¿En qué compites?

Es bastante fácil averiguar por qué estás compitiendo: por atención, por una promoción, por una oportunidad, por una venta …
En un mundo hipercompetitivo, aquello por lo que compites se convertirá en tu enfoque.
Si compites por dinero, pasarás la mayor parte de tu tiempo contando centavos.
Si compites por el ruido, pasarás la mayor parte de tu tiempo hablando, publicando, actualizando, posteando y anunciando.
Si compites por confianza, pasarás la mayor parte del tiempo cumpliendo tus compromisos para hacerte confiable ante los demás.
Si compites en inteligencia, pasarás la mayor parte de tu tiempo haciéndote más inteligente.
Si estás compitiendo por conocer más gente, pasarás la mayor parte del tiempo en línea.
Si estás compitiendo por tener verdaderos fans, pasarás la mayor parte de tu tiempo tratando de ganar la atención de aquellos a los que les importa tu trabajo.
Si estás compitiendo por tener credenciales que te avalen, pasarás la mayor parte de tu tiempo obteniendo más certificaciones.
Si estás compitiendo por ser perfecto, tendrás que pasar todo tu tiempo recogiendo piojos.
Si estás compitiendo por acelerar las cosas, pasarás la mayor parte de tu tiempo buscando atajos y acortar caminos.
Si estás compitiendo por ser elegido, pasarás la mayor parte de tu día audicionando ante otros.
Si estás compitiendo en ser innovador, pasarás tu tiempo siendo curioso y creando cosas que tal vez no funcionen.
Si compites en ser generoso, buscarás más maneras de ser generoso con tu tiempo, compartiendo tu conocimiento y tu trabajo.
Y si estás compitiendo en responsabilidad a toda prueba, pasarás tu tiempo atado a tu trabajo, respondiendo un segundo más rápido que el otro.
En cualquier ambiente competitivo, prepárate para invertir tu corazón y tu alma para enfocarte en aquello por lo que compites. Pero también puedes elegir enfocarte en algo que realmente puedas disfrutar, elegir practicar aquello que te permita prosperar.
