Personajes que van por libre | Novelas y guiones

Apuesto a que nos ha pasado a todos, ¿quién no se ha encontrado con un personaje que va por libre? Y eso que todos, antes de escribir, aunque sea mentalmente, imaginamos a nuestros personajes. No creo que haya ningún escritor que escriba un personaje y no se haya preguntado antes cómo es. Esto implica conocer algo de su personalidad, de su forma de hablar, saber lo que quiere, ¿no?

Da igual qué sistema uses para escribir, los personajes, al cabo de unas páginas, cuando ya has jugado con ellos un poco, empiezan a tomar vida propia y guían a los escritores. No importa el tipo de escritor que seas.

No temas planificar, cuando ya van solos, los personajes se mueven con mayor facilidad, y estilo propio, para ir de un punto a otro aunque lo tengas todo esquematizado. Por eso es bueno, no ser demasiado estricto en los esquemas y visualizar la escena antes de escribirla, para dejar que el personaje siga sus instintos.

Pero, ¿qué pasa cuando el personaje no quiere ir hacia dónde tú quieres que vaya?
 Cuando te pasa esto tienes que ser capaz de darte cuenta. A veces, un personaje secundario toma una importancia que no habíamos considerado en un principio, o el personaje protagonista no quiere hacer lo que tú tenías planificado para él.

© Cristy Zinn

¿Por qué mis personajes van por libre?

Porque están bien diseñados, o por todo lo contrario. Si los tenías diseñados así desde un principio y has sido consecuente con lo que has diseñado, poco a poco los personajes van independizándose y tomando mayor realidad en el limbo este donde se crean nuestras historias y aparecen mucho más claros sobre el papel. Si tu personaje era rebelde y se te está rebelando es un claro síntoma de que lo has parido, y criado, muy bien.

Si no era rebelde y ahora lo es, es que no lo tenías bien diseñado y los acontecimientos a los que se ha enfrentado han revelado una parte de su personalidad que tú no tenías en cuenta. Es rebelde porque el mundo le ha hecho así y ahora te toca respetar su forma de ser, vas a tener rebelde para rato; o volver atrás y reescribir, trabajo para rato.

Qué hacer cuando los personajes no quieren hacernos caso

Escúchales, entiende sus razones. Dialoga con ellos. Y después revisa tu planificación y busca tu error. El problema es tuyo, no de ellos. O el personaje ha dado un giro inesperado, que estará unas páginas atrás; o ha seguido su instinto y eres tú el que quiere que haga algo que no forma parte de su naturaleza. Eres tú el incoherente, no tu personaje.

Una de las cosas buenas de planificar antes de escribir es que conoces a tus personajes a la perfección, además de tener un esquema de todos los pulsos dramáticos o incluso todas las escenas, si lo haces de forma intensiva. Cuando te encuentras en un callejón sin salida, siempre tienes que volver atrás y evitar meterte en ese callejón.

¿Recuerdas las novelas de Elige tu propio destino? Dependiendo de la opción que eligieses ibas a parar directamente al final. Entonces, hacías trampas, volvías atrás y elegías la otra opción para poder seguir disfrutando de la historia. Pues esto es lo mismo. En algún momento has hecho una elección incorrecta. O te has equivocado diseñando al personaje, y ahora no es como tu creías, o necesitabas; o te has equivocado diseñando sus acciones. Hay cosas que no se las puedes pedir, y punto.

La solución será más o menos sencilla dependiendo de si lo tienes todo planificado o no, si es así tendrás que verlo de forma panorámica y rediseñar el esquema de la novela. Otra vez, puede ser muy fácil o muy complicado dependiendo de lo que tuvieras pensado y cómo cambie las cosas la nueva circunstancia a que te tiene sometido tu personaje.

¿Y a ti, te ha pasado? ¡Déjame un comentario!Originally published at claratiscar.com on April 8, 2016.