Música

Siempre me va a sorprender el amor y la música y todo lo que conlleva, en cualquier contexto o posicionamiento de esas palabras en una frase.

La música tan libre, tan nuestra, tan determinante de la situación sentimental y psicológica de una persona; el amor tan cambiante, tan imponente, tan irracional.

Toma por ejemplo una persona que se niega a escuchar algo por que se lo recomendaste o por que lo escucha mucha gente, o por que lo escuchó en algún momento inapropiado en su vida y ahí lo dejó; “me caga”, refunfuñó; y admito que he sido esa persona muchas veces.

Luego llega ella, en este caso; tarareando esa canción que claro que conoces, pero te rehusaste a admitir; te vas, la escuchas aún peleándote contigo mismo y te enamoras totalmente del concepto, consigues todo el álbum y te identificas instantáneamente. Que errado estuviste.

Perfecto es el hecho de que la música no te juzga, ni el corazón.

Jodido aquel cerrado que por mantener una posición, se niega a escuchar lo que el mundo le quiere decir, en cualquier género que venga.