@ciberfefo

Olvida tu marca, trabaja tu comunidad.

“Marca personal” es una de esas expresiones que me enfurecen un poco cada vez que la escucho. No tengo nada en contra de que un individuo necesite compartir su mensaje (en realidad todos lo hacemos), mi problema está con los estereotipos que aceptamos a la hora de expresar una cuestión mucho más compleja: nuestro estatus.

Al decir “marca personal” admitimos la parte más deshumanizada del asunto. Ya no somos individuos, con nuestras subidas y bajadas, aciertos y fracasos. Las marcas personales solo son eso, marcas y cómo tales las trabajamos, nutrimos y compartimos. Algo muy cómodo para aquellos que son, o pretenden ser “alguien” en un entorno laboral, un territorio profesional o una conversación técnica. Pero la realidad es mucho más compleja, porque lo que en realidad buscan es ganar posiciones, ganar estatus en un entorno.

La teoría reza, que si tienes un discurso, una causa y algo bueno que aportar, podrás cambiar el mundo gracias a las personas que te siguen. Sin embargo, como tantas veces pasa con los nuevos paradigmas nacidos de esta “transformación digital” (otra expresión que también detesto), no es cierta. Nos fijamos en grandes personalidades, “influencers”, personas con un gran estatus profesional que comparten sus conocimientos y experiencias a través de las redes. Queremos ser como ellos, hacer lo que ellos hacen, con esa misma naturalidad, con los mismos resultados. Error.

Una marca es una sensación basada en la relación de las personas que la consumen

El primer factor a tener en cuenta, es que son una excepción. Si todo profesional se dedicase a decir lo que piensa, a comunicarlo a los cuatro vientos (lo cual, insisto es bueno y necesario) y con ello ganaran millones de seguidores, influencia y toneladas de dinero, mucho me temo que algunos baremos cambiarían. Esta gente suelen ser profesionales con una larga carrera, experiencia y éxito. Son la excepción, el ejemplo a seguir. Ya sea trabajando en lo suyo, vendiéndolo, o simplemente narrándolo, son profesionales, se dedican en exclusiva a ello: escuchar, conversar y aportar a su comunidad.

El segundo factor es mucho más sencillo: no somos marcas. Por mucho que nos empeñemos, no lo seremos jamás, la complejidad de un individuo es mucho más rica, más profunda y compleja que la de una marca. Ojo, entiendo la expresión, entiendo que muchos la adopten, pero sencillamente no estoy de acuerdo con ella. Una marca bien entendida, no es un logotipo, no es una imagen, ni un contenido. Una marca es una sensación basada en la relación de las personas que la consumen. Y digo consumen, porque eso es lo que hacemos con las marcas, “consumirlas”, son la herramienta mas poderosa del capitalismo del siglo XXI. Me niego a pensar que cuando escuchamos a un profesional que dice algo que nos inspira, que nos enseña o que nos plantea nuevas preguntas, le estemos “consumiendo”. Consumimos su contenido, pero no a el (gracias a Dios).

Lo que hacen estos grandes profesionales, no es más que escalar una gran montaña: el estatus social. Saben bien que este, no depende de ellos, si no de cómo su comunidad les considere.

Lo que hacen estos grandes profesionales, no es más que escalar una gran montaña: el estatus social. Saben bien que este, no depende de ellos, si no de cómo su comunidad les considere. Para ganar posiciones, focalizan sus esfuerzos en una sola cosa: aportar a su comunidad. Son capaces de definirla, o lo que es lo mismo, rechazar a la gran mayoría de personas que no pertenezcan a la misma. Son capaces de escucharla, de entablar conversaciones desinteresadas con ella. De dar voz a sus miembros, pero sobre todo (y gracias a lo anterior) son capaces de aportar “algo” a dicha comunidad, a la cual pertenecen.

Me horroriza ver cómo muchos profesionales, toman el peor discurso corporativo en pro de convertirse en “marcas personales”. Rechazan su mejor lado, el que es capaz de conectar, de aportar de destacar: el humano. Si de verdad queremos representar “algo” para alguien, necesitamos que este “alguien” nos valore. El respeto, el valor y el estatus no se reclama, no se pide, solo se gana. Por eso si quieres ser diferenciado, respetado y elegido por tu comunidad, deja de comportarte como una marca y empieza a trabajar para tu comunidad.

…sigo

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Jose A. Alguacil

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Fundé la agencia ilusionlabs y lo paso genial en CyS eventos. Mucho más en : https://m.youtube.com/channel/UCp1ZSOEUVLAQGFIyIqQR9BQ

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