Arte por todos lados con cosas que antes no tuvieron valor. Reciclaje.

El arte de añadir valor donde no hubo

De cierto lagunero

Fco. Javier López Alvarez

Es bien probable que uses algo que te significó invertir y que está fabricado con cosas que originalmente ni siquiera tuvieron tanto valor como ahora que incluso son una visible muestra de arte. El reciclaje lo hace posible.

En fechas recientes nosotros nos dimos la experiencia de inaugurar una pizzería frente a un parque de nuestro municipio y con madera de palets (tarimas les decimos por acá) nos hicieron bancas, mesas, sillas y un mostrador sinceramente espectacular. Además, como anécdota, el día de empezar a vender llegamos a las seis de la tarde para alistar lo último y ofrecer la cena hasta las once de la noche; pero los de la compañía de luz llegaron como a las tres (antes que nosotros) y cortaron el servicio porque ni el dueño del local que arrendamos sabía de una deuda que a nosotros nos hizo usar botellas de vino tinto con velas y ¡Pegar un hitazo que nos distinguió y cada noche atraía más clientes nuevos! La pizzería se volvió popular por los “pizzapanes”, que era un bolillo por la mitad con todo lo que usa una pizza común, crujiente y sabrosa opción económica para mucho joven, noviecillos, familias completas y hasta aniversarios de bodas a la luz de las velas…

El reciclaje está presente por muchos sitios y hemos viajado y encontrado sitios lujosos que llevan el reciclaje a otro nivel, pues ofrecen decoraciones espectaculares donde se entiende perfectamente que se han usado materiales que irían a la basura; pero tienen ahora una nueva función que cumplir. Deseo decir que en la Comarca Lagunera en un conocido mall comercial usted puede encontrar a la venta esculturas hechas con tornillos, tuercas, alambres, latas, llaves, engranes, cadenas y demás piezas metálicas que son un hermoso autubus, un Don Quijote o hasta un toro de lidia…

Hay hasta series televisivas dedicadas a las cosas de segundo uso. Es cierto que se tiene enfrente una gran posibilidad. Conozco un dueño de taller mecánico que en la década de los noventas encontró en un ejido lagunero un coche marca Maserati que, luego supo, no sabían cómo es que estaba allí, aunque averiguaron el político mexicano que lo había traído desde Italia en tiempos del omnipotente Revolucionario Institucional. Y también hay posibilidad de que la restauración de cosas sea una manifestación de arte.

Todavía conservo una billetera manufacturada por los presos del Centro de Readaptación Social de Torreón con etiquetas plásticas de las que rodean las botellas de refresco de 600 mililitros. Tengo también vasos hechos con botellas de vino tinto, ceniceros con madera reutilizada, una mesa cuya base sostuvo una máquina de coser Singer de pedal, mis mesas de centro en mi sala con madera de tarima de montacargas, macetas, cestos, tabla de picar con tapas plásticas, etc.

Mi turno

Como podrán suponer, también estoy muy interesado en algunas cosas que son posibles con plástico, cartón, vidrio, metal y madera. Estoy en un enfriador de aire, en una alternativa de iluminación solar, con reparaciones en muebles aplicando plástico y calor para fijarlo, además con un calentador de ambiente que nomás pide mucha paciencia e ingenio. No. No hago arte, no doy para eso.

Tu turno

Te voy a agradecer que hayas llegado hasta estas líneas, te ruego entonces en el ícono del aplauso me puedas regalar tu testimonio lector. Pero también deseo pedirte que me cuentes lo que tu haces, lo que tu aprecias de la industria del reciclaje, que es de posibilidades inmensas y fascinante.

Gusto en saludarte.