
¡Gracias a Dios, es Lunes!
“Lo mejor está fuera de la oficina. Celebrá que llegó el fin de semana”. Esta es la frase que cierra un nuevo comercial de un banco ¡Qué triste pensarlo de esa forma! Sería bueno hacer un par de cuentas para ver qué nos están diciendo entre líneas estos creativos publicitarios:
Los días hábiles de la semana son 5 y, como mínimo, estamos 8 horas dentro de nuestro puesto de trabajo. Sumemos una hora antes y una después de dicha jornada dedicada a movilizarse hasta ahí. En una semana, entonces, consumimos unas 50 horas por semana en un lugar donde no queremos, pero tenemos que estar para ganarnos el mango. La semana tiene un total de 168 horas aprovechables, de las cuales dormimos 56, aproximadamente. Esto hace que tengamos 112 horas aprovechables, las cuales tenemos que repartir entre todas nuestras actividades cotidianas. Entre ellas: comer, ver a nuestra familia, disfrutar con amigos, hacer deporte, etc.
En definitiva, ocupamos aproximadamente el 45% del tiempo útil de nuestras vidas en el trabajo.
No se a ustedes, pero a mí el 45% me parece muchísimo. Para ponerlo de otra forma, si viviéramos en promedio 70 años, hasta los 31 estaríamos dedicando toda nuestra vida utilizable (todo el tiempo que estamos despiertos) a estar en este “siniestro” lugar. A partir de los 31 podríamos entonces comer algo, ver a nuestros seres queridos, salir con amigos y demás.

Escuché decir una vez a un emprendedor que el domingo a la tarde era uno de los momentos más felices de la semana porque “ya llegaba el lunes, y volvía a trabajar en su proyecto, con su equipo” ¡Qué bueno si todos pudiéramos encontrar la forma de tener ese sentimiento!
Lamentablemente, estoy convencido de que la mayor parte de los trabajadores, incluso los más jóvenes, transitan la semana como una carga. Si así no lo fuera, el comercial del que hablo no existiría.