Sobre las amistades, la distancia, la depresión y las decisiones.

Hace unos días viví junto a mis compañeros de preparatoria una “no grata” experiencia, el tener que despedir a unos de los mejores amigos con el que pude compartir mi juventud.

Regresando en el tiempo, durante nuestra época en la prepa. El hecho de ser parte del grupo de los foráneos en nuestro salón de clases nos condujo a compartir viajes continuos a nuestras respectivas casas, tareas a distancia, esperas y charlas amenas esperando nuestro transporte de cada día y muchas cosas más. Aún recuerdo perfectamente cómo fue que nos vimos “obligados” a establecer una relación de amigos al vernos forzados a compartir básicamente la misma rutina todos los días, pero es de las mejores cosas que me pudieron pasar en esa etapa de mi vida ya que forje una amistad verdadera con mi amigo.

Josué era su nombre, alto, delgado, de personalidad introvertida, amistad sincera y nobleza natural. Y que por siempre “parecer” una persona de bajo perfil hizo que nunca nadie se percatara de sus verdaderas emociones o problemáticas personales.

Le perdí la pista por aproximadamente 5 o 6 años en los que ambos decidimos tomar caminos distintos para estudiar una carrera y es hasta ahora que me doy cuenta del terrible error que cometimos al no mantener una comunicación constante, teniendo en cuenta las facilidades que nos ofrecen todas las herramientas tecnológicas de comunicación. Prácticamente no supe nada de sus avances personales y profesionales. En adición a esto no tuve la fortuna siquiera topármelo por casualidad en la calle y darle un fuerte abrazo.

Volví a saber de él hasta el día en que me han avisado que se ha suicidado… ¿Impactante? Sí, mucho ¿Cómo tome la noticia? Aun no lo sé, ya que quizá la distancia me desensibilizo un tanto en torno a nuestra amistad.

No abordare prácticamente nada de los hechos funerarios porque lo considero irrelevante para el tema central que quiero abordar en este texto, y si estás leyendo esto y piensas que voy a hablar de suicidio y depresión déjame decirte que estas en lo correcto, pero desde mi enfoque personal.

Como sapiens que es la raza a la que pertenecemos, tenemos un defecto en común que es: No aprender hasta que te suceden las cosas. Como ejemplo: si de niño te dicen que no toques ese cable porque te dará una descarga de corriente lo más probable es que te valgan 5 pepinos y lo hagas, y es ahí cuando recibes tu buena sacudida que compruebas que era cierta la advertencia que te decían y lo más probable es que no lo vuelvas a hacer (a menos de que te guste esa hermosa sensación de una descarga eléctrica).

Lo mismo sucede en un caso como este, tal vez nos damos cuenta de que una persona empieza a tener comportamientos extraños o bien cambios de humor repentinos, aislamiento, básicamente una depresión silenciosa y no actuamos, ya sea porque no nos damos cuenta o no le damos la debida importancia. Desafortunadamente en la mayoría de las ocasiones las señales son silenciosas y el desenlace es negativo.

Leyendo un artículo hace un par de días (que fue uno de los factores que me motivo a escribir este texto) me llamaron la atención ciertos puntos que quiero compartir con ustedes.

Las principales causas del suicidio en México son la depresión, violencia, adicción al alcohol y a las drogas, además de problemas económicos, todo esto dicho por el coordinador de Salud Mental y Adicciones en Aguascalientes, Gerardo Macías.

En México cometieron suicidio seis mil 337 personas durante 2014, de acuerdo con las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de las cuales 80.2 por ciento fueron hombres y aumentaron los suicidios entre jóvenes de 15 a 29 años, al ubicarse la tasa en 40.2 por ciento, casi la mitad de todos los que se privaron de la vida.

El comportamiento de los suicidios en 2014 por estados muestra que Campeche (10.2), Aguascalientes (8.6), Chihuahua (8.4) y Yucatán (8.4), son las entidades que presentan mayor tasa de suicidios por cada 100 mil habitantes, respectivamente.

El mensaje para la población debe ser siempre buscar ayuda profesional, no juzgar, no minimizar los problemas y comprender que el cuidado de la vida es una responsabilidad compartida; “Todos debemos jugar por la vida y no por la muerte”.

“El problema del suicidio es multifactorial, por lo que su estudio es complejo y se deben tratar diversas circunstancias desde el punto de vista psicológico, psiquiátrico, socioeconómico, antropológico y médico”.

Y es aquí donde recalco algo que ya mencione anteriormente. No hacer caso omiso a todas las señales que en pequeña o gran medida detectemos, ya que en caso de poder hacerlo prácticamente estamos salvando una preciada vida y sin ser héroes de historietas.

Me platicaba un apreciado colega docente que en su experiencia, la persona deprimida sino es ayudada entra en una espiral negativa, como ejemplo: Un joven de 15 años entra en un lapso depresivo, pero si en el ambiente en que se desenvuelve (escuela, amigos futbol, novia, etc.) encuentra motivos o distractores positivos y se empieza a ocupar de todas estas cuestiones, se mantendrá activo hasta que llega el punto en que mejora y por fortuna puede continuar con su vida plena. Pero en caso contrario, el joven entra en depresión, aunado a esto su novia termina su relación con él, llega a su casa y las condiciones económicas no son favorables o es víctima de violencia familiar, poco a poco se va creando una bola de nieve negativa, hasta llegar al punto en que sentirse mal es parte de su día a día, pensando esta persona que todo lo malo que pasa en su vida es culpa suya, y creo que todos ya sabemos el desenlace de una historia así.

Afortunadamente los avances tecnológicos en cuestión de comunicación nos ha ayudado a acercar y mantener constante nuestras relaciones personales, lo que hace unos años eran cartas, fax y más adelante llamadas por teléfono ahora son mensajes de WhatsApp, video-llamadas, chats en redes sociales y más, de tal manera que tenemos muchas herramientas a nuestro alcance para mantener “frescas” nuestras relaciones personales. El llamar a tus padres constantemente sino vives con ellos, el whatsapear con los amigos que estudian o trabajan en otros lados, una video-llamada con tu novia sino la has podido ver en varios días y muchos más ejemplos que podemos mencionar.

Por la otra parte me gustaría decirte que si en algún punto de tu vida te sientes mal en ciertos puntos específicos de tu situación actual, no tengas pena o te quedes callado de pedir ayuda, entendiendo perfectamente que lejos de hacer drama o quejarte de que la vida es injusta, te hagas un autoanálisis sincero y determines el origen de tu problema.

Existen profesionales y no profesionales con amplio criterio que te puede escuchar y dar consejos adecuados en base a tu situación de eso no tengas duda. Pero no te quedes callado, no te encierres, no te aísles, no hagas caso omiso a todas esas alertas que puedes estar generando y que no quieres hacerle caso.

Siempre existe una solución de eso no hay que tener duda alguna. Siempre. Y lo digo de nuevo. Siempre.

Según Mayer y Salovey, la inteligencia emocional es la habilidad o capacidad de sentir, entender, gestionar y modificar los estados emocionales en uno mismo y en los demás.

Si nuestro objetivo es desarrollar la inteligencia emocional en nosotros u otras personas lo más recomendable es seguir un modelo y un orden. Las emociones tienen componentes comunes pero también personales como pueden ser ciertos rasgos de personalidad o estilos afectivos.

La percepción, expresión y evaluación emocional incluye la habilidad de identificar emociones en uno mismo y en los demás, consciente de sus correspondientes correlatos físicos y cognitivos, junto con la capacidad de expresar emociones en el lugar y modo adecuado.

Percibimos emociones a través de la evaluación de los estímulos que captemos con nuestros sentidos y si hay un lugar donde mejor podamos percibir las emociones es en la comunicación no verbal, concretamente en la expresión facial.

Entonces, de manera verbal o no, expresamos nuestro sentir y pensar, con una simple expresión podemos aprobar o refutar algo o alguien de tal manera que si nuestra intención es mejorar como personas, es imperativo aprender a leer expresiones y micro-expresión faciales para detectar a personas que estén pasando por una situación adversa.

No hagamos caso omiso a las llamadas de ayuda que personas cercanas a nosotros puedan estar dando y puedan tener un desenlace trágico, preocupémonos por estar al tanto de nuestro ecosistema social para detectar a tiempo a personas que necesiten de uno y no seamos egoístas de compartir un poco de nuestro tiempo y hacer un lado nuestra rutina diaria para tomarnos un tiempo de convivencia con las personas.

Porque las experiencias vividas en cada una de las etapas de nuestra vida son cosas de las que en un futuro platicaremos, hay unas muy gratas, otras no tanto, pero con el paso de tiempo se convierten en historias de las cuales es muy agradable poder hablar de ellas y recordarlas acompañados de nuestros buenos amigos y/o familia.

Te invito a que entiendas que todo tiene solución en esta vida y que muy pocas cosas son realmente importantes como para darle un sentimiento mayor inadecuado.

Saludos.