A la defensiva

De cierto lagunero
Fco. Javier López Alvarez

Las letras son pequeñas y el diseño gráfico consigue disuadir al que mira sin leer, ese que ni va a buscar la verdad, ese que prefiere no encontrar la información por no encararse y aceptar que por eso está atado a las bebidas azucaradas, enfermo y con necesidad de hacer cambios en su estilo de vida. Mientras tanto el negocio crece dos dígitos año con año y por lo tanto es bueno para Fomento Económico Mexicano, S.A.B. de C.V. (FEMSA).

No es complicado usar tu navegador web y solicitar las ganancias brutas que en miles de millones de pesos obtienen las empresas especializadas en las bebidas azucaradas en México y ver que no van mal las cosas, que hay una amplia gama de posibilidades que son cuantificables en miles de millones de pesos para todas las marcas.

De hecho, si te fijas, en el párrafo con el que abro ubico únicamente a la empresa responsable de todas las franquicias de la conocida Coca Cola. Falta ver, aunque la verdad ni quiero hacerlo, lo que dicen Pepsi, Co., Big Cola y demás participantes de una industria acogida siempre con pasión y fidelidad por un país consumidor que no cuestiona nada y cuyos hábitos y preferencias nos ponen en una alegoría como ésta: si fuéramosa dinosaurios estaríamos votando por el meteorito.

Treinta días sin tomar una sola gota de bebida procesada con azúcar adicionada, con gas, conservadores, colorantes y elegir beber lo que no tiene algún tipo de aditivo ni saborizante, que no sea un artificio, implica una mejor salud y mejor economía. Dicen que hacer la prueba requiere de un gran valor. Aunque para ser honestos, debemos decir que la verdadera fuerza de voluntad es volver a usar cualquier tipo de bebida después que nos ha sido advertido lo que nos viene con ello.

No se trata de decir nada de las ganancias y de la licitud o ética de las prácticas de negocio, principalmente las de etiquetado y publicidad (las más importantes) que las autoridades mexicanas conscienten y, tan real como perverso, protegen para los que cuidan los intereses económicos en muchos ámbitos, como a través de los legisladores locales y federales, en cuyas comisiones sólo cambian los actores sin que se vaya el modus operandi para asegurar que nadie intente trastornar lo que hay, lo que está y tal como está.

Que nadie soporta un cañonazo de cien mil pesos fue una sentencia atribuida a militar de los tiempos revolucionarios mexicanos y se usa para advertir que siempre habrá quien acepte lo que le propongan siempre y cuando se le hable en los términos que le lleguen. Mientras tanto, en México son pocos los sitios donde para beneficio de los niños las instituciones educativas han expulsado la chatarra y los refrescos. Como ejemplo.

Tan arraigado está el asunto que no hay evento social sin las bebidas azucaradas y cuando una persona intenta ofrecer a otros alternativas más saludables, pregúntale, verás que es verdad, le es rechazado y le van a criticar por intentar ir con bajo presupuesto y no tener ni siquiera un refresco de cola, que es una de las primeras necesidades en que se piensa… Y el hecho de que se piense así no necesariamente lo convierte en una verdad, sin embargo, nos gobierna la mente y sigue el problema.

La disposición para ser tratado como raro, como loco, como exagerado, incluso el perder el aparente círculo social porque contigo es más complicado y todo eso, es un precio por pagar. Si quieres no lo hagas. Nada nos obliga a modificar nada y al final cada uno deberá enfrentar las consecuencias. El que quiera enfermarse que lo haga, es libre. ¿Te parece exagerado decir ésto? A mi también, no obstante el mantenerse en guardia es importante y no olvides que hay personas que arrojan en su consumo diario de refrescos hasta nueve o 10 bebidas de al menos 600 mililitros. No es juego, hay quien bebe dos litros de refresco en una sola sentada. Bueno, eso en la Comarca Lagunera de Coahuila y Durango, en otros lugares no lo se.

Ahora, tras un párrafo muy drástico y para cierre de un texto que considera el tamaño de las ganancias de una industria que está fundada no en la nutrición ni nada de eso, diré que no hacen nada sino ofrecer lo que la gente compra. El que consume sostiene un negocio. Eso somos: consumidores de lo que no es saludable. Somos un pueblo que como estamos en todo el país, hacemos de este país el tipo de país que no obstante orografía, recursos, geografía y demás, no dejamos de ser ¡México, México, ra ra ra!, pero gordo y enfermo.

Gusto en saludarte.

www.about.me/claudiayjavier

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