Aún no tiene permiso para conducir sin la compañía de un adulto, comprar cigarrillos o alcohol de forma legal y contraer matrimonio sin autorización de sus padres. Sin embargo, la seguridad que transmite el nacido en Arica es impresionante.
Para tener una idea sobre los aspectos técnicos de su juego, había que verlo jugar. No por televisión ni un streaming piñufla, sino en vivo y en directo. La ventaja de vivir en una ciudad con cultura deportiva como Buenos Aires permitió que cientos de personas se acercaran el pasado fin de semana al Buenos Aires Lawn Tennis Club. A decir verdad, la entrada era gratuita para los dos primeros días. Es una modalidad que debería ser considerada en Chile, para que el ATP de Viña despierte cierto interés y -de paso- se dan a conocer tenistas que no son Top Ten ni están entre los 100 mejores, pero con sueños y esperanzas de llegar a la élite del tenis mundial.
El primer día, con atraso de por medio por las inundaciones que afectaron a Palermo, vi a Gonzalo Lama por primera vez. Con 20 años, mostró una interesante agresividad que hizo doblegar a Marco Trungelliti por 6-2 en el primer set. Parecía que se mantendría la tendencia, pero nuestro compatriota comenzó a flaquear, básicamente por factores climáticos. Una mezcla de calor, humedad y el apoyo para el tenista argentino dieron vuelta el marcador. Lo debió ganar Lama, pero se mostró errático con su servicio y sus golpes planos. Además, Trungelliti era más efectivo al momento de irse a la red. Fue una dura batalla de dos horas, la perdió, pero le servirá para manejar de mejor manera la presión.
Más tarde, luego de deambular por otros courts viendo extractos de otros matches, observé a Christian Garin frente a Diego Schwartzman junto a unas 700 personas más. Con 21 años y un ranking muy superior al chileno, se pensaba que este duelo le serviría de experiencia, que es el típico eufemismo que se utiliza para justificar una derrota. Pero no: Garin fue muy superior de principio a fin, le quebró dos veces el saque y se impuso por 6-1 y 6-4 en algo más de una hora de juego.
Lo que mostró nuestro compatriota fue digno de un tenista entre los 50 mejores del mundo: gran primer servicio, buen revés a dos manos y una potencia en sus ataques que le permitía -a veces- darse el lujo de definir el punto en la red. Como si estuviese jugando en una cancha dura o de pasto, pero en arcilla.
Los expertos tenían razón al señalarlo como la gran promesa del tenis chileno. Pero no sólo eso: Sudamérica ya tiene puestos sus ojos en él. Se podría pensar que, al ser tan pequeño (no de estatura, sino de edad), le costaría llevar tamaña mochila en sus espaldas, considerando que la generación previa tuvo al Chino, al Nico y al Feña. Por ahora, Cris lo está manejando bien, con humildad y siempre con palabras hacia la prensa.
El siguiente desafío era ante Juan Ignacio Londero, otro argentino. No en el Court Central, sino en la cancha secundaria donde perdió Lama. Antes de entrar, escuchaba detrás mío que hablaban del “chileno Garin”. Ya se notaba que era “famoso” entre el público bonaerense que gusta del tenis. Periodistas que fueron a cubrir el evento me comentaron la grata sorpresa que fue ver a este adolescente en cancha. Y lo que se vio fue una demostración más de su precoz madurez: sólido juego de fondo, puntos “gratis” por sendos aces y entregó una sensación de saber siempre qué hacer en la próxima devolución. Así fue como se quedó con la victoria por 6-2 y 7-6(5).
No tuve tiempo para ver su último partido de la Qualy, pero seguí el desarrollo del juego gracias a un marcador online del torneo. Su rival era nada menos que el hermano de un ex Top Ten, el austríaco Jürgen Melzer. Según los fríos números, llegó a tener 0/9 en oportunidades de quiebre, algo que sin duda debe aprovechar mejor. De todas maneras, se nota que tiene mentalidad de acero y no se amilanó al perder 3-6 el primer set. Luchó hasta el final y lo dio vuelta, aunque con una curiosa situación: cuando iba 3-6, 6-4, 5-4 y 30-0 con su saque, cayó un diluvio sobre Palermo y se debió suspender la jornada de forma temporal. Tras unas horas de espera, se reanudó el partido y Garin puso fin a la historia: ganó 6-4 y avanzó a un torneo ATP sin una Wild Card.
Este gran esfuerzo le valió a nuestro compatriota ingresar al cuadro principal, donde ya aseguró 12 puntos por pasar la Qualy y podría obtener otros 20 si derrota al experimentado italiano Filippo Volandri. Si da el golpe a la cátedra, su rival sería el ganador entre Albert Ramos y Juan “Pico” Mónaco.
Nadie sabe con certeza hasta dónde llegará Garin en el circuito profesional. Pero lo que sí puedo asegurar es que, de mantener esta solidez tenística y confianza en sí mismo, sin duda que será el número uno de Chile y volveremos a tener otro representante en esos grandes torneos, donde vimos al gran Marcelo Ríos coronarse como el mejor del planeta, a Nicolás Massú con sus épicos partidos largos o la imparable derecha de Fernando González. Sólo el tiempo lo dirá.
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