahora todo es estrategia. Quizás nos conviene esa filosofía. La estrategia de los 9 innings.

Fácilmente podemos decir que con la situación actual de Puerto Rico nos encontramos en la alta de la novena y estamos buscando un closer. Nos queda batear en Washington y luego sacar 3 out para ver si tenemos el break de volver a jugar, al menos en esta liga. Quizás muchos de nuestros jugadores pensaron que este juego era un amistoso de pre temporada, la realidad es que estamos jugándonos la permanencia en la liga pero nos estamos enterando en la alta del 9no. Mientras tanto los fanáticos del deporte nacional se van a casa, a la Florida, a Texas, a NY, o simplemente apagan el Televisor porque se han dado cuenta que la ventaja es mucha, que el juego siempre fue de verdad, que nuestro equipo jugó mal, y que remontar es casi imposible. Ahora bien, de milagros está lleno el deporte… y muy pocas veces la política. Aquellos que nos quedamos viendo el partido y viendo el parque vaciarse mientras se nos van nuestros amigos y familiares solo nos queda pocas cosas por hacer. Irnos con ellos y enterarnos del resultado luego en la TV o en el Internet, o quedarnos, quitarnos la gorra, echarle un papel y orar por un milagro. Al menos, uno político.