El rol del docente en una era de nuevas tecnologías

En la sociedad contemporánea, la educación se ve amenazada por una serie de cambios relacionados con el avance de la tecnología que modifican progresivamente el rol del docente.

La educación ya no se limita a la edad escolar ni universitaria puesto que no existe el límite de edad a la hora de adquirir nuevos conocimientos, mientras que en el pasado solamente se concebía la educación del adulto hacia el niño. El hombre actual se educa durante toda la vida y no para la vida como lo hacía antiguamente. El concepto de que la educación se adquiere y se conserva para siempre ha caducado puesto que el conocimiento, luego de unos años, comienza a quedar obsoleto si no se lo actualiza mediante la realización de cursos, maestrías, posgrados, etc.

Antiguamente, la fuente principal que se utilizaba para extraer datos eran los libros, y los alumnos y profesores recurrían con frecuencia a las bibliotecas para obtener información de su interés. Sin embargo, sucedía, a veces, que no siempre se conseguía lo que uno necesitaba o los datos estaban desactualizados. Los trabajos prácticos se entregaban en papel escritos a mano y en tinta o con máquina de escribir. Pero a medida que el tiempo fue pasando, esa modalidad ha ido cambiando. Si bien todavía se utilizan los libros, poco a poco están siendo reemplazados por información que se obtiene desde Internet, y los trabajos prácticos se redactan en computadoras, se imprimen y se entregan. Y muchas veces, directamente se envían por mail al profesor. Además, tenemos acceso a la información requerida de forma inmediata, por eso ya no hace falta memorizar datos y saber muchas cosas. Hoy, los datos están accesibles todo el tiempo, de modo tal que ya no es un valor para el cerebro el acumular información. Internet nos ofrece un amplio abanico de datos que se actualizan permanentemente, sin necesidad de tener que salir de nuestros hogares para conseguirlos.

Los procesos de transmisión del conocimiento están cambiando. Ya no se hace tanto hincapié en la enseñanza sino más bien en el aprendizaje. El estudiante se convierte en el protagonista y el docente, en facilitador del aprendizaje. El objetivo es que el alumno construya el conocimiento y aprenda mediante la comprensión. No sólo debe adquirir información, sino procedimientos para adquirir, recuperar, juzgar y utilizar esa información.

Actualmente, se habla mucho de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación). Según Orlando Salinas Gómez en su artículo “Tendencias mundiales que afectan la educación superior”, las TIC son algo más que informática y computadoras, puesto que no funcionan como sistemas aislados, sino en conexión con otras mediante una red. Y no solamente sirven para emisión y difusión de información, sino que, además, permiten una comunicación interactiva.

Gracias a las TIC, se pueden fomentar aprendizajes más significativos. Los recursos existentes en Internet (videos, animaciones, imágenes, noticias actualizadas) pueden acercar al alumno a la realidad de una forma más eficaz que cualquier libro de texto.

Asimismo, a través de estas nuevas tecnologías, hoy en día es posible optar por la educación a distancia, universidad virtual, cursos virtuales, entre otros. Ya no existen fronteras ni distancias que condicionen la forma en que adquirimos o transmitimos el conocimiento. Por ejemplo, no es necesario vivir en Oxford para poder asistir a la Universidad de dicha localidad. Hoy es posible vivir a miles de kilómetros sin necesidad de movilizarse para estudiar o enseñar allí, ya que sólo basta contar con una computadora y acceso a Internet para conectarse con el aula virtual de la Universidad de Oxford.

El profesor que antes dictaba una clase utilizando la misma bibliografía todos los años ya está quedando obsoleto. Es más, los alumnos ya no acuden a ellos a la hora de evacuar dudas puesto que es mucho más fácil y rápido acceder a Internet. Teniendo en cuenta este panorama, los docentes que no estén familiarizados con el uso de las nuevas tecnologías serán reemplazados por otros que sí las empleen, en conjunto con la actualización de sus conocimientos y didácticas que favorezcan el proceso de aprendizaje en los alumnos. El profesor de estos tiempos deja de ser fuente de todo conocimiento y pasa a ser un guía de los alumnos, facilitándoles el uso de los recursos y las herramientas necesarias para el aprendizaje.

Para no quedar obsoleto o “fuera del sistema” como bien se dice, el docente deberá familiarizarse con las TIC y emplear distintos recursos multimedia al momento de transmitir el conocimiento. Por ejemplo, proyectar videos utilizando una computadora conectada a un proyector y luego, organizar un debate con sus alumnos, promoviendo, de esta manera, el trabajo en equipo. En esta instancia, el docente se sitúa en un segundo plano para organizar y asesorar a sus alumnos.

Otro recurso interesante para poner en práctica sería utilizar netbooks y tablets en clase para buscar información, preparar un trabajo o hacer ejercicios interactivos, pero a la vez el docente debería chequear el verdadero uso que se les está dando para que los estudiantes las utilicen correctamente. Es decir, procurar que sean utilizadas para trabajar en clase y no para perder el tiempo en chats, redes sociales, juegos o páginas web que no tengan relación con el tema que está siendo tratado en el aula.

¿Qué sucede con los smartphones? Los celulares de esta nueva era cuentan con una alta tecnología. Potentes procesadores, memoria, amplios displays y un sistema operativo ágil y flexible convierten a estos dispositivos en pequeñas computadoras y en un gran entretenimiento para los alumnos, lo cual trae, como consecuencia, la falta de atención en clase y posible pérdida del interés. La tarea del docente será restringir su utilización, o bien emplear el Smartphone como una “herramienta positiva” que contribuya al proceso de aprendizaje, ya que podría cumplir la misma función que una tablet en caso de no contar con una. Gracias a estos celulares, es posible buscar información, leer libros o textos, reproducir videos y mucho más. Incluso, los más avanzados cuentan con salida a TV, ideal para reproducir videos interactivos u otro material que logre incentivar al alumno, despertándole el interés por investigar y aprender.

¿Qué hacer con la información que se obtiene de la web? ¿Cómo utilizarla de manera eficaz? A pesar de que en Internet encontramos mucho material, sobre todo actualizado, el deber del docente es guiar al alumno en la búsqueda del mismo, puesto que sucede, con frecuencia, que la información obtenida es errónea o poco confiable, como por ejemplo Wikipedia. Si bien ofrece un sinfín de datos, no es recomendable fiarse plenamente de ellos debido a que cualquier persona puede cargar y editar los contenidos, y no siempre se hacen en base a fuentes autorizadas. Por esta razón, es importante que el docente sugiera sitios de confianza tales como artículos de diarios, enciclopedias virtuales, textos extraídos de universidades o de autores conocidos que el educador recomiende, etc. Los sitios web más confiables suelen ser los oficiales, como ser el de la OMS (Organización Mundial de la Salud), www.educ.ar, sitios de ONGs, etc. Todos ellos contienen un cierto aval científico o académico, según se trate.

Si bien resulta muy interesante lo que se plantea acerca de las TIC, puede haber algunas limitantes para incluir estas nuevas tecnologías en el aula, como por ejemplo la falta de instalaciones adecuadas, falta de tiempo y gran cantidad de estudiantes, falta de presupuesto, etc.

Implementar las TIC tiene grandes ventajas, como por ejemplo:

- Motivación para aprender.
- Desarrollo de la iniciativa.
- Aprendizaje a partir de los errores.
- Aprendizaje corporativo.
- Los alumnos, a menudo, aprenden con menos tiempo y tienen acceso a múltiples servicios educativos y de entornos de aprendizaje.
- Constituyen una fuente de recursos educativos para la docencia, la orientación, individualización.
- Los profesores generan un mayor contacto con los estudiantes.

A su vez, su utilización posee desventajas, tales como:
- Distracción en clase.
- Pérdida de tiempo.
- Informaciones no fiables.
- Aprendizajes complejos y superficiales.
- Adicción.
- Aislamiento.
- Cansancio visual y otros problemas físicos.
- Inversión de tiempo.
- Estrés.
- Problemas de mantenimiento de los ordenadores.

Como conclusión, podemos decir que, pese a las desventajas, las nuevas tecnologías contribuyen y facilitan enormemente la tarea de transmitir el conocimiento. Hoy en día contamos con herramientas e información que antes no existían y que modifican el rol del docente actual, quien pasa a actuar como guía de sus alumnos más que un “libro abierto” que sólo vuelca el conocimiento hacia ellos. Debe ayudarlos a construir el conocimiento a través de la comprensión de la información que está a su alcance. Además, estas nuevas tecnologías fomentan la educación a distancia, sobre todo para muchas personas que no desean o no pueden trasladarse hacia el lugar donde se dictan las clases.

El objetivo del docente es procurar que se haga un buen uso de las mismas en pos de promover el aprendizaje y motivación en el alumnado y restringir su mala utilización o abuso para no fracasar durante el proceso de aprendizaje. Creo que, logrando un equilibrio, el docente podría obtener resultados muy positivos.