Soñar en Spanglish — Sin-fronteras

Foto/Tapatío Flores

En la ciudad de Los Ángeles, como en muchas otras partes de Estados Unidos, crece la especulación sobre el futuro de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), la orden ejecutiva firmada por el presidente Barack Obama para brindar protección a cerca de 800 mil jóvenes indocumentados.

Gracias a ella pudieron evitar la deportación y contaron con la oportunidad de obtener un permiso de trabajo. Pero, hoy, bajo el gobierno Trump, puede ser que los días de DACA estén contados.

La noticia es alarmante pero contrasta con los triunfos obtenidos por los jóvenes migrantes que lucharon por DACA; con méritos que ningún político podrá quitarles. Me refiero al fuerte espíritu de lucha y la manera tan dinámica en que sigue evolucionando el movimiento político liderado por migrantes jóvenes en EU.

Una gesta poderosa, audaz y compleja que se profundiza de una manera interseccional con otras luchas y movimientos en este país.

Este movimiento ya no solamente exige papeles: también demanda igualdad de género, fin al “colorismo”, acceso a la educación inclusiva, sueldos justos, y respeto a sus expresiones culturales y creativas.

Cada beneficiario de DACA tiene una identidad única y compleja. Se trata de una generación de migrantes que ha vivido la migración con una lente muy distinta a los patrones migratorios previos.

Edna Monroy, una guerrerense de Cocula representa esta complejidad y valentía. Ella es una organizadora en CIJYA, la Alianza para la Justicia Juvenil de Inmigrantes de California.

Para comenzar, Edna se dice integrante de una familia trasnacional. “Nos movemos por todos lados como el aire y el agua”.A los tres años de edad migró con sus padres. Dos años después volvieron a Cocula, en Guerrero, porque no había quien se hiciese cargo de la enfermedad de la abuela materna.El padre de Edna regresó en el 2000 y un año después lo siguió el resto de la familia. Desde entonces se instalaron en la zona Sur Centro de Los Ángeles.

Más que como mexicana, Edna se identifica como guerrerense y como otros migrantes, a veces siente que tiene “un pie aquí y otro allá”. Recientemente fue a México, gracias a un permiso que pudo obtener bajo el amparo de DACA, y allá en Cocula se descubrió mezclando dichos en inglés y en español. “Soy fluida en spanglish”, presume.

¿Qué extraña de uno y otro lado?

“Cuando salíamos a bailar extrañaba el hip hop. Cuando tocaban reggaeton me faltaba el hip hop y el R&B. Y aquí, me falta la comida de allá”, musita.

¿Cómo describirías el sur centro de Los Ángeles a alguien que nunca lo ha visitado?

“El sur centro es una comunidad históricamente afroamericana. Es bien difícil decir qué es porque es un lugar único donde existen comunidades con mucha diversidad, afroamericanas, migrantes de África con familiares sobrevivientes de la esclavitud: caribeños, de Jamaica, de Belice, y mucha comunidad garífuna, específicamente de Honduras.

“También hay mucha gente de México, El Salvador y Guatemala. Durante años ha sido una comunidad en resistencia que ha enfrentado la inseguridad, el aburguesamiento, la violencia policial abusiva. Mucha gente del sur centro de Los Ángeles, migró del sur de los Estados Unidos, para escapar de la esclavitud. “Y por eso es que existe esta riqueza cultural y aquí nacieron artistas como Tupac y Kendrick Lamar del género del hip hop.”

¿Hay conexiones entre las diferentes comunidades migrantes?

“Siento que debido a tanta riqueza cultural no nos entendemos. Esto es un factor muy importante. Muchas veces, muchas personas dicen que hay divisiones raciales. En mi experiencia, no es porque me caes gordo, es porque no entiendo el contexto cultural, no entiendo tu idioma.”

¿Nos puedes explicar un poco sobre los problemas sociales que se manifiestan en el sur centro más allá de los problemas migratorios?

“En el 2001 no entendía porque la policía nos espiaba en la escuela. No entendía porque a la comunidad negra se le negaban trabajos aunque tenían papeles. En la comunidad latina muchas veces escuchaba que con los papeles todo se solucionaría. Pero ahora, veo que no es así. “Veo que muchas veces los miembros de la comunidad afroamericana han sido tratados como ciudadanos de tercera. Y lo que aprendí en mis años como estudiante es que muchos problemas no se solucionan ni con papeles o calificaciones excelentes.

“Debemos tener un entendimiento de la opresión sistémica, de cómo el anti-blackness se manifiesta, y cómo es que la superioridad blanca se manifiesta. Creo que el levantamiento de 1992 representó no solamente una expresión contra el ataque policial brutal contra un conductor afroamericano (Rodney King), sino que se convirtió en un momento donde todo el país vio muy claramente el racismo atrincherado que existía y continúa hoy día.”

¿Qué significa resistencia a la presidencia de Trump?

“El hecho de estar viviendo ya es resistir. Como inmigrante indocumentada, como una persona que no se identifica como heterosexual, y que es descendiente de gente indígena, con el solo hecho de estar vivas y vivos, con la frente en alto, con los pies bien puestos sobre la tierra, ya es resistir.“Resistir se mira muy diferente en diferentes formas. Es muy diversa la palabra, muy rica en el hecho de que no siempre uno va estar en las calles manifestándose. Si es necesario, pero no es la única forma de resistir porque es agotador. “Y lo puede hacer uno en muchas formas: teniendo conversaciones con sus familiares acerca de la discriminación contra la comunidad LGBTQ, la discriminación contra la gente negra o indígena; creando armas de conocimiento, de cómo preparar un plan en caso de que llegue la policía o la migra.”

¿Cambiarías algo de tu vida de inmigrante?

“Hasta el momento no me arrepiento de nada, de ninguna decisión que he tomado profesional o personalmente. Allá en México, obviamente la vida es difícil en Guerrero, desafortunadamente es uno de los estados con los mayores índices de pobreza y de inseguridad.

“Aunque seas profesionista, por el machismo, por tanta desigualdad que existe, hay muy pocas oportunidades de progresar. Lo que me da tristeza y mucho coraje es saber que tanta gente nunca va poder ver a su familia en sus países natales, saber que sus familiares ya murieron y nunca van a poder verlos. Me da tristeza, pero sé que seguimos en pie de lucha aquí y allá, y eso siempre me enorgullece bastante del pueblo mexicano.”

*Citlalli Chávez es Directora de Comunicaciones de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA)


Originally published at www.jornada.com.mx on August 27, 2017.

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    Citlalli Chávez-Nava

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    Media and communications strategist. I care about labor rights, immigrant rights, & politics for the people. Lover of all things Los Angeles.

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