Tecnología, la nueva política

Jose A. Alguacil
Sep 9, 2018 · 4 min read

La política, trata de cómo gestionar nuestra sociedad, nuestras comunidades, recursos para alcanzar un futuro más prospero para todos. De esta base, se extienden diferentes corrientes políticas que prometen alcanzar los mismos objetivos por diferentes medios.

La política ha dejado de interesar. Puede que por la época en la que vivimos o bien por las circunstancias a las que nos afrontamos exista más o menos conversación sobre política. En realidad ya existe muy poca. Los asuntos políticos se tratan como los del fútbol, con grandes simplificaciones y rotundidades. Blanco o negro, malo o bueno. Dicha simplificación obedece más a una falta de contexto, información y cultura política, que a la falta de interés. De hecho la gente está más interesada que nunca en su futuro, sus posibilidades y oportunidades. Sin embargo el futuro ya no se escribe en los despachos del parlamento. El futuro lo escriben ingenieros contratados por empresas.

La complejidad de los asuntos sociales, económicos y políticos no pueden resumirse en derechas o izquierdas. Vivimos en un mundo que cambia a cada segundo, la política sencillamente no se adapta a las necesidades de la gente de a pié que relega dicha complejidad a un juicio simplificado.

Sin embargo veo con estupor como la gran mayoría de la población de las ciudades está realmente atenta a las innovaciones tecnológicas. Muchos se definen erróneamente como “geeks” pero en realidad no son más que un reflejo masivo de los intereses de la población.

Modelos, características, tecnologías, diseño… cada pequeño detalle de la tecnología vigente está acaparando más espacios públicos cada día. Ya no en las noticias, también en las conversaciones que a veces son incluso acaloradas.

No es para menos. La tecnología accesible ha pasado de ser un complemento para nuestra comunicación, un articulo de moda o un juguete para lucir, a ser un elemento que nos de accedo a un mundo más fácil. Quién tenga acceso a más y mejor tecnología (y sepa utilizarla) será más competitivo. No es un asunto de ”teléfonos” o de “relojes electrónicos”, es un asunto de oportunidades.

La tecnología es un bien de consumo y en algunos aspectos está pasando a un derecho fundamental (la conexión a internet en Suecia, por ejemplo. Pero ese primer paso, da lugar a un segundo donde quien pueda pagar más y mejor acceso a los datos, la visibilidad, la notoriedad, y los medios para procesar información, estará en un lugar preferente.

Se ha visto ya en muchas industrias como la mía (publicidad) donde hace años, las empresas que apostaron por digitalizar sus procesos creativos, ahorraron costes y aumentaron la calidad, frente a las que siguieron haciendo la maquetación a mano. Lo hemos visto en las secretarías (y lo pongo en femenino porque era lo habitual), que gestionaban agendas, distribuían los tiempos, accedían a información de una manera dirigente y la ponían a disposición de su jefe. Hoy Siri, sencillamente les ha quitado el trabajo. Punto.

Es de entender que la gente no solo entienda de tecnología, también discuta sobre diferentes sistemas, IOs o Android. Al igual que en política, esto nos define como individuos y colectivos.

Dentro de unos días será la próxima presentación de Apple. Este evento, ha pasado de ser un acto interesante para los programadores e interesados en tecnología, a ser uno de los shows en streaming más vistos del mundo y más comentados en redes sociales, periódicos y canales de video. Habrá gente excitada, encumbrando a los líderes y sobre todo a sus productos. Los habrá tremendamente ofendidos, sacando a la luz, cada uno de los fallos que tengan dichos productos. Y no es para menos, desde hace meses ya se escuchan rumores, se mueven noticias e imágenes de lo que nos espera.

De lo que nos espera. Como en la política. Tan solo que hace años, nos interesaban los pequeños matices y complejidades de la política y hoy se queda en buenos y malos, en vencedores y vencidos. Otro aspecto que me llama la atención de este cambio es el compromiso. La política tiene como fin la democracia donde cada individuo vota. Ya está. Quien gane las elecciones, tendrá el privilegio de aplicar las medidas que propuso en función de su capacidad de voto en el parlamento. En la tecnología, el compromiso es mayor: la compra.

Esta compra cada vez es más cara. Más constante ya que nos obliga a estar suscritos a sus servicios, y más penetrante ya que nuestros recuerdos, trabajo, información y comunicación depende de ello. El precio medio es de 800€. Un compromiso mucho mayor que un simple voto.

En política siempre se puede cambiar un gobierno cada 4 años. En tecnología, esta decisión sea cual sea, parece más meditada, personal y compleja. Votar a las empresas en lugar de los políticos, implica mucho más, aunque no queramos ser conscientes

Jose A. Alguacil

Written by

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade