RESIDENCIA MÓVIL

Michael Afred Wagner / Colombia — E.E.U.U

Quién esMichael Afred Wagner?

Soy un ser humano (una especie muy peculiar, algo como un tipo de changuito pelón…), enamorado de la música. Nací en E.E.U.U., ahora estoy viviendo en Bogotá.

Cuál fue su primer proyecto musical?

Mi mama me enseño piano cuando yo estuve chiquito, jaja, contra mis protestos. Empecé sacando canciones en la guitarra a cómo los 14 años. A los 18 años estuve 6 meses en Ghana, y me metí a tocar en un grupo de la iglesia del pueblo, una chimba, tocaron canciones por Jesús y Dios y to’ es, pero con el ritmo de Hilife, uno de los antepasados de la Champeta… El primer disco que saqué era to’ acústico, bajo el nombre Brother Mowgli. Después toque en un grupo de reggae muy malo en California. Y después eso, mientras tocando con un grupo de circo en México, conecte con Familia Veryka, un parche de Reggae/Latin/Gypsy fusion…

Cuando nace Biomigrant y que busca?

En 2012 en México, estuve trabajando en un estudio de grabación/proyecto comunitario, tocando música acústica, y, pues, rompí mi muñeca jugando a parkour, con el resulto que empecé poniéndome serio con la música electrónica. A través del nombre Biomimicrant inicie un proyecto enfocado en el lado orgánico de la música electrónica.

El nombre Biomigrant nació en 2012, mientras viajando y grabando en Belize, después tocando en un festival de música electrónica en Guatemaya. Allí la música empezó a estar más enfocado en colaboraciones interculturales…

Cuando y donde nace Aldea Mundial?

Ha sido to’ un proceso… La primera grabación venía de un tiempo que estuve en Cuba. Fue una casualidad. Yo conocí Manolo, un trova cubano, un par de años más joven que yo, en una peña donde estuvimos interesado en la misma chica… Después varios vueltas de la vida nos hicimos gran amigos, y termine quedando unos días en su casa. Allí me dijo que quería grabar un canción, y aunque me daba pereza, finalmente montamos un micro y mi compu, grabamos ‘Algo Más’, la primera canción del disco.

En 2014 yo arranque de Guatemaya en un viaje de bicicleta. Tenía conmigo una guitarrita, la flauta, un cambio de ropa, y un estudio de grabacion portatil… Cruze Centroamérica, llegando hasta Bogotá, donde me robaron la bici. Aqui empeze conectando con la música Colombiana, mucha gaita y bullerengue, y el proyecto empezó a coger más sabor y dirección.

Finalmente, en 2015, estuve mostrando la música a un amigo videógrafo, Santiago Silva, en Bogotá. Empezamos imaginando cómo desarrollar el proyecto en video, con lo poco que tenía de registros visuales del viaje. Nos pusimos a imaginar un juego de espacios y proyección, a través del baile conectando un grupo de bailarines con los músicos de cada territorio…

Que cree que le aporta este proyecto musical a la sociedad?

Aldea Mundial es imaginado como una respuesta a globalización, y buscando alternativas desde la sabiduría ancestral a un sociedad consumerista.

Qué opina de la música independiente?

Como dijo Héctor, un amigo Veracruzano, en una entrevista para Aldea Mundial, ‘No podemos tocar nuestra música la misma como les tocan en el pueblo a lado, porque aquí tenemos una forma distinta a ver la vida…’. Es a decir, la música es un resultado, y un guardián, de identidad. Así que, la música independiente es una necesidad para asegurar que todos tienen un lugar para su propia expresión creativa.

Como fue la experiencia del laboratorio en ciudad móvil?

Uff, me gusto resto este dinámico de no solo hacer un presentación, si no quedar un par de días como artista invitado y realizar también un laboratorio. Quedo con muchas ganas a trabajar mas asi… Digamos, en muchos de las comunidades rurales aquí en Colombia por ejemplo, todavía se mantiene la tradición de los músicos del pueblo, esos viejos tremendos que quizás llegan a Bogotá o el extranjero como medio Rockstars, pero todavía siguen allí en su casita con to’ la familia, siguen como un elemento integral de la comunidad, accesible a los de más, allá para contar historias y compartir ritmos. Creo que podemos aprender mucho de eso… La música tiene sentido mientras que se lo comparta, los tradiciones siguen vibrando mientras alguien aprende.