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No nos engañemos. Los que por la naturaleza de nuestra profesión y nuestras empresas nos lo permitimos, tele-trabajajamos, hemos trabajado desde casa. Aunque parezca lo mismo, son cosas muy distintas con repercusiones muy diferentes.

Gracias a las herramientas digitales muchas industrias continuan su actividad pese a la crisis del Covid-19 desde los domicilios de cada trabajador. Hemos implementado en menos de 6 meses lo que estaba disponible desde hace años y no me refiero a la dichosa tecnología, si no a la cultura del trabajo a distancia.

El éxito o el fracaso de las empresas depende directamente de la capacidad de colaboración entre sus miembros y de estos con su entorno. Es aquí donde empieza el problema; estamos educados a colaborar en la cultura del espacio, lugar de trabajo, la fábrica, oficina y similares. Si bien es cierto que muchas profesiones gozan de una gran movilidad y por lo tanto de herramientas y cultura para poder continuar su actividad desde cualquier lugar conectando a internet, siempre tenemos como referencia un edificio, un despacho un lugar donde acudir. …


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Desde que la sociedad de consumo invadió nuestro día a día después de la segunda gran guerra, el mantra es que el cliente es el centro del mundo. Incluso más de 70 años después, en la sociedad de la información, la religion centrada en el usuario es la que rige el comercio.

Honestamente tengo mis dudas, no por llevar la contraria, es que una vez más parece que nos preocupamos más por reforzar el relato social que en cuestionarlo.

¿A donde nos ha llevado hacer del cliente el centro de nuestros negocios? Por un lado, el resultado inmediato es un aumento crítico en ventas. Es un argumento de peso, sin embargo sólo es valido para los productos innovadores, aquellos que son capaces de aportar “algo” diferente. Este dorado comercial, no es accesible para el 99% de los productos y servicios del planeta, por lo tanto estamos hablando que la mayoría de las marcas compiten en mercados saturados, con un alto grado de competencia. Si todos nos dedicamos a hacer lo mismo, tan solo estamos alimentando a la bestia del commodity, y nos centraremos en las guerras de precios en lugar de cubrir las necesidades de nuestros clientes. En el mejor de los casos, si todos lo hiciésemos medianamente bien, la diferenciación seria igualmente nula, llevándonos una vez más a una guerra de precios. …


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Si algo hemos aprendido con el coronavirus es aplicar la palabra “teletrabajar” ya que afortunadamente muchas empresas están preparadas (y pueden) destinar a sus empleados a teletrabajar, un termino demasiado corriente y muy mal empleado.

Según la RAE, trabajar significa: 1. Ocuparse en cualquier actividad física o intelectual. 2. Tener una ocupación remunerada en una empresa o institución. 3. Ejercer determinada profesión u oficio. No creo que el concepto “trabajar” sea difícil de entender, ya que este verbo condiciona el total de nuestras vidas.

No conozco ninguna organización que no abuse de las reuniones

La confusión llega cuando a la palabra trabajar, le añadimos el prefijo “tele”. Se entiende como el trabajo que realizamos desde un lugar alejado del lugar habitual, sincronizados con este mediante sistemas de telecomunicaciones. …


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En plena madurez de las redes sociales, siempre hay espacio para alguien más. En los últimos años hemos visto como muchos de los “padres fundadores” del entorno social digital han desaparecido como Msn, Fotolog, MySpace, Hi5, Buzz, Tuenti, Second Life, Google+ o Vine, mientras que otros han sobrevivido pero con un futuro incierto, como Snapchat, Tumblr, SlideShare, Pinterest o la plataforma desde donde escribo, Medium. Lo que queda sin ningún lugar a duda, son los grandes vencedores de esta guerra, los que han sobrevivido con astucia, transformación y grandes cantidades de dinero, como Facebook, Instagram, WhatsApp, LinkedIn y el eterno Twitter, curioso que tres de ellos pertenezcan al mismo todopoderoso conglomerado. …


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Las dotes de liderazgo son uno de los rasgos más demandados profesionalmente. No hay día donde (incluido este post) no se hable de sus actitudes, aptitudes y mindsets. Admitámoslo, el liderazgo se ha convertido en una de esas palabras de moda, que de tanto repetirlas han perdido su significado. Sin embargo, el liderazgo es más necesario que nunca. De él depende el avance de nuestra sociedad. Hablo del liderazgo en singular, no en plural. Porque tal como lo entiendo, el liderazgo empieza por gobernarse a uno mismo.

Hay muchas definiciones de liderazgo, pero las resumiré en dos grandes grupos:

El primero, un liderazgo centrado en la autoridad, en mandar, en la diligencia, la templanza de ser capaz de gobernar el barco. Esta aproximación asume que uno manda y los otros obedecen. Una visión limitada, clasista y un tanto victimista, ya que el líder tiene todo el peso y la gloria del poder. Nunca me ha gustado esta versión, porque en el siglo XXI la sabiduría es compartida, la creatividad está en todos lados y el conocimiento también. Dejar el poder en manos de una sola persona, es limitar a las organizaciones, a su gente y posibilidades de futuro. …


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“Marca personal” es una de esas expresiones que me enfurecen un poco cada vez que la escucho. No tengo nada en contra de que un individuo necesite compartir su mensaje (en realidad todos lo hacemos), mi problema está con los estereotipos que aceptamos a la hora de expresar una cuestión mucho más compleja: nuestro estatus.

Al decir “marca personal” admitimos la parte más deshumanizada del asunto. Ya no somos individuos, con nuestras subidas y bajadas, aciertos y fracasos. Las marcas personales solo son eso, marcas y cómo tales las trabajamos, nutrimos y compartimos. Algo muy cómodo para aquellos que son, o pretenden ser “alguien” en un entorno laboral, un territorio profesional o una conversación técnica. …


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Se venía venir, el mundo de la publicidad está en plena transformación y esta, ha venido de fuera. El mundo de la consultoría, ha decidido algo tan obvio como doloroso para las grandes agencias: Apostar por la creatividad.

Y digo doloroso, porque desde hace 20 años venimos dando tumbos, mirándonos unos a otros de reojo, copiando relatos, diciendo mucho y haciendo muy poco. Porque, seamos honestos el negocio de la publicidad en si, no ha cambiado tanto a pesar del ruido mediático y del acceso a las tecnologías.

De hecho han sido estas tecnologías las que definitivamente han dado el golpe de gracia a las grandes agencias ya que estas, dependían en gran medida de la compra y negociación de medios, que siempre ha dado un gran volumen pero no dejaba de ser una subcontrata. La compra directa en los medio sociales, el mundo digital, el ver como los medios tradicionales se han fraccionado (o eliminado), ha dejado a los grandes conglomerados en “bragas”. …


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Llevamos años sufriendo el mismo mantra: “transformación digital empieza por las personas, no con las tecnologías”. Una frase manida por conferenciantes, escritores, gurús y responsables digitales. Sin embargo tanta repetición solo evidencia dos cosas: o que el mantra es erróneo, o nadie lo aplica bien. En este post no pretendo dar respuestas, tan solo plantear algunas preguntas lógicas (e incómodas) que no se han expuesto hasta ahora.

Y si no se han planteado, es en parte por el pudor colectivo a decir alguna tontería, en parte porque esta “transformación” ha estado liderada por gente muy informada, pero muy poco trabajada. O lo que es lo mismo, es muy fácil repetir las diapositivas, frases e incluso “poses” de algunos de los gurús internacionales más destacados frente a un consejo, pero resulta muy difícil replicar sus resultados. …


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Cuando la ficción prescribe realidad

La publicidad necesita credibilidad. De todos los valores, quizás este sea el más importante ya que va asociado a los beneficios del producto o servicio que expone.

La credibilidad se busca en diferentes contextos: experiencia, ciencia, argumentos emocionales, inspiracionales. Generando culpa, placer visual, haciendo reír. Y es que si algo busca la publicidad, es conectar a través de las emociones.

En esta constante búsqueda, también ha sabido capitalizar las figuras relevantes para la sociedad. Actores, deportistas, empresarios e incluso políticos ceden su imagen para dotar a un producto o servicio de esa credibilidad que tanto buscan las marcas.

Y no es de extrañar, la cultura popular tiene su propios mitos, figuras y representaciones que conectan directamente con nuestro imaginario de valores. …


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La política, trata de cómo gestionar nuestra sociedad, nuestras comunidades, recursos para alcanzar un futuro más prospero para todos. De esta base, se extienden diferentes corrientes políticas que prometen alcanzar los mismos objetivos por diferentes medios.

La política ha dejado de interesar. Puede que por la época en la que vivimos o bien por las circunstancias a las que nos afrontamos exista más o menos conversación sobre política. En realidad ya existe muy poca. Los asuntos políticos se tratan como los del fútbol, con grandes simplificaciones y rotundidades. Blanco o negro, malo o bueno. Dicha simplificación obedece más a una falta de contexto, información y cultura política, que a la falta de interés. De hecho la gente está más interesada que nunca en su futuro, sus posibilidades y oportunidades. Sin embargo el futuro ya no se escribe en los despachos del parlamento. …

About

Jose A. Alguacil

Fundé la agencia ilusionlabs y lo paso genial en CyS eventos. Mucho más en : https://m.youtube.com/channel/UCp1ZSOEUVLAQGFIyIqQR9BQ

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