103 días…

Hace 4 se acabaron 103 días sin casa “tradicional”, 103 días desde que entregamos la casa y guardamos nuestras pertenencias en cajas.

103 días viajando de camping en camping con nuestro remolque-tienda, que nos dieron para recorrer 11.800 km a través de 11 países.

103 días llenos de experiencias, algunos sustos climatológicos (a destacar la granizada de Croacia, tremenda, que miedo :-P), grandes descubrimientos como Bosnia y sus maravilloso paisajes y gentes de todas las culturas.

103 días trabajando mientras viajamos, como podía, tirando de datos de movil, wifi’s prehistóricas, buscando McDonalds para poder conectarnos cuando no quedaba mas remedio

103 días durante los cuales nuestro coche de 23 años y 209.000 km se ha portado como un campeón, con solo un susto de 2h que no pasó a mayores… en Alemania empezó a dar problemas de embraque (bombín) pero que vino a España para romperse, ¡¡todo un detalle por su parte

103 días que nuestro remolque-tienda de casi 30 años (fabricado en la antigua RDA!!!) nos acogió y dio cobijo de maravilla, de hecho me dio mucha pena plegarlo por última vez hace 4 días (de momento, hasta que surja el siguiente viaje, claro está)

Pero, tras 103 días se agradece poder volver a ducharse sin chanclas, no tener que poner papel por todos lados para usar un WC, no tener ruidos de todo tipo por los sanitarios compartidos, no tener que vestirte a mitad de la noche para ir al baño, poder cocinar con más de 1 fuego a la vez, poder tener agua al lado de donde cocinas, poder fregar sobre la marcha, no estar constantemente buscando y haciendo espacio para maniobrar en la cocina, tener tu ropa en un armario y no en maletas y bolsas de un lado a otro…

En definitiva, ni una forma ni la otra, sino combinadas ambas en su justa medida, es el sueño hecho realidad, al menos para mi.

Las grandes ganadoras han sido nuestros cuadrúpedas que se pasaron los días enteros al aire libre. Ahora vuelven a estar más tiempo en un casa “tradicional” con buenos paseos y fiestas perrunas en el pipi-can con los “colegas”, que tampoco esta nada mal.

103 días increíbles que no cambio por nada en el mundo. Y lo mejor de todo? que no es una excepción, sino el modo de vida que he elegido hace ya muchos años y que no pienso abandonar por lo que se entiende por una vida convencional, anclado en un mismo sitio por compromisos, hipotecas, trabajos…