Para siempre dijimos

De cierto lagunero

Fco. Javier López Alvarez

Es fundamental aprender a comunicarse y ser experto en decir exactamente lo que queremos decir. Eso lo entendimos a gritos, sonriendo, confundidos y hallando claridad, contentos y hasta entre pujidos y jalones.

Y es que la cosa es simple: si Dios nos permite envejecer juntos debemos trabajar bien duro para tener mucho en común en todo momento.

Cuesta. Nadie puede asegurar lo contario, así como no se niega la conveniencia de fijarse la meta de hacer lo que debe hacerse aunque no se tengan ganas de hacerlo. ¿Y qué es lo que decidimos y tenemos que hacer aunque no queramos? La respuesta es interesante. Al toro…

Resulta que entendimos la existencia de una “tercera alternativa”, es decir, una opción extra que determinamos convertir en la única vía y para hacerlo primero vimos:

  • Cuando se vierten opiniones para decidir en algo, están “tu opinión” y “mi opinión”, lo que pronto se transforma en “lo que tu quieres y lo que yo quiero”.
Si se impone uno el otro pierde y puede acumular las derrotas y el ansia de victoria, lo que le pone en peligro de perder racionalidad frente a la emotividad y va a tener que salir ganando un buen día, aunque en sí mismo ésto sea absurdo si lo hace a toda costa.
  • Cuando se nos hace clara la diferencia entre lo que queremos y lo que nos conviene comienza la magia.
Entonces fue cuando pudimos estrechar nuestras manos y con nuestra mirada cierta dijimos solemnes estar dispuestos en lo sucesivo a siempre optar por la tercera alternativa, es decir, por decidir lo que nos conviene y no sólo lo que uno quiere.

Se nos compuso lo descompuesto y comenzamos a explorar nuevas cosas juntos, siempre juntos, juntos como siempre y como siempre juntos nomás porque dijimos eso, que para siempre.

Dios permita.

Gusto en saludarle.

www.about.me/claudiayjavier

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