Este era el aspecto de Robert Smith y se trata de la época más fuerte de The Cure, la que coincidió con la mejor parte de mi juventud.

Éramos bien Cure

De cierto lagunero

Fco. Javier López Alvarez

Yo tenía seis años de edad cuando tras contraer “The easy cure” a “The Cure” sonaban con versiones cautivadoras “Killing an arab” o “A forest”, concepto que me capturó en los tiempos de mi secundaria — venía la atemporal “In between days” del disco “Head on the door” — y además de consolidar mi propósito de tocar la guitarra, aprendí inglés por imitación, porque terminé junto con mis hermanos de la adolecencia siendo “bien Cure”.

Si miras la imagen de Robert Smith que elegí, verás lo que pretendíamos imitar algunos como Mario Mendoza Amézquita (fallecido), Carlos Hugo Ferniza (el Suizo), Carlos Ramón Ibañez León (el mazoque), Luis Elizondo López (mi gran amigo que es como mi hermano, pero que en realidad es mi primo), Héctor Kotsifakis, José Juan Meráz, Rafael Torres Lugo, Marco Antonio González, Carlos Reyes “el punk, Arturo Kurt Hinojosa , Moy , Marco Antonio González y una lista interminable de fanáticos de una época que nos tocó vivir juntos y que nos fuimos encontrando y aglomerando entorno del Teatro Mayrán (Dr. Alfonso Garibay) en las tocadas que nosotros iniciamos gracias a Beto Rivera (allí vivía) y Luis Encizo, el que respondía ante los dueños por nuestra presencia y uso de las instalaciones. ¡Estar solos en el teatro ensayando era mágico!

Amor a primera vista

Buscando darle forma al grupo el “Suizo” — muy moreno, así que por güero o por chocolate de todas formas el apodo daba en el blanco — nos dijo de una pastorela donde conoceríamos a unos actores que “quieren darle” y que según supo eran como nosotros y de hecho tocaban bajo y batería, lo que nos faltaba. ¡Fue amor a primera vista! Esa misma noche nos hicimos hermanos y armamos la canción: “Por última vez”. Vinieron “Lechuzas”, “Grillos” y “Serio”, otras y por supuesto covers de The Cure como “The blood”, “Boys don´t cry”, In between days”, “Tree imaginary boys”, “High”, “Friday I´m in love” y un chorro más. Los que tengan recuerdos de este tipo entenderán si les digo que mis lágrimas son muy rápidas y complicado contenerlas y que siempre anhelaré esos tiempos que volvería a pasar casi igual, con la excepción de ese momento exacto de haber aceptado esa droga con la que iniciaron lo que serían luego unas tragedias que unos años después traspasaron mi corazón.

Del flamenco a The Cure

Originalmente el gusto por la música flamenca motivó mi deseo de aprender a tocar el hijo del laúd cortesía de los moros desde el siglo IV en España; sin embargo, mi comodidad y nula cultura de esfuerzo — siendo demasiado (demasiado significa mucho; pero tiene una connotación negativa) honesto — me alejaron de las bellas artes y las salas de concierto, pues para aprender flamenco habría que irme de casa en busca de un sitio en el conservatorio de Durango o Saltillo; lo que no me resultó un precio que estuviera dispuesto a pagar, ni modo. Al contarle de ésto, me ayudó mi vecino y amigo David Mireles, entonces alumno de enfermería hoy doctor, quien me hizo comprar el método de Julio Sagreras y me enseñó las bases con las que luego me defendí mucho. Aprovecho doctor para darte las gracias por lo que hiciste en mi vida.

Guitarra fácil

Es cierto que con bases, buen oído y muuucho tiempo, la famosa publicación que encontraba en Revistería Juárez, Gonher y algunos puestos de la calle Múzquiz de Torreón, la nunca bien ponderada “Guitarra fácil”, me sirvió enormidades para comprender cómo transportar y por acciente razonar un día sobre abreviar los acordes — las figuras — para limpieza de sonido en la guitarra eléctrica. Adicionalmente ese lado bohemio que traje siempre me permitía reventarme tocando como solista — no rondalleramente — algunos boleros como “Vete de mi” de Homero Expósito, “Sabrá Dios” de Alvaro Carrillo y de esos.

Hemos visto pasar los años.

El sueño de un reencuentro

Una verdadera oportunidad del ansiado reencuentro gracias a la iniciativa de Cecy Cázarez, Magaly Chao, Arturo Kurt Hinojosa y Ramón Ojeda, quienes en Facebook con el grupo “Gatos Bodegueros Tocadas del Mayrán” comenzaron el conecte; sin embargo, pocos son los que hemos podido volver a vernos y el rollo se torna cada vez más dificultoso.

Unos siguen activos como músicos. De algunos incluso son sus hijos los que hoy figuran haciendo música. De todos, sin duda alguna, tenemos algún recuerdo grato y vivencias juntos, anécdotas que podríamos enriquecer y un gran abrazo que darnos. Si Dios me permite espero agosto sea el mes de poder ir viendo a los que pueda. No me gustaría irme sin mirarles a sus ojos otra vez y ver el jovencillo con cabello largo que seguimos siendo, nomás que ahora con panza, sin cabello algunos como yo y aunque siendo ya muy “ñores” no creo que hallamos dejado de ser “bien Cure”.

Gusto en saludarles.

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