De las mejores decisiones que he tomado

El día que decidí que muchas, muchas cosas eran más importantes que tener la razón.

El día que decidí que aunque a veces lo parezca, lo que pasa a mi alrededor no se trata de mí.

El día que decidí que dejaría de criticar y de quejarme. ¿No te gusta algo, Claudia? Entonces hazlo tú mejor, arréglalo o acéptalo.

El día que decidí asumir que todas las personas a mi alrededor estaban haciendo lo mejor que podían. Y no importa si es cierto o no. Esto me cambió la perspectiva, de estar a disgusto a tener compasión.

El día que decidí que no poseo una mente inusual y poderosa capaz de leer la mente de los demás y que si necesitaba saber lo que otra persona intentaba hacer o decir sólo debía preguntar.

El día que decidí, después de muchos años de pedir permiso, de esperar y de preguntar, que quien toma las decisiones en mi vida soy yo.